sábado, 28 de marzo de 2026

Leyenda de la primavera.

Hubo una época muy lejana en que la tierra solo conocía una estación, el invierno. El frío era intenso, la nieve cubría llanos y montañas y las plantas no tenían colores, eran rugosas y opacas.

Cierta vez los hombres partieron en busca de alimentos, que tanto escaseaban, y las mujeres se quedaron cuidando el fuego.

El cielo estaba oscuro, presagiaba tormenta.Y así fue, un trueno y luego, el viento y la nieve.

Los días pasaban y los hombres no regresaban. Los niños lloraban por sus padres y los abuelos por sus hijos. Las mujeres trataban de mantener la calma para no generar más malestar.Una madrugada, cuando casi todos habían perdido las esperanzas, aparecieron en el horizonte los hombres.

Extenuados, muertos de frío, ni podían contar las penurias que habían pasado en las cumbres. Pero había algo...algo que no podía dejar de contarse. No traían con ellos a Sumac, un adolescente valiente y noble, que se había perdido en las nieves.

La madre de Sumac, desesperada, corrió a la montaña mientras sus pies se enterraban en la nieve. Se escuchaba su voz llamando a su hijo, "¡Sumac, hijo! ¡Sumac!" Y así se perdió de la vista de todos.

Avanzó y avanzó hasta quedar rendida. Fue cuando entonces oyó la voz de Sumac. La desesperación agudizó su ingenio y pudo rescatar al muchacho casi helado. ¿Adonde lo llevaría?. El viento le habló, diciéndole, "Sube con tu hijo a la montaña más alta y toca el cielo".

La madre, con Sumac en brazos, ascendió de una montaña a otra, y en otra y en otra más, pero el cielo estaba siempre tan alto... El viento insistía: "Sube con tu hijo a la montaña más alta y toca el cielo". De pronto, un remolino la envolvió dejándola en la cumbre de un cerro altísimo. La mujer, cayendo de agotamiento, tocó las nubes que se abrieron como una gran cortina. Un trozo de cielo del más puro celeste se fue agrandando.

De él brotaron los rayos de un sol radiante, y deslizándose por ellos salieron pájaros que poblaron la tierra de trinos y aleteos, mariposas multicolores llegaron hasta las plantas en busca de flores que acababan de nacer...El viento se transformó en suave y tibia brisa, se deshizo la nieve y el agua cristalina corrió en cascadas juguetonas.

Sumac volvía a la vida mientras su madre alzaba los brazos al cielo agradeciendo a Inti, el Dios de sus antepasados, el milagro de la primavera que nacía. Cuentan que desde entonces después del invierno llega la primavera como madre amorosa, para poner su nota de calor, belleza y colores en los campos helados de la tierra.


Autor: Desconocido.


sábado, 21 de marzo de 2026

Leyenda de la Camelia Blanca.

Al principio de los tiempos, una noche las muchas estrellas, jóvenes hermanas discutían y rivalizaban entre ellas cuál era la más bella, y por más que argumentaban, todas querían ser la reina de la belleza. Y…¿a ver quién ganaba? ¡yo brillo más ¡ ¡yo soy más grande ¡ ¡yo mas ligera!.....

Como aquello no era bueno, y con sus discusiones rompían la paz del firmamento, la luna intervino y quiso poner orden en todo aquel jaleo. Y dijo la luna. Todas sois jóvenes y bellas mis queridas estrellas y como el firmamento es muy grande podréis reinar en él y lucir vuestra belleza, repartiros pues y se acabó la guerra.

Las estrellas obedientes acataron la ley nueva….Unas se esparcieron hacia el norte, otras hacia el sur, otras en grupos formando estelas de luz … una de las más grandes decidió reinar cerca de la tierra, dándonos así luz y calor provocando el crecimiento de árboles de gran belleza . Otras viajaron y viajaron buscando sitio para lucir su gran luz, su perfección, su blanco purísimo.

Cuentan que cansadas, un día que la estrella grande iluminaba la tierra, vieron un árbol que resultó ser una camelia, lucía gran cantidad de flores blancas y decidieron reposar en ella, durmiendo las estrellas cada una en una flor de la camelia.

Al día siguiente, ya recuperadas las fuerzas dieron gracias a la camelia y… fue entonces cuando se dijeron ¿no os parecen estas flores un cielo para vivir en ellas?. Así fue como las estrellas se convirtieron en camelias, desde entonces las camelias blancas son las estrellas de la tierra, compitiendo con las del cielo y brillando como ellas.


Autor: Desconocido.


sábado, 14 de marzo de 2026

El Olivo de las Brujas.

Hay un viejo olivo en Mangliano, en la Toscana, donde las personas con supersticiones han mantenido a lo largo del tiempo ciertas creencias.

Parece que en los días en los que el olivo era vigoroso y exuberante, éste fue muy generoso y dio cientos y cientos de kilos de olivas, fue un olivo que en toda la Maremma no se podía encontrar uno igual.

Un día, un pobre hombre que estaba a los pies del árbol, bajo las ramas que se doblaban hacia el suelo por el peso de sus maduras olivas, le pidió al dueño del árbol una pequeña cantidad de aceitunas para poder llenar su estomago vacío. El dueño del olivo estaba negociando el inicio de la cosecha, que podría ser a la mañana siguiente, era ambicioso y egoísta, así que de manera ruda mandó alejarse al pobre hombre.

A la mañana siguiente, los hombres y mujeres que venían a recoger la cosecha con sus grandes cestas comenzaron por el gran árbol, pero al verlo se quedaron sin palabras: el árbol que el día anterior crecía fuerte ahora estaba retorcido como por un remordimiento y entre su follaje no estaban los preciosos frutos, sólo algunas vulgares habas.

Una mujer desconcertada corrió a darle la noticia al dueño, pero el dueño incrédulo le contestó de malas maneras:

-"Vuelve derecha a tu trabajo, no tengo tiempo de escuchar tonterías".

Pero como la mujer insistía, finalmente fue a ver el olivo. Frente a sus ojos el olivo apareció con sus ramas llenas de habas. El hombre, que había sido duramente castigado salió corriendo y desapareció. Se dice que el olivo nunca más volvió a tener olivas, sólo habas.

Las brujas tomaron posesión de este extraño árbol, y ciertas noches puedes oír sus siniestros gritos y el sonido de sus danzas alrededor del retorcido tronco.

Ahora la gente pasa lejos del árbol, que en sus tiempos fue el honor de la Maremma y ha llegado a ser llamado: "El Olivo de las Brujas".



sábado, 7 de marzo de 2026

El Caballo Blanco.

En una aldea había un anciano muy pobre, pero hasta los reyes lo envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco. Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el caballo pero el hombre decía:

- Para mí, él no es un caballo, es una persona. ¿Y cómo se puede vender a una persona, a un amigo?

Era un hombre pobre pero nunca vendió su caballo. Una mañana descubrió que el caballo ya no estaba en el establo. Todo el pueblo se reunió diciendo:

- Viejo estúpido. Sabíamos que algún día le robarían su caballo. Hubiera sido mejor que lo vendieras. ¡Qué desgracia!.

- No vayáis tan lejos -dijo el viejo-. Simplemente decid que el caballo no estaba en el establo. Este es el hecho, todo lo demás es vuestro juicio. Si es una desgracia o una suerte, yo no lo sé, porque esto apenas es un fragmento. ¿Quién sabe lo que va a suceder mañana?.

La gente se rió del viejo. Ellos siempre habían sabido que estaba un poco loco. Pero después de 15 días, una noche el caballo regresó. No había sido robado, se había escapado. Y no solo eso, sino que trajo consigo una docena de caballos salvajes.


Autor: Desconocido.



sábado, 28 de febrero de 2026

La leyenda de Citli.

Transcurrían los días felices en la tribu india del bosque llamado El Amanecer. Todos los días salían los guerreros cazadores para abastecer a sus familias con lo que conseguían cazar. Uno de ellos, llamado Águila de las tinieblas, salía por primera vez. Adentrándose en el bosque llegó a un lago y quedó sorprendido al encontrar en la orilla del lago a una hermosa joven. Decidió esconderse para que no le viera.

Desde su escondite, tras la maleza pudo observar su belleza. Era muy blanca de piel y tenía el pelo largo y rizado y muy rubio.

El se enamoró al instante y decidió ir todos los días a verla pero siempre escondido. Pero ella se dio cuenta de que alguien la observaba y un buen día le sorprendió por detrás. El, asombrado por su osadía, todavía la quiso más. No hubo nadie en la tierra que se amara más que ellos dos. Pero él cada día tenía que regresar a su tribu y no podía llevarla porque los demás no la aceptarían. Al poco tiempo ella quedó embarazada y él decidió escapar de la tribu para quedarse junto a ella y cuidarla. Tuvieron un bebé precioso, una niña. Eran increíblemente felices.

Mientras tanto los guerreros de la tribu estaban enfurecidos por la partida del joven guerrero. Decidieron ir en su busca y traerlo de vuelta con los suyos. Un buen día asaltaron la pequeña cabaña donde vivían ellos. Ella al darse cuenta escondió a su bebé tras la maleza, junto al lago. Los guerreros la mataron y se llevaron su cabellera. Águila que ya volvía de su cacería no dio crédito a lo que veían sus ojos cuando llegó al lugar.

Sus llantos y lamentos llegaron más allá de las estrellas y todo el firmamento. Al rato escuchó a su bebé llorar y fue en su busca. Se sentó con su bebé a la orilla del lago mientras miles de lágrimas rodaban por sus mejillas. Observando a su niña bajo la luz de las estrellas, cayó en la cuenta que era igual a su madre. Su pelo era suave, rubio y rizado y era de piel blanca y ojos verdes. Te llamaré Citli, dijo Águila, que significa lucero nocturno, ESTRELLA. Y te prometo que cuidare de ti todos los días de mi vida. Citli creció y se convirtió en una jovencita preciosa y muy dulce. Un día su padre no volvió de cazar y ella se sentó a la orilla del río a esperarle. Pasaban los años y ella seguía esperando sentada en la orilla.

Curiosamente no envejecía y estaba cada vez más bella. Un buen día apareció por allí un joven cazador guerrero que se quedó sorprendido por su belleza, y decidió esconderse tras la maleza para observarla... Y la historia se repite...



Autor: Desconocido.


sábado, 21 de febrero de 2026

Moda ¨Therian¨.

Hola amigos, hoy no os pongo leyenda, hace mucho tiempo escribía de vez en cuando de cosas que pasaban en el día a día, hoy he visto una noticia que me ha superado, no se si habréis oído hablar sobre la moda ¨Therian¨, o yo estoy atrasa del todo o esta juventud esta tan aburrida que ya no saben hacer mas ( y perdonar por la palabra ) gilipolladas, os explico.

Los Therian, tanto chicos como chicas se dedican a comportarse y hacer totalmente todo igual que un perro, gato etc, se ponen caretas para parecerse al animal que dicen sentirse, ósea comportarse como ellos, andar, incluso he visto que los llevan con sus correas por la calle y ellos andando como los perros, subir a un taxi y al conductor en vez de hablar le ladran, como si el hombre supiese así lo que quiere el ¨gili¨ de turno.

De verdad que no entiendo a que grado de imbecilidad o lo que sea, esta llegando esta juventud, en serio que no llego a entender, que estén con los móviles a todas horas en las manos, que ni dejan de mirarlo cuando cruzan una calle, que seamos los demás los que tengamos que ir con cuidado o nos los ¨tragamos¨ ya que no miran nada, y ahora con esta moda, que es lo que les pasa?, con tantas cosas bonitas que se pueden hacer y pierdan el tiempo de esa manera, tiempo precioso que ellos no saben que ya no lo van a tener, en fin, que pena.


Pili.

sábado, 14 de febrero de 2026

El Pastor y la Tejedora. ( Leyenda China )

Niu Lang era un pastor modesto, y gracias a una de sus vacas, un día llegó a conocer a la tejedora Zhi Nu. Sin embargo, ella no era una simple tejedora, sino una diosa que quería dejar de vivir en el cielo y tener una vida terrenal. Los dos se enamoraron perdidamente uno del otro, decidieron casarse y tuvieron dos hijos, un niño y una niña.

Sin embargo, los dioses del cielo habían estado observando a Zhi Nu desde el principio y no estaban de acuerdo con su forma de vida ni con su relación, ya que una diosa no podía estar casada con un humano. Así que le pidieron que regresara de nuevo al cielo, y  ella no tuvo más remedio que obedecer.

Pero Niu Lang no estaba dispuesto a perderla y fue corriendo tras ella para impedir que se marchara. Los dioses se dieron cuenta de que iba a ser difícil poder separarlos, así que decidieron abrir un río entre ambos. A un lado del río se encontraba Zhi Nu y al otro lado su esposo, ambos muy apenados por estar separados. Tal fue la pena que sentían, que un grupo de urracas se apiadaron de ellos y volaron juntas para formar un puente que les permitiera estar juntos, aunque fuera por muy poco tiempo.

Los dos enamorados permanecen separados, pero cada séptimo día del séptimo mes del calendario lunar chino, se dice que miles de urracas se reúnen y se juntan para crear un puente que una a los dos enamorados y puedan estar juntos una noche una vez al año.


sábado, 7 de febrero de 2026

La piel del Venado ( Leyenda Maya )

Hace muchísimos años, en la península de Yucatán, México, vivían muchos venados, los cuales corrían libres y felices por aquellas praderas.

Era un lugar donde se estaba muy bien, pues el clima era excelente, había un montón de comida más que suficiente para todos, los venados vivían días tranquilos, sin preocuparse de nada… salvo de una cosa, su piel. Su piel era tan clara y tan brillante que no les permitía ocultarse de los depredadores, pues cuando el sol los iluminaba parecían un diamante de lo que brillaba, incluso, en medio de la pradera más extensa o de la selva más tupida.

Un día, un grupo de esos venados se encontraba pastando por aquellas tierras cuando de pronto escucharon las voces de unos cazadores que se acercaban a ellos. Uno de aquellos venados, que era especialmente grande y fuerte, fue perseguido por los cazadores, que le disparaban flechas intentando cogerle. No obstante, el venado era muy rápido y sus patas eran muy fuertes, por lo que pudo correr y correr para ponerse a salvo. Pero en cada lugar que se ocultaba el venado su piel brillante resplandecía, haciendo que los humanos lo encontraran rápido. Así, cuando creyó haberlos perdido de vista finalmente, la tierra debajo de sus pies desapareció y el venado cayó al vacío.

Cuando volvió a abrir los ojos se dio cuenta de que se encontraba en una cueva oculta entre la maleza y que estaba bien. A pesar de que le dolía una de sus patas, estaba bien. De pronto escuchó las voces de los cazadores, que daban gritos intentando hallarle. Su presencia se mantuvo en los alrededores unos minutos hasta que, al parecer, desistieron y se fueron de aquel lugar. Entonces el venado intentó salir de ahí para volver a encontrarse con su familia, a la que había dejado atrás durante la huida, pero le dolía mucho la pata lastimada y casi no podía moverse.

En esas que se dio cuenta de que aquella cueva era la morada de tres espíritus de la selva, que le acogieron con amabilidad y, viendo que el venado se encontraba lastimado, rápidamente se dispusieron a curar su pata utilizando un ungüento de frutos del bosque. Tras esto alimentaron y cuidaron al venado, que en el tiempo que pasó allí pudo recuperarse. Cuando ya estaba dispuesto a irse, el venado agradeció a los espíritus todo lo que habían hecho por él, pero antes de su marcha uno de los espíritus dijo:

—Debemos agradecerte nosotros a ti, pues aquí no recibimos visitas y creemos que los humanos nos han olvidado. Gracias a tu visita, sin embargo, hemos decidido concederte un deseo, lo que tú quieras. Pero piénsalo bien, porque solo será uno.

El venado entonces se puso a pensar: cosas materiales no necesitaba, tampoco comida… En realidad no había nada que deseara, salvo…

—Me gustaría que mi piel no fuera tan brillante. ¡Oh, sabios espíritus! Porque eso hace que los cazadores puedan encontrarme fácilmente.

Sin perder tiempo los espíritus asintieron y empezaron a frotar la piel del venado con lodo que se encontraba en la cueva, lodo oscuro y grueso, y luego, cuando salieron a la superficie y el sol bañó al venado, el lodo se secó y se volvió su verdadera piel. Muy agradecido con los espíritus y con lágrimas en los ojos, el venado volvió a donde se encontraba su familia.

Cuenta la leyenda que, tras esto, todos los venados que llegaron al mundo después de él también tenían la piel oscura como el lodo, lo que les permitía esconderse y encontrarse muy bien entre la selva.



sábado, 31 de enero de 2026

Leyenda del Árbol de la Morera.

En tiempos de Semíramis no había en toda Babilonia joven más apuesto que Píramo ni doncella más hermosa que Tisbe. Vivían con sus padres en casas contiguas y la vecindad fue uniendo a los jóvenes hasta que la amistad se tornó en amor.

Ellos deseaban casarse y aunque sus familias se opusieron, nadie pudo evitar que el amor ardiera con igual intensidad en el pecho de ambos. Ellos hablaban con miradas y señas.

En el muro que separaba las dos casas había una grieta en la que nadie se había fijado antes, pero que los amantes pronto descubrieron. Tan solo la voz atravesaba tan estrecha vía y los tiernos mensajes pasaban de un lado a otro por la hendidura.

A la mañana siguiente se encontraban en el lugar de costumbre. Un día  después de lamentar su triste suerte, acordaron que a la noche siguiente, cuando todo quedara en silencio, huirían sin que los vieran, quedaron en un famoso edificio que se alzaba fuera de los limites de la ciudad, la tumba de nino. El que llegara primero esperaría al otro al pie de una morera que estaba junto a una fuente.

Cuando llego la noche, Tisbe, sin que su familia se diera cuenta, se escabulló cautelosamente, se cubrió la cabeza con un velo, llego hasta el monumento y se sentó bajo el árbol  Mientras estaba allí sola, distinguió a la tenue luz de la Luna, una leona que con sus fauces aún exhalando el vaho de la reciente caza, se dirigía a la fuente para saciar su sed.

Tisbe huyó al verla, busco refugio en el hueco de una roca, y en su huida, dejo caer el velo. La leona, después de beber en la fuente, se volvió hacia el bosque, el velo caído en la hierba llamo su atención  lo sacudió y desgarro con su boca ensangrentada.

Píramo, que se había retrasado, llego entonces al lugar de encuentro. Cuando vio las huellas del león en la arena, palideció creyó que su amada había muerto en las garras del león, recogió el velo y lo cubrió de besos y lagrimas. "Cambien mi sangre manchara esta tela", dijo, saco su espada y se la clavo en el corazón.

La sangre que broto de la herida, penetro en la tierra y alcanzo las raíces de la morera, de forma que el color rojo ascendió por el tronco hasta llegar a los frutos, tiñendo así de rojo las blancas moras del árbol.

En ese momento, Tisbe, temblando aún de miedo pero no queriendo defraudar a su amado, se acerco con precaución y busco ansiosamente al joven, deseosa de contarle el peligro del que había escapado, cuando llegó al lugar vio que el color de las moras era distinto.

Se sobresaltó y tan pronto reconoció a su amado gritó, se golpeo el pecho y abrazo su cuerpo exánime derramando lagrimas sobre su herida y besando sus fríos labios. Llamo a Píramo y cuando la escuchó este abrió los ojos, pero los volvió a cerrar.

Ella vio su velo manchado de sangre y la vaina de la espada vacía  "Has muerto por tu mano y por mi causa", dijo, "yo también puedo ser valiente y mi amor es tan fuerte como el tuyo, te seguiré  y la muerte, la única que podía separarnos no evitara que me reúna contigo. Y vosotros, nuestros desdichados padres, no neguéis nunca nuestra unánime voluntad. Puesto que el amor y la muerte nos han unido, permitid que reposemos en una sola tumba, que tus frutos árbol  conserven siempre la marca de nuestra sangre y sirva para recordarnos". Entonces se hundió la espada en el pecho.

En ese momento se transformaron en dos gusanos de seda que acabaron tejiendo juntos en las ramas de aquel majestuoso árbol. A partir de entonces a aquel árbol se le llamó “morera”, puesto que “morera”(sāng) suena parecido a “muerta”(sàng). Desde entonces los frutos de la morera son purpura como lo fueron aquel día.


Autor: Desconocido.


sábado, 24 de enero de 2026

La flor de Peonia.

La princesa Aya debía casarse con el príncipe Ako. Las familias de los dos jóvenes habían decidido el matrimonio y todos los preparativos necesarios estaban hechos.

La tarde del día anterior a la boda, la princesa paseaba por su jardín, mirando melancólicamente aquellos lugares tan amados y familiares que debía abandonar para siempre, y amargas lágrimas brotaban de sus ojos y resbalaban por sus rosadas mejillas.

Al llegar a un rincón del jardín oyó un suspiro que respondía al suyo. Se volvió, e imaginad el asombro que sentiría al ver detrás de una planta de peonías, que eran sus flores predilectas, a un hermosísimo príncipe envuelto en un manto de terciopelo, salpicado de peonías recamadas en oro.

El joven miró a la muchacha con ojos dulcísimos y entreabrió sus labios con una sonrisa triste que penetró hasta el fondo del corazón de Aya, luego desapareció en forma misteriosa.

Profundamente turbada por aquel encuentro, Aya regresó muy despacio al palacio y dijo a su padre que por nada del mundo se casaría con el príncipe Ako, ya que solamente amaba al misterioso joven del jardín. El anciano príncipe, que adoraba a su hijita, mando suspender la boda y mando por todo el mundo caballeros y servidores en busca del desconocido joven, del cual se había enamorado su hija.

Los mensajeros escalaron montes escarpados, recorrieron inmensas llanuras, atravesaron ríos caudalosos y áridos desiertos, pero todo fue en vano, el misterioso joven no aparecía por ninguna parte. Todos tuvieron que regresar al castillo con las manos vacías.

Entonces el anciano príncipe, que era muy sabio, dijo a su hija:

-Querida niña, el joven que vieron tus ojos no es una criatura de este mundo, ya que si así fuera mis hombres lo habrían encontrado. Debe de ser el espíritu de la peonía, desde el momento que se apareció precisamente detrás de una planta de estas flores. Por eso, tu deseo es irrealizable, comprende que no puedes casarte con un espíritu.

Mañana estará aquí el príncipe Ako y celebraremos la boda. He dicho.

Aya inclinó la cabeza en señal de obediencia, comprendía que su padre tenía razón y que no podía seguir obstinándose en aquel capricho.

Empero, corrió al jardín para saludar por última vez a sus flores preferidas y  arrodillada junto a la planta de peonías, estalló en sollozos.

Las lágrimas manaban a raudales de sus ojos y regaban la tierra. Bajo aquella tierra rociada de lagrimas, una flor bellísima floreció, una flor como jamás viose otra igual.

A la mañana siguiente los invitados a la boda, al pasar junto a la plante de peonías, no podían dejar de detenerse y admirar aquella flor magnífica.

Pero cuando, después de la ceremonia nupcial, volvieron a pasar por allí, vieron la espléndida peonía que yacía en el suelo marchita.

El corazón de la flor no soportó el dolor de ver a la princesa Aya esposa de otro, y se había roto.


Autor: Desconocido.


sábado, 17 de enero de 2026

Lago sagrado de Antankarana ( Leyenda )

En el país Antankarana, en el norte de Madagascar, se encuentra el lago Antañavo. Cuenta el pueblo Antankarana que hace mucho tiempo, donde hoy esta el lago existía un gran poblado que contaba con su rey, príncipes y princesas, con grandes manadas de vacas y campos de yuca, patatas y arroz.

En este pueblo, mezclados entre la población, vivían un hombre y una mujer a quienes sus vecinos no conocían. Se habían casado y tenían un niño de unos seis meses de edad.

Una noche, el niño empezó a llorar, sin que la madre supiera que hacer para calmarlo, a pesar de las caricias de la madre, de mecerle en sus brazos, de intentar darle de mamar, el niño no cesaba de llorar y gritar.

Entonces, la madre cogió al bebe en brazos y fue a pasear con el a las afueras del pueblo, sentándose bajo el gran Tamarindo donde las mujeres solían juntarse por la mañana y por la tarde para moler arroz, por lo que le llamaban Ambodilôna, la madre pensaba que la brisa y el frescor de la noche calmarían al niño, en cuanto ella se sentó, el niño se callo y se quedo dormido, entonces suavemente volvió para casa, pero nada mas cruzar la puerta, el niño se despertó y comenzó de nuevo a llorar y gritar.

La madre salió de nuevo y volvió a sentarse en un mortero de arroz, como encantamiento, el niño dejo de llorar y volvió a dormirse, la madre que quería volver junto a su marido, se levanto y se dirigió hacia la casa. Nuevamente en cuanto la mujer cruzo el umbral de la puerta el niño se despertó y comenzó a llorar violentamente. Por tres veces hizo la madre lo mismo, y tres veces el niño se dormía en cuanto ella se sentaba en el mortero de arroz, y se despertaba cuando ella intentaba entrar en casa, la cuarta vez, decidió pasarse la noche bajo el Tamarindo.

Apenas había tomado esta decisión, cuando de repente todo el pueblo se hundió en la tierra desapareciendo con un gran estruendo. Donde hasta entonces había estado el pueblo, no quedaba sino un enorme agujero, que de pronto comenzó a llenarse de agua hasta que esta llego al pie del Tamarindo donde la mujer asustada sostenía a su hijo apretándole entre sus brazos.

En cuanto se hizo de día, la mujer fue corriendo hasta el pueblo mas cercano y contarles lo que había sucedido ante sus ojos y como habían desaparecido todos los vecinos.

Desde entonces, el lago adquirió un carácter sagrado, en el viven muchos cocodrilos en quienes los Antankarana y los Sakalava creen que se refugiaron las almas de los antiguos habitantes de la aldea desaparecida bajo las aguas, por esta razón, no solo no se les mata, sino que se les da comida en ciertas fechas.

Tanto el lago Antañavo, los cocodrilos que en el habitan, como el gran Tamarindo Ambodilôna son venerados y se acude a ellos para pedir ayuda.

Así, cuando una pareja no puede tener hijos, acude al lago he invoca a las almas de los habitantes desaparecidos pidiéndoles que se le conceda una numerosa descendencia, prometiendo a cambio, volver para ofrecerles el sacrificio de animales para su alimento. Cuando la petición tiene éxito, la pareja regresa al lago para cumplir lo prometido, los animales sacrificados se matan muy cerca del agua,   parte se echa en el agua y parte de su carne se reparte por las cercanías del lago, para provocar que los cocodrilos se alejen todo lo posible del agua, porque piensan que cuanto mas se alejen, mayor será la ayuda que proporcionaran.

Cuando un Antakarana cae enfermo, se le lleva muy cerca del lago, se le lava con sus aguas y dicen que se cura.


Autor: Desconocido.  


sábado, 10 de enero de 2026

Leyenda de la Princesa de las Nubes

Nacido en buena familia, Daye era un niño guapo y muy inteligente. Cuando tenía diecisiete años se convirtió en el joven más solicitado de su pueblo. Venían los casamenteros casi todos los días para recomendarle chicas guapas de buena familia. Pero sus padres los rechazaron tajantemente, porque el padre de Daye había tenido un sueño, en el que un viejo inmortal le anunció que su hijo tenía que casarse con la Princesa de las Nubes. Pasaron dos años, al ver que no venía la anunciada novia de su hijo, los padres se ponían cada vez más nerviosos, porque ningún casamentero volvió a pisar su casa. Se arrepintieron de no haber escogido una chica de buena familia para su hijo.

Un día, cuando Daye estaba leyendo en su estudio, súbitamente una agradable fragancia le llamó la atención. Levantó la cabeza y vio a una joven bellísima entrando por su puerta. Varias criadas vestidas con fina seda y de buen porte le seguían el paso. Enseguida, su estudio se perfumó de un aroma embriagador y se iluminó con la extraordinaria presencia femenina.

El joven quedó totalmente sorprendido de la extraordinaria aparición de la bellísima y elegante dama en su casa. Se puso sonrojado y un poco cohibido, pero acertó a decir algo que podía encajar en esa situación:

—¡Dichosos ojos que ven la hermosura que ennoblece mi casa! La bella visitante sonrió dulcemente, tapándose los dientes de perlas con la larga manga de seda. En eso, una de las criadas dijo:

—La dama es la Princesa de las Nubes. Venimos de la Residencia Celestial.

Daye se quedó casi anonadado con la súbita aparición de la Princesa tan largamente esperada. Hechizado por la belleza de la lindísima mujer, se quedó en el acto enamorado. Pero la emoción le robó las palabras. Por rubor, la joven tampoco encontraba de momento tema de conversación. Los dos se quedaron durante un buen rato, que se interrumpió afortunadamente con la intervención de una criada inteligente, quien puso entre los dos un tablero de damas chinas.

Nunca antes Daye había perdido una partida en el pueblo, pero hoy no podía ganar de ninguna manera a la Princesa de las Nubes. Antes de despedirse, la bella mujer le dejó mil monedas de oro para que construyera una casa, y quedaron en verse cuando estuviese concluida la obra. La Princesa se fue, dejando en el joven enamorado una viva añoranza.

Antes de que pasaran dos meses, la nueva casa quedó construida y amueblada. Esa misma noche se presentó misteriosamente la princesa. El joven le pidió la mano, pero la princesa le dijo:

—Si nos casamos, podemos vivir juntos sólo seis años. En cambio, podemos ser amigos durante treinta años. Tienes que elegir.

—Vamos a casarnos primero dijo Daye—, luego veremos lo que se puede hacer después.

Esa misma noche se casaron. Vivieron seis años juntos impregnados de felicidad. Tuvieron un hijo y una hija. Parecía que iban a vivir toda la vida felices, hasta el punto que Daye perdió la noción del tiempo y olvidó la separación anunciada. Un buen día desapareció misteriosamente la Princesa de las Nubes. Daye se acordó repentinamente de que ese día se cumplía el sexto aniversario de su matrimonio y comprendió que toda opción inevitablemente comporta una renuncia.


Autor: Desconocido.


sábado, 3 de enero de 2026

Artabán ( El cuarto Rey Mago )

Como cada año se espera la llegada de los tres Reyes Magos para la madrugada del 6 de enero.

Cuenta la tradición que los reyes viajaron desde el lejano oriente guiados por una estrella y cargados con regalos para ofrecer al Mesías que nacería en Belén.

Melchor, Gaspar y Baltasar, llegaron a tiempo al pesebre donde nació Jesús y entregaron los regalos que traían para adorarlo: Oro, incienso y mirra.

Sin embargo, pocos saben que en realidad eran cuatro los reyes magos que debieron haber llegado aquella noche a Belén, pero, ¿Qué pasó con el cuarto rey mago?, Artabán era el nombre del rey que jamás conoció a Jesús.

Su historia se encuentra en algunos textos antiguos que dan cuenta del largo camino que recorrió buscando a Jesús para entregarle el regalo que debió haberle obsequiado la noche en que nació.

Artabán junto con Melchor, Gaspar y Baltasar, habían hecho planes para reunirse en Borsippa, una antigua ciudad de Mesopotamia desde donde iniciarían el viaje que les llevaría hasta Belén para adorar al Mesías.

El cuarto rey mago llevaba consigo una gran cantidad de piedras preciosas para ofrecer a Jesús, pero cuando viajaba hacia el punto de reunión encontró en su camino a un anciano enfermo, cansado y sin dinero. Artabán se vio envuelto en un dilema por ayudar a este hombre o continuar su camino para encontrarse con los otros reyes. De quedarse con el anciano, seguro perdería tiempo y los otros reyes le abandonarían. Obedeciendo a su noble corazón, decidió ayudar a aquel anciano.

El tiempo había pasado y en el punto de reunión no encontró más a sus tres compañeros de viaje.

Decidido a cumplir su misión, emprendió un largo camino sin descanso hasta Belén para adorar al niño, pero al llegar, Jesús había nacido y José y María estaban rumbo a Egipto, escapando a la matanza ordenada por Herodes.

Artabán emprendió entonces un viaje en el que, por donde quiera que pasaba, la gente pedía su auxilio, y él, atendiendo siempre a su noble corazón, ayudaba sin detenerse a pensar que el obsequio de piedras preciosas que cargaba, poco a poco se reducía sin remedio. En su andar, Artabán se preguntaba: ¿Qué podía hacer si la gente le suplicaba por ayuda? ¿Cómo podría negarle ayuda a quien la necesitaba?

Así pasaron los años y en su larga tarea por encontrar a Jesús ayudaba a toda la gente que se lo solicitaba.

Treinta y tres años después el viejo y cansado Artabán llegó por fin a donde los rumores le habían llevado en su larga búsqueda por Jesús. La gente se reunía en torno al monte Gólgota para ver la crucifixión de un hombre que, decían, era el Mesías enviado por Dios para salvar las almas de los hombres. Artabán no tenía duda en su corazón, aquel hombre era quién había estado buscando durante todos esos años.

Con un rubí en su bolsa y dispuesto a entregarla joya pese a cualquier cosa, Artabán encaminó sus pasos hacia aquel monte, sin embargo, justo frente a él apareció una mujer que era llevada a la fuerza para ser vendida como esclava para pagar las deudas de su padre. Artabán la liberó a cambio de la última piedra que le quedaba de su basto tesoro.

Triste y desconsolado, nuestro cuarto rey mago se sentó junto al pórtico de una casa vieja. En aquel momento, la tierra tembló de forma brusca y una enorme piedra golpeo la cabeza de Artabán. El temblor aquel anunciaba la muerte de Jesús en la Cruz.

Moribundo y con sus últimas fuerzas, el cuarto rey imploró perdón por no haber podido cumplir con su misión de adorar al Mesías. En ese momento, la voz de Jesús se escuchó con fuerza: Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste. Artabán, agotado, preguntó: ¿Cuándo hice yo esas cosas? Y justo en el momento en que moría, la voz de Jesús le dijo: Todo lo que hiciste por los demás, lo has hecho por mí, pero hoy estarás conmigo en el reino de los cielos.



Autor: Desconocido.