sábado, 18 de febrero de 2017

El Hada y la Sombra.


Hace mucho, mucho tiempo, antes de que los hombres y sus ciudades llenaran la tierra, antes incluso de que muchas cosas tuvieran un nombre, existía un lugar misterioso custodiado por el Hada del Lago. Justa y generosa, todos sus vasallos siempre estaban dispuestos a servirle. Y cuando unos malvados seres amenazaron el lago y sus bosques, muchos se unieron al hada cuando les pidió que la acompañaran en un peligroso viaje a través de ríos, pantanos y desiertos en busca de la Piedra de Cristal, la única salvación posible para todos.

El Hada advirtió de los peligros y dificultades, de lo difícil que seria aguantar todo el viaje, pero ninguno se asusto. Todos prometieron acompañarla hasta donde hiciera falta y aquel mismo día, el Hada y sus 50 mas leales vasallos comenzaron el viaje. El camino fue aun mas terrible y duro que lo que había dicho el hada.

Se enfrentaron a bestias terribles, caminaron día y noche, vagaron perdidos por el desierto sufriendo hambre y sed. Ante tantas adversidades, muchos se desanimaron y terminaron por abandonar el viaje a medio camino hasta que solo quedo uno llamado Sombra. No era el mas valiente, ni el mejor luchador, ni siquiera el mas listo o divertido, pero continuo junto al hada hasta el final. Cuando esta le preguntaba que por que no abandonaba como los demás, Sombra respondía siempre lo mismo "Os dije que os acompañaría a pesar de las dificultades, y eso es lo que hago. No voy a dar media vuelta solo por que haya sido verdad que iba a ser duro".

Gracias a su leal Sombra pudo el hada por fin encontrar la Piedra de Cristal, pero el monstruo guardián de la piedra no estaba dispuesto a entregársela. Entonces Sombra, en un ultimo gesto de lealtad, se ofreció a cambio de la Piedra quedándose al servicio del Guardián por el resto de sus días...

La poderosa magia de la Piedra de Cristal permitió al hada regresar al lago y expulsar a los seres malvados, pero cada noche lloraba la ausencia de su fiel Sombra, pues de aquel firme y generoso compromiso surgió un amor mas fuerte que ningún otro. Y en su recuerdo, queriendo mostrar a todos el valor de la lealtad y el compromiso, regalo a cada ser de la tierra su propia "Sombra" durante el día, pero al llegar la noche, todas las sombras acuden al lago, donde consuelan y acompañan a su triste hada.



Autor: Desconocido.






sábado, 11 de febrero de 2017

Leyenda de la Victoria Regia.


Según una leyenda antigua brasileña, existió una tribu que consideraba a la Luna como una diosa a la que llamaban Jaci. Esta diosa tenia por costumbre recorrer los cielos para poder buscar a las mas hermosas vírgenes indígenas desde lo alto, y transformaba en estrellas a aquellas que consideraba mas bellas. Aunque en ocasiones se escondía tras las montañas para poder pasar mas tiempo con las vírgenes que había elegido y estas le hacían compañía durante las noches.

Un buen día, una joven guerrera y princesa de nombre Naiá, comenzó a soñar con el momento en que la diosa Luna la reclamaría para ocupar un lugar en los cielos nocturnos. A pesar de las advertencias de los sabios que le recordaron que si accedía a marcharse con Jaci, perdería su cuerpo, convirtiéndose en apenas un punto de luz sobre el oscuro tapiz celeste. Naiá ignoro toda advertencia y busco incansablemente la forma de encontrarse con Jaci, tratando de alcanzarla en interminables viajes nocturnos, pero la diosa parecía ignorar su presencia y sus constantes esfuerzos.

Durante una de esas noches de viaje, Naiá contemplo la imagen de Jaci en las tranquilas aguas de un lago, y segura de que la diosa al fin había descendido para reunirse con ella, la princesa se lanzo al agua para no volver a salir jamas. La diosa contemplo la escena y se compadeció de la muchacha, aunque en lugar de salvar su vida decidio concederle sus deseos y convertirla en estrella, pero no una cualquiera sino en una distinta.

Así fue como la princesa paso a trasformarse en la "Estrella de las Aguas", la llamada Victoria Regia, el mayor de los lirios de agua y cuyas hojas solo se abren completamente durante la noche.


Autor: Desconocido.



sábado, 4 de febrero de 2017

Leyenda de la Gata Tricolor.


Esta leyenda se remonta al siglo XII, en un monasterio en el norte del Tibet, los monjes solían estar en permanente desacuerdo, hablaban sobre cuestiones teológicas, sin escucharse ni llegar a un acuerdo, lo que creaba desunión y malestar, fue entonces cuando el monje mas viejo pidió que por tres días se ayunara a fin de preservar el espíritu del cuerpo y tranquilizar el estado de disociación que reinaba en el monasterio...

Los monjes realizaron el ayuno y la oración permanente, a la mañana siguiente apareció a las puertas del monasterio dentro de un cesto abandonado una gata madre tricolor con sus dos hijitas recién nacidas a las que amamantaba. Los monjes consideraron que el hecho podía ser una señal y dieron cabida en el monasterio a esta pequeña familia, era tal la abnegación, sumisión y cuidado que procuraba la madre, que por días solo hablaron de las bondades silenciosas de su "tricolor" y olvidaron las diferencias que habían tenido desde hacia meses.

El monje mas anciano que había llamado al ayuno y a escuchar el ser interior, a fin de poder dar lugar a escuchar a los otros y así llegar a poner fin a tanto desacuerdo, considero que estas gatitas eran una señal de cual era el camino para así llegar al acuerdo. Llamo nuevamente a sus monjes y les pidió meditar tres días sobre esto, así fue como el monje mas joven y por ello el que menos doctrina sobre si tenia, acudió a el al cabo del tercer día, diciéndole "se el secreto de esta pequeña familia".

El anciano monje considerando que el joven estaba obnubilado como todos en el monasterio, pero su experiencia era tan poca que no podía haber llegado a la respuesta con tal facilidad, simplemente cerro los ojos, extendió ambas manos y pregunto; "Cual?, dime cual, que ha todos ha calmado?".

El joven respondió seguro pero apasionado por su precoz conocimiento a través de la meditación, el primero que había experimentado: "ella posee los tres colores, el blanco y el negro son el ying y el yang, los opuestos, nuestros opuestos, vuestros opuestos, pero en su manto esta el habano, la tierra, nuestro lugar, significa que aquí podremos concitar todas nuestras diferencias si nos ensamblamos, formando un crisol tan bello como su manto".

El anciano lo miro, le tendió su mano y lo invito a compartir su te, el joven lloro...Un silencio tan extenso como la vida, se esparció entre ambos.

Faltaban sorbos para terminar la taza, cuando el anciano tocándole su frente pregunto: Ta has dado cuenta que son hembras las tres?, que significado tendrá que no exista un macho entre ellas?.

El joven ya no sabia si contestar o no, se arrodillo y dijo:" Usted y yo tenemos algo en común, aunque las distancias del saber nos separe, ninguno de nosotros tiene el don de la vida, ninguno de nuestros monjes lo tiene, una mujer si, por ello son hembras, traen el mensaje de lo nuevo, de la mutación, del cambio, nosotros somos permanencia".  Esta vez las lagrimas corrieron por la cara del maestro...Se retiro en silencio y dejo al joven extasiado en su magnifica visión.

A la mañana siguiente, dejo el monasterio en manos del joven, con la misión de preservar a la pequeña familia y partió hacia las montañas.

Nota curiosa:
Esto os lo pongo yo por si os interesa alguno, este tipo de pelaje llamado Calicó se da en gatos con expresión de cromosomas sexuales XX, o sea que solo pueden ser hembras las que tienen este pelaje, es prácticamente imposible que algún macho lo tenga. Esto se debe a que el gen llamado O (Orange) se asocia a los cromosomas X, cuando se repite (XX) es cuando se produce el color del pelaje llamado Calicó, Mariposa, Tricolor, Gata Española, etc...

Pero cada miles de gatas Calicó se encuentra algún gato macho, es rarisimo encontrarlos, ya que se trata de machos con un defecto genético que tienen cromosomas XXY, a causa de este defecto, los macho Calicó serán estériles, estos casos se dan en un gato cada 3.000 hembras, mas raro aun es que sean fértiles, gatos tricolores fértiles se dan en la proporción de uno cada 10.000.









sábado, 28 de enero de 2017

Bolas de hielo en la playa.


Hola amigos, estamos en unos días de mucho frío y fuertes nevadas por todo nuestro país, por eso que mejor temporada para compartir con vosotros este fenómeno meteorológico que hace poco encontré buscando cosas para el blog, espero que os guste 😊

Cientos, miles de bolas de hielo con el corazón de nieve y del tamaño de un balón de fútbol se amontonan a lo largo de la orilla en un espectáculo maravilloso. Para que esto suceda la temperatura del agua debe ser de 0º C. Un fenómeno conocido como "Lolly" por los pescadores de la isla canadiense de Cabo Bretón.


Esta rareza natural para el que no existe ningún termino meteorológico que lo defina, ocurre cuando hay fuertes nevadas a lo largo de la costa de grandes lagos y océanos. La nieve transformada en hielo junto con el movimiento de las olas crea estas grandes bolas heladas.


Según la agencia meteorológica sueca SMHI, esto sucede muy rara vez cuando la nieve blanda acumulada rueda una y otra vez movida por el viento junto a la playa. De esta manera las bolas de hielo se modelan de manera similar al proceso de erosión por el que las rocas se transforman en cantos rodados.





sábado, 21 de enero de 2017

La hija del rey de la tierra de la juventud.

Mientras Finn y su hijo Oisin, junto a varios compañeros, cazaban una mañana brumosa de verano a orillas del lago Lena, vieron acercarse a una doncella hermosísima, montada en un corcel blanco como la nieve.

Ella llevaba un traje de reina: una corona de oro y un manto de seda marrón con estrellas de oro rojo la envolvía y se arrastraba por el suelo.

Su caballo llevaba adornos de oro y un penacho sobre la cabeza.

La doncella y se acercó a Finn y con él habló.

- Desde lejos he venido y te he encontrado, Finn, hijo de Cumhal.
- ¿Cuál es tu tierra, doncella, qué es lo que deseáis de mí?
- Mi nombre es Niam la del pelo dorado. Soy hija del rey de la Tierra de la Juventud, y lo que me ha traído hasta aquí es el amor por vuestro hijo Oisin.

Ella giró hacia el joven guerrero y le habló con una voz a la que nadie podía negarse.
- ¿Vendrás conmigo, Oisin, a la tierra de mi padre?
- Allí iré y hasta el fin del mundo.

Entonces la doncella habló sobre su tierra, y mientras lo hacía, una quietud de ensueño inundó todas las cosas.
Ningún caballo se movió, los perros dejaron de ladrar, ninguna ráfaga de viento meció las hojas del bosque.
Los hombres estaban tan maravillados que de todo lo que ella contó, sólo pudieron recordar:

Es una tierra deliciosa por encima de todos los sueños,
Más bella que cualquier cosa jamás vista por unos ojos.
Allí todo el año hay frutos en los árboles,
Y durante todo el año las plantas florecen.

Allí los árboles miel salvaje gotean;
El vino y la hidromiel nunca se terminan.
Ningún habitante conoce el dolor ni la enfermedad,
Y la muerte o el decaimiento nunca están cerca de él.

La fiesta nunca empalaga ni la caza cansa,
Ni tampoco para de sonar la música de los salones;
El oro y las joyas de la Tierra de la Juventud
Brillan con esplendor jamás conocido por hombre alguno.

Tendrás caballos de buena cuna,
Tendrás perros que corren más que el viento;
Un centenar de guerreros os seguirán en las batallas,
Un centenar de doncellas os cantaran para que durmáis.

Una corona de soberano llevareis en la frente,
Y a vuestro lado un arma mágica siempre estará,
Y seréis el señor de toda la Tierra de la Juventud,
Y señor de Niam la del pelo dorado.

Al terminar la canción, los fians vieron a Oisin montar en el corcel mágico, sostener a la doncella en sus brazos, y desaparecer como un rayo de luz hacia el bosque.




viernes, 13 de enero de 2017

Leyenda de Tanabata.


Había una vez un joven labrador. Un día, cuando estaba caminando hacia su casa se encontró una tela colgada en un árbol. ¡Era una tela maravillosa! La más bonita que el joven había visto en su vida. Así, pensando que alguien la había tirado allí cogió la tela y se la metió en su cesto. Había acabado de poner la tela en en el cesto, cuando alguien le llamó, y al girarse se sorprendió mucho al ver aparecer a una mujer muy hermosa que le dijo: Me llamo Tanabata. Por favor devuélveme mi 'hagoromo'.

El joven le preguntó: ¿Hagoromo? ¿Qué es un hagoromo?

Ella le dijo: El hagoromo es una tela que uso para volar. Vivo en el cielo. No soy humana. Descendí para jugar en aquella laguna, pero sin mi hagoromo no podré regresar. Por eso le pido que me la devuelva.

El joven avergonzado no pudo decir que él la había ocultado y le dijo que no sabía nada de esa tela.

Así, como no tenía el hagoromo Tanabata no pudo volver al cielo y no tuvo más remedio que quedarse en la tierra. Sin embargo, al cabo de un tiempo ella y el joven labrador se enamoraron y se casaron.

Al cabo de unos años, Tanabata, cuando hacía la limpieza de la casa, encontró el hagoromo, y entonces le dijo a su marido que tenía que regresar al cielo, pero también le dijo que había una manera de estar juntos. Si hacía mil pares de sandalias de paja y las enterraba en torno a un bambú podría subir al cielo. Tanabata le estaría esperando.

El joven se quedó muy triste y empezó a hacer las sandalias de paja.

Cuando había hecho 999 estaba tan impaciente fue a enterrarlas al lado de un bambú. En ese momento el bambú se alargó muy alto hasta el cielo.

El joven labrador subió por el bambú hasta el cielo, pero le faltaba sólo un poco para llegar. Era el par de sandalias que no había hecho, pero empezó a llamar a Tanabata. Y ésta le ayudó a subir.

Su felicidad no duró mucho porque en ese momento apareció el padre de Tanabata, al que no le había gustado que ella se casara con un simple mortal. El padre pidió al joven labrador que cuidara durante tres días sus tierras.

"Entendido.", respondió el joven.

Tanabata le dijo a su marido que su padre le estaba haciendo una trampa y que aunque tuviese sed no comiese ninguna fruta pues le ocurriría algo malo.

El joven se puso a cuidar las tierras. Pero la mañana del tercer día ya no podía aguantar la sed y sus manos se fueron hacia la fruta. En ese momento, del melocotón que había tocado empezó salir mucha agua convirtiéndose en el río "Amanogawa"

El joven y Tanabata quedaron separados por Amanogawa y ambos se convirtieron en estrellas, las estrellas Vega y Altaír. Desde entonces, la pareja con el permiso del padre, puede encontrarse sólo un día al año, el siete de julio.




Autor: Desconocido.





jueves, 5 de enero de 2017

Los Reyes Magos.


¡Qué ilusión, esta noche, la de los niños, Platero! No era posible acostarlos. Al fin, el sueño los fue rindiendo: a uno, en una butaca; a otro, en el suelo, al arrimo de la chimenea; a Blanca, en una silla baja; a Pepe, en el poyo de la ventana, la cabeza sobre los clavos de la puerta, no fueran a pasar los Reyes... Y ahora, en el fondo de esta afuera de la vida, se siente como un gran corazón pleno y sano, el sueño de todos, vivo y mágico.

Antes de la cena, subí con todos. ¡Qué alboroto por la escalera, tan medrosa para ellos otras noches!

—A mí no me da miedo de la montera, Pepe; ¿y a ti?, decía Blanca, cogida muy fuerte de mi mano. Y pusimos en el balcón, entre las cidras, los zapatos de todos. Ahora, Platero, vamos a vestirnos Montemayor, tita, María Teresa, Polilla, Perico, tú y yo, con sábanas y colchas y sombreros antiguos. Y a las doce pasaremos ante la ventana de los niños en cortejo de disfraces y de luces, tocando almireces, trompetas y el caracol que está en el último cuarto. Tú irás delante conmigo, que seré Gaspar y llevaré unas barbas blancas de estopa, y llevarás, como un delantal, la bandera de Colombia, que he traído de casa de mi tío, el cónsul... Los niños, despertados de pronto, con el sueño colgado aún, en jirones, de los ojos asombrados, se asomarán en camisa a los cristales, temblorosos y maravillados.

Después, seguiremos en su sueño toda la madrugada, y mañana, cuando, ya tarde, los deslumbre el cielo azul por los postigos, subirán, a medio vestir, al balcón, y serán dueños de todo el tesoro.

El año pasado nos reímos mucho. ¡Ya verás cómo nos vamos a divertir esta noche, Platero, camellito mío!


Autor: Juan Ramón Jiménez.