sábado, 22 de febrero de 2025

Pilares de Luz.

Hola amigos, todos estamos acostumbrados a ver mas que nada en imágenes o algún documental las maravillosas Auroras Boreales, lo que creo que no es tan conocido como las mismas, es el fenómeno del que os hablo un poquito y que yo al menos no lo conocía hasta hace bien poco, os hablo de los Pilares de Luz o Pilares Solares.


Es probablemente uno de los fenómenos ópticos más espectaculares que se pueden observar en zonas árticas, con climas muy fríos y cuando el ambiente está tranquilo y sin viento sobre la superficie terrestre. Cuando cae la noche, y siempre que se den una serie de condiciones muy especiales, suelen aparecer en el horizonte unos extraños haces o pilares de luces verticales muy brillantes que emergen desde el horizonte hacia el cielo, como si estuvieran aguantándolo para que no se cayera. El singular efecto es similar a las luces de neón que se proyectan hacia el espacio en los grandes eventos para poder captar la atención. No es fácil que se produzca este impresionante fenómeno óptico por las diferentes condiciones que se tienen que dar a la vez puesto que todavía hoy se desconocen algunos aspectos que influyen en su formación. Los pilares solares, a veces llamados pilares de luz, son hermosos rayos de luz verticales.


En muchos lugares de la Tierra, un observador con suerte puede contemplar un  pilar solar, es decir , una columna de luz que parece extenderse desde el  Sol  causada por  cristales de hielo planos que reflejan la luz solar de la atmósfera superior. Normalmente, estos  cristales de hielo se evaporan antes de llegar al suelo. Pero a las temperaturas de congelación los  cristales de hielo planos se pueden crear cerca de tierra en forma de una nieve ligera conocida, a veces, como niebla de vidrio. Entonces estos cristales de hielo pueden reflejar las luces de tierra en forma de columnas no muy diferentes de los  pilares solares.


Al amanecer, cuando el ambiente es frío, a veces se puede ver un pilar solar, una columna vertical de luz. Un pilar solar es un reflejo de la salida del Sol en las agujas de hielo.  Los pilares solares no durará mucho tiempo y pueden ver justo antes de disiparse en el crepúsculo de la más oscura de un Sol poniente. Los pilares de la luz son visibles por encima del Sol, incluso después de su desaparición en el horizonte. Una distinción es a veces más columnas que convergen hacia el Sol ya ha establecido. Se les llama pilares solares cuando el sol ayuda a formarlos. Pero la Luna o incluso las luces de las calles pueden crearlos también, en este caso, el nombre “pilar de luz” sería más apropiado.


En realidad se forman cuando un foco de luz, por lo general artificial (por ejemplo las luces de las ciudades o algún otro foco luminoso potente) se refleja o refracta de manera curiosa en los diminutos cristales hexagonales de hielo en suspesión que puedan estar presentes en la atmósfera. Para ello han de tener caras más o menos horizontales, o planas. Pues bien, estas columnas lumínicas delgadas que se forman en las frías noches, reciben el nombre de ‘pilares de luz’. En realidad no son rayos verticales, son reflejos colectivos de millones de cristales de hielo. El foco original de luz también puede ser natural. Si es el Sol ha de ser cuando se encuentre en un punto muy bajo del horizonte (justo al amanecer o antes de la puesta), y se llamarán ‘pilares de Sol’. Si la luz proviene de la Luna, se llaman ‘pilares lunares’. Eso sí, debido a que los cristales de hielo en la atmósfera reflejan la luz de la fuente, los pilares de luz tienden a tomar el color original de la fuente de luz pudiendo aparecer en blanco, amarillo, rojo o púrpura.


También la luna puede generar columnas luminosas que embellecen el cielo en las noches frías sobre los fondos oscuros del cielo. Estos fenómenos dieron en la antigüedad origen a innumerables leyendas todas ellas generadas por las religiones para "justificar" algunas de sus creencias.




sábado, 15 de febrero de 2025

El Cantero.

Había una vez un cantero que estaba insatisfecho consigo mismo y con su posición en la vida. Un día pasó por la casa de un rico comerciante. A través de la entrada abierta, vio muchas finas posesiones e importantes visitantes. "¡Cuán poderoso debe ser el comerciante!", pensó el cortador de piedra. Se puso muy envidioso y deseó que pudiera ser como el comerciante. Para su gran sorpresa, se convirtió repentinamente en el comerciante, gozando de más lujos y poder de lo que siempre había imaginado, pero envidiado y detestado por aquellos menos ricos que él.

Pronto un alto funcionario pasó cerca, llevado en una silla de manos, acompañado por asistentes y escoltado por soldados batiendo gongos. Todos, sin importar cuan rico, tenían que hacer una reverencia ante la procesión. "¡Cuán poderoso es ese funcionario!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser un alto funcionario!".

Entonces se convirtió en el alto funcionario, llevado por todas partes en su bordada silla de manos, temido y odiado por la gente de todo alrededor. Era un día caluroso de verano, por eso el funcionario se sentía muy incómodo en la pegajosa silla. Levantó la mirada al sol. Brillaba orgulloso en el cielo, no afectado por su presencia. "¡Cuán poderoso es el sol!" pensó. "¡Deseo que pudiera ser el sol!".

Entonces se convirtió en el sol, brillando ferozmente sobre todos, abrasando los campos, maldecido por los granjeros y los trabajadores. Pero una enorme nube negra se interpuso entre él y la tierra, de modo que su luz no pudo brillar más sobre todo allá abajo. "¡Cuán poderosa es esa nube de tormenta!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser una nube!".

Entonces se convirtió en la nube, inundando los campos y las aldeas, increpado por todos. Pero pronto descubrió que estaba siendo empujado lejos por cierta gran fuerza, y se dio cuenta de que era el viento. "¡Cuán poderoso es!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser el viento!".

Entonces se convirtió en el viento, llevándose tejas de los techos de las casas, arrancando árboles, temido y odiado por todos debajo de él. Pero después de un rato, se izó en contra de algo que no movería, no importa cuan fuertemente soplara en contra de ella, una enorme y altísima roca. "¡Cuán poderosa es esa roca!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser una roca!".

Entonces se convirtió en la roca, más poderosa que nada más en la tierra. Pero mientras estaba parado allí, oyó el sonido de un martillo golpeando un cincel en la dura superficie, y sintió que estaba siendo cambiado. "¿Qué podría ser más poderoso que yo, la roca?", pensó. Bajó la mirada y vio lejos debajo de él, la figura de un cantero.



Autor: Desconocido.


sábado, 8 de febrero de 2025

Leyenda del Viejo Almendro.

Hubo hace mucho tiempo, en el siglo xix, un hermoso caballero que se fue a enamorar de una bella dama y que por ello, por culpa de su gran amor y poca inteligencia, acabó muerto.

Pasaba que todos los días a las doce de la mañana salía nuestro hermoso caballero a leer su libro de poemas de Quevedo. Daba igual si fuera en el caluroso verano o el frío invierno, siempre vestía con su levita gris, pantalón ancho, corbata grande y chaleco negro.

Y todos esos días cruzaba la calle, atravesaba el parque y se sentaba en el mismo banco bajo el almendro. Y allí, como siempre, se ponía a leer sus sonetos. Pero un día pasó algo maravilloso, nuevo, algo que fue a lastrar la tranquilidad del hombre y su consuelo.

Porque pasó una bella dama con un traje escarlata y cofia de terciopelo vestida de un desconocido cabello rubio y cuyos ojos, la verdad, que no consiguió verlos. Nuestro protagonista, lleno de respeto, tan sólo levantó la mirada y le siguió con salud y deseo puesto que se dio cuenta que en ese instante, en ese mismo momento, el amor cubrió su sangre, el amor cubrió su cuerpo.

Nuestra dama, sabiéndose observada, siguió caminando y sonriendo y empezó a mover rápidamente el abanico y a tocarse lentamente el pelo. Poco a poco fue pasando frente a él. Poco a poco fue mirándola a ella aunque con la cortesía de un gentil hombre sólo movía de lado el sombrero. Ya casi se le ocultaba de la mirada y él seguía forzando su cuerpo. Justo cuando faltó de sus ojos dio un último golpe del pescuezo y con un “crack” apenas audible… se partió el cuello.

Pasó tiempo hasta que alguien se fijó en él. Unos dicen que se ausentó en la noche y otros que hasta el crujir oyeron, pero lo que todos ellos aseguraban era que tenía la vista perdida como si guardase un secreto. A los dos días sus amigos le enterraron y hasta nuestra bella dama fue al entierro.

Pasaron los años y ella se casó, tuvo tres hijos y a ninguno de ellos le puso el nombre del caballero, aunque todos los días hasta su lejana muerte veía en su paseo el viejo almendro. Pues cuenta la leyenda, y no sé si esto es cierto, que cada vez que pasaba por el banco se oía un leve chasquido, un “crack” apenas audible… como si se partiera un cuello.


Autor: Desconocido.



sábado, 1 de febrero de 2025

La Estrella Polar (Leyenda Hindú)

Erase una vez un poderoso raja, que a usanza hindú, tenia dos esposas. Con una de ellas, llamada Suniti, tuvo un hijo encantador, dhruva. A medida que crecía el muchacho el cariño del raja por el iba en aumento, lo cual despertó la envidia de la otra esposa, que supo influir de tal manera en el animo del raja que este ordeno a Suniti y dhruva que se alejaran del reino para siempre. Los había expulsado.

La pobre mujer con su hijito se retiro a una floresta donde pasaban los días alimentándose con hierbas y raíces. Sin embargo, dhruva iba creciendo y cada día era más hermoso. Un día, y sin que ella pudiera esperarlo ni imaginarlo, dhruva pregunto a su dulce progenitora:

¿Quien es mi padre?

Suniti no tuvo valor para mentirle, considero además que ningún derecho moral le asistía para engañar a su hijo, revelándole su regia procedencia, pero sin quejarse del duro destierro que los dos les había impuesto el raja.

¡Quiero conocer a mi padre! Exclamo el muchacho.

Y se puso en camino hacia el palacio real. Sin miedo alguno entro al salón del trono. El débil raja reconoció en seguida a su hijo predilecto y, con gran alegría, lo sentó en sus rodillas besándole con ternura. Pero, inesperadamente, apareció en la puerta la envidiosa esposa, que miro con ojos fríos y duros al raja, y este, tembloroso, bajo de sus rodillas a dhruva.

El niño quedo muy impresionado con esta escena. Saliendo del palacio regreso a la floresta, donde la esperaba la paciente Suniti. Le contó con detalle lo que había sucedido, preguntándole después:

¿Conoces a alguien más poderoso que mi padre? El no es el valiente rey que me dijiste, ha temblado delante de una mujer...

Si hijo mío. Hay uno más grande y poderoso, que crío cuando existe. Tiene unos ojos hermosos cual flores de loto..., pero vive muy lejos, en el corazón de la floresta, guardia del tigre y escondite de la pantera...

A medianoche despertó dhruva murmurando: ¡Quiero conocer al rey de los ojos color flor de loto...! Y marcho por la floresta, pero antes de abandonar a su madre, que dormía profundamente, rezo fervoroso: ¡Poderoso raja de los ojos color flores de loto, protege a mi madre!

Después de mucho caminar encontró dhruva unas chozas, era el lugar de penitencia de los siete Rishi, sabios penitentes sumidos en profunda meditación. Con un ingenuo candor les pregunto el camino para llegar el corazón de la floresta, pues quería conocer a un poderoso rey.

Los sabios le indicaron el que debía seguir y dhruva prosiguió el viaje. No tenía noción del tiempo transcurrido desde que dejara a su madre. No sentía hambre ni sed... Al fin llego a un claro del bosque en cuyo centro se levantaba una colina, comprendiendo que había alcanzado su meta, pero ¿donde estaría el gran raja?

Subió jadeando a la cima y se sentó en espera de que apareciese el rey de los ojos como flores de loto. Pero lo que apareció fue un tremendo tigre con las temibles fauces abiertas y rojas las pupilas ávidas de sangre. Iba a lanzarse sobre la criatura, cuando el con su decidido candor, pregunto:

¿Eres tú el gran rey que busco?

Y la fiera bajo amansada la poderosa cabeza alejándose en silencio, mas tarde llego un enorme oso, que quería saciar su hambre, pero... Al oír la voz de dhruva, volvió rápido la espalda y se escondió en la selva. Y paso por allí el gran sabio Narada quien, enterado de los deseos del niño, le dijo:

Alza los ojos, muchacho, y concentra tu mente en el gran raja de los ojos como flores de loto..., sin duda lo encontraras... Dhruva apoyo su cabeza rubia en las manos y quedo sumido en profunda meditación, susurrando: ¡OH, tu que tienes los ojos como flores de loto, manifiéstate a este niño!

En el corazón de la floresta continua dhruva rezando, pero su espíritu no esta allí ya, se trasformo en brillante estrella, que Brama eligió para su placer. Es la estrella polar, siempre quieta. Los siete Rishi forman hoy las siete estrellas de la osa menor de dhruva-tara, es decir, la estrella polar

Dhruva encontró al gran rey de los ojos como flores de loto en su corazón y quedo inmóvil contemplándolo, porque eran los ojos más bellos que nunca había visto.