sábado, 16 de mayo de 2026

Leyenda de Hanasaka.

Hace mucho, mucho tiempo, en una aldea de Japón, un viejo campesino que vivía con su mujer en una casa humilde se encontró con un perrito blanco. El viejo, que era una persona muy honesta y sincera, acogió al perrito y le dio de comer. Un día, el perro se puso a ladrar en medio del campo en el que estaba labrando el viejo: cavó y empezaron a salir monedas de oro.

El vecino del viejo, un hombre mentiroso y malvado, al verlo, se llevó al perrito, lo llevó al campo y le hizo buscar oro. Cuando el perro se puso a ladrar en un lugar determinado, el mentiroso empezó a cavar, y lo que salió fueron serpientes y sapos. El mentiroso se enfadó y mató al perro.

El viejo labrador estaba tan abatido por la pérdida del perro, que se lo llevó y plantó un árbol junto a su tumba. El árbol brotó rápidamente y con la madera hizo un mortero en el que preparar pastelitos de arroz que eran los favoritos del perro. Pero para su sorpresa, los pastelitos se empezaron a convertir en monedas de oro.

Cuando se enteró el mentiroso, le robó el mortero, sin embargo, en lugar de convertirse en monedas el arroz se convertía en lodo. El mentiroso, enfurecido quemó el mortero, y el viejo labrador, de nuevo apenado, se llevó las cenizas y las tiró sobre un campo de rábanos que también le gustaba al perrito para que crecieran sanos y fuertes, pero una racha de viento se las llevó a un cerezo muerto.

Y sucedió otro milagro, el cerezo cobró vida y empezaron a brotar flores de un rojo intenso. El rumor de que había un viejo que revivía cerezos con unas cenizas mágicas llego hasta el oído del emperador, que mandó llamar al viejo labrador. Cuando el viejo iba a mostrar las cenizas al emperador, el mentiroso apareció y le robó algunas cenizas. Se anticipó al viejo y fue a enseñarle las cenizas al emperador.

Cuando el emperador le dijo que hiciera una demostración, el mentiroso con las prisas se tropezó y le tiró las cenizas al emperador.

El emperador, como castigo de su insolencia le ordenó que lo pagara con su vida.


Autor: Desconocido. 



sábado, 9 de mayo de 2026

El Color de los Pájaros (Leyenda Indú)

Al principio de los tiempos todos los pájaros eran de color marrón, sólo se diferenciaban en el nombre y la forma.

Pero sintieron envidia de los colores de las flores y decidieron que llamarían a la Madre Naturaleza para que les cambiara de color.

Ella estuvo de acuerdo, pero les puso una condición, tendrían que pensar muy bien el color que cada uno quería porque solamente podrían cambiar una vez.

La encargada de comunicar la noticia por todo el planeta fue el Águila:

—Aviso a todos los pájaros. Reunión con la Madre Naturaleza para cambiar de color la próxima semana en el Claro del Bosque —gritaba mientras volaba.

Los pájaros pasaron una semana muy nerviosos, pensando cuál sería el color que iban a elegir. Llegado el gran día, todos se reunieron muy alborotados alrededor de la Madre Naturaleza.

La primera que se decidió fue la Urraca:

—Quiero ser negra con algunas plumas de tono azul cuando las dé el sol, blanco el pecho y blanca la punta de las alas.

La Madre tomó su paleta y la coloreó, mientras el resto de los pájaros comentaban lo elegantes que eran los colores elegidos por la Urraca.

El Periquito fue el siguiente en elegir:

—Yo quiero manchas blancas, azules y amarillas por todo el cuerpo.

Todos estuvieron de acuerdo en que esos colores le favorecían mucho.

El Pavo Real se acercó contoneándose y con su voz chillona pidió:

—Para mi hermosa cola quiero colores que se vean desde muy lejos: azules, verdes, amarillos, rojos y dorados.

Los demás pájaros sonrieron ya que conocían lo presumido que era el Pavo Real.

El Canario se acercó veloz:

—Como me gusta mucho la luz, quiero parecerme a un rayo de sol. Píntame de amarillo.

El Loro llegó chillando:

—Para que el resto de los animales me puedan ver, quiero que me pongas los colores más llamativos de tu paleta.

Todos pensaron que era muy atrevido al elegir esos colores, pero el Loro se alejó muy contento.

Poco a poco, el resto de los pájaros fueron pasando por las manos de la Madre Naturaleza.

Cuando los colores de la paleta se habían acabado y los pájaros lucían orgullosos sus nuevos vestidos, ella recogió sus utensilios de pintura y se dispuso a volver a su hogar. Pero de repente una voz le hizo volver la cabeza. Por el camino venía corriendo un pequeño Gorrión:

—Espera, espera, por favor —gritaba—, todavía falto yo. Estaba muy lejos y he tardado mucho tiempo en llegar volando. Yo también quiero cambiar de color.

La Madre Naturaleza le miró apenada:

—Ya no quedan colores en mi paleta.

—Bueno, no pasa nada —dijo el Gorrión tristemente mientras se alejaba cabizbajo por el camino—, de todas formas el color marrón tampoco está tan mal.

—Espera —gritó la Madre Naturaleza—, he encontrado una pequeña gota de color amarillo en mi paleta.

El Gorrión se acercó corriendo muy contento. La Madre Naturaleza mojó su pincel en la gota y agachándose tiernamente le pintó una pequeñísima mancha en la comisura del pico.

Por eso, si os fijáis detenidamente en los gorriones, podréis descubrir el último color que la Madre Naturaleza utilizó para colorear a todas las aves del mundo.


viernes, 1 de mayo de 2026

Leyenda del Árbol Drago.

Cuenta la leyenda que Las Hesperides eran las ninfas del ocaso e hijas de la noche que cuidaban un jardín donde estaba el huerto de Hera. Huerto en el que había un solo manzano de manzanas doradas y que aquel que comiese de ellas obtenía la inmortalidad.

Para protegerlo las Hesperides tenían el manzano bajo la custodia de un Dragón llamado Ladón.

Hércules, el héroe más grande de la Antigüedad, recibió la misión de realizar doce tareas consideradas muy difíciles o imposibles, los "Doce trabajos de Hércules". El trabajo número once consistió en robar las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides.

Hércules encontró a Atlas sosteniendo el cielo al borde del Océano, en las montañas que hoy llamamos el Atlas (Marruecos). Puesto que el dragón del Jardín de las Hespérides conocía a Atlas, Hércules lo convenció para quedarse él en su lugar sosteniendo el cielo, mientras el gigante iba a las islas y robaba las manzanas. Atlas fue al Jardín, en el que pudo entrar ya que el dragón lo reconoció, mató al monstruo, robó las manzanas de oro, y regresó donde estaba Hércules. Atlas, cansado de sostener el cielo, pretendió dejar a Hércules en esa posición, pero el héroe logró engañarle, pasarle la carga de nuevo, y huir con las manzanas.

Las manzanas regresaron a las islas, pues fueron entregadas a la diosa Atenea... que las devolvió al Jardín y a sus jardineras, las Hespérides.

Ladon, el dragón guardián muerto por Atlas, sigue vivo en sus hijos los árboles llamados dragos. Según la leyenda, la sangre que manaba de las heridas mortales del dragón cayó sobre el Jardín de las Hespérides, y de cada gota creció un drago. Estos árboles, "dracaena drago", llamados "árbol dragón", tienen un grueso tronco del cual surge de pronto un racimo de ramas retorcidas que parecen las cien cabezas de Ladon y de ramas espesas cuyas hojas simulan afiladas espadas.. Cuando se rompe la corteza, brota una savia de color rojo oscuro llamada "sangre de drago" que tiene propiedades medicinales.


Autor: Desconocido.


sábado, 25 de abril de 2026

El Callejon del Diamante ( Leyenda de Xalapa )

Desde la época colonial y hasta nuestros días, existe en Xalapa un callejón estrecho y largo como serpiente. Tan angosto, que casi se tocan sus costados. Todos lo llaman el Callejón del Diamante.

Cuenta la leyenda que en una casona del callejón vivía un matrimonio:

Ella, era una criolla hermosa, esbelta, blanca, garbosa y joven, lucia una larga cabellera color azabache, labios rojos como rosas y mejillas sonrosadas. Sobresalían dos esmeraldas entre las largas pestañas y unas cejas bien perfiladas. Moralmente era un modelo de virtud y ejemplo de esposa enamorada de su marido.

Éste era un caballero español, físicamente bien formado, que amaba a su dulce compañera con toda el alma. A esto hay que agregar que gozaban de una desahogada posición económica.

Cuando la pareja se prometió, él dio a su futura esposa un anillo con un hermoso diamante negro. Éste era de lo más extraño y en el blanquísimo anular derecho de la dama parecía un ojo diabólico.

Esta piedra según cierta superstición, "tiene la rara virtud de aumentar el amor del matrimonio y descubrir la infidelidad de la esposa".

Cuando la dama recibió la joya juró a su galán jamás separarse de ella... pero los juramentos no siempre son muy firmes y durables.

El recio íbero tenía un amigo, a quien consideraba como hermano. Un día que el esposo salió de viaje ella fue a visitar al amigo y... sucedió lo inevitable. Por razones que se ignoran, ella se quitó el anillo y lo dejó en el buró, junto al lecho. Por motivos también desconocidos, el apresuramiento, la zozobra, la dama olvidó la alhaja.

A su regresó a Xalapa el esposo no se dirigió a su casa, sino fue primero a la del amigo. Entró y lo encontró en su alcoba durmiendo la siesta y, ¡Oh sorpresa!, lo primero que vio en la mesilla de noche fue el diamante negro de su esposa. Disimuladamente se apoderó de la joya y se dirigió a su casa.

Llamó a su bella compañera y al besarle la mano, comprobó que no lucía el anillo. Como el destello del relámpago salió a lucir la daga de empuñadura de oro, incrustada de rubíes, que se clavó en el pecho de la infiel.

El caballero dejó sobre el cadáver de la esposa el anillo del diamante negro y desapareció para siempre.

La gente de los alrededores, exclamaba: ¡Vamos a ver "el cadáver del diamante"! Poco a poco la expresión cambió y solo decían...

¡Vamos al Callejón del Diamante!

Nombre que la tradición ha mantenido a través del tiempo.



sábado, 18 de abril de 2026

Don Roldán y la Princesa (Leyenda Celta)

Cuando los árabes arrasaron España, los gallegos fueron los únicos que se mantuvieron en parte libres de ellos gracias a que pelearon reciamente.

Había veces que los árabes se metían en algunos rincones de su tierra, pero rápidamente eran echados nuevamente de ella y también de las tierras vecinas como Asturias y León.

Pero los árabes eran muchos y muy potentes y los gallegos pocos, por lo que después de muchos años de luchas, que unas veces iban a su favor y otras a la de los gallegos, reinando Alfonso II que tenia la corte en Asturias, acordaron pedir ayuda a otro gran rey de mucho renombre que había en Francia.

Este rey se llamaba Carlomagno y vino a ayudar a los españoles, trayendo con el muchos guerreros comandados por unos jefes que dicen que eran doce Pares de Francia, que no había quien pudiera con ellos, todos venían a luchar contra los árabes.

Los árabes cuando vieron venir a tanta gente encima de ellos, tuvieron miedo y retrocedieron, mas de la rabia que llevaban, comenzaron a echar mano de cuanto podían, sorprendiendo algunas villas y castillos sobre los que cayeron como una tormenta quemándolo todo, lucharon con algunos condes que se llevaron prisioneros y hasta se dice que cogieron tres princesas para que les sirvieran de rehenes en su defensa.

El gran ejercito que se formo, se extendió por Navarra y Aragón, por Asturias y Castilla, a Galicia fueron pocos franceses, ya que los gallegos se bastaban por ellos mismos, pero un grupo de aquellos franceses que llego hasta Galicia venia comandado por Don Roldan, que era uno de los mas valientes de los doce Pares.

Los árabes fueron retrocediendo hasta llegar a Val de Orras, pasaron el río Sil en barcas y pontones que después quemaron, se afincaron en la otra orilla, por las montañas, cuidándose muy bien de hacerse fuertes, pues el terreno invitaba a ello y el río era difícil de cruzar.

Pero como Don Roldan supo que los árabes tenían presas a aquellas princesas, quiso liberarlas, temiendo que los mahometanos se las llevaran a un castillo en la cumbre de un monte, en un lugar que llaman el Castro, de la feligresía de San Bernabé de Valenza, tentó pasar el río con algunos caballeros arriesgados y sin miedo, pero las aguas eran muy turbulentas y profundas, por lo que tuvieron que volver a tierra con la perdida de algunos que la corriente arrastro y que se ahogaron.

Entonces Don Roldan obro lo que parece ser un milagro, ya que lo que hizo no lo podía haber echo nadie, fue con su caballo por la ribera del río, busco el lugar mas apropiado para cruzarlo frente al castillo, pico espuelas a su caballo que dio un salto enorme y el caballo fue a quedar al otro lado del rio justo enfrente del castillo.

Los árabes, cuando vieron tal acción tuvieron miedo y escaparon, pero era imposible llevarse con ellos a los prisioneros y mucho menos a las doncellas princesas, por lo que los magos de los árabes  para vengarse decidieron convertir a las princesas en piedras.

Y allí están aun los tres cuarzos blancos clavados en el suelo, como si mirasen con nostalgia hacia su tierra.

¿ Quien podrá desencantarlas ?


Chi lo sa....


sábado, 11 de abril de 2026

La Dama de las Estrellas.

Es la historia de “La Dama de las estrellas”, como se la llama entre las hadas nocturnas. Las hadas nocturnas son las hadas más tímidas y reservadas del país. Viven en los picos más elevados de la mayor cordillera del país “Las Montañas de la Luna”. De hecho, según una leyenda ancestral, la Luna que alumbra vuestro mundo no es sino un hada, que fascinada por vuestro mundo pero demasiado tímida para acercarse, quedó para siempre atrapada entre los dos mundos, desde donde lo que más le gusta es amparar y proteger a los amantes, por eso es la Luna la que rige los ciclos vitales… Por eso todas las mujeres enamoradas invocan a la luna, saben que las bendecirá con ver su amor correspondido.

Pero no era de la Luna de quien quería hablaros, sino de la Dama. En su juventud fue un hada llamada Deneb, la más brillante y luminosa de todas las hadas nocturnas. Y como casi todas nosotras en algún momento de nuestras vidas, sintió la llamada de la aventura y visitó vuestro mundo. Por entonces vuestro mundo era joven, cuando todavía los mortales respetaban todo lo que les rodeaba, vivían en armonía con la naturaleza y le rendían culto.

La joven Deneb se sintió fascinada sobre todo por un hermoso robledal, extenso y tupido, y le gustaba pasear bajo sus árboles durante el día, y bailar en un hermoso claro sembrado de flores, en las noches a la luz de la luna llena.

En una de esas noches de luna llena dio la casualidad que pasaba por allí un joven druida, que estaba recolectando el sagrado muérdago para sus ceremonias mágicas, le sorprendió la luz que se desprendía del claro, pues era noche cerrada y aunque había luna llena, las altas y frondosas copas de los robles la ocultaban en parte. El druida, curioso, decidió investigar y descubrir a que se debía ese fenómeno; y cuál fue su sorpresa al ver que la causante de aquel resplandor no era otra cosa que una hermosísima doncella, vestida de blanco y que resplandecía casi más que la misma luna, y que bailaba, casi flotaba etérea en el claro, sobre un lecho de flores silvestres.

La visión le dejó unos minutos como privado de sus sentidos, incapaz de moverse, de articular palabra, casi sintió que se le paraba el corazón… Al recobrar sus sentidos sintió como si su corazón se inundara de esa luz que emanaba la doncella, y en su mente sólo había espacio para una sola cosa, saber quién era, de donde venía, acercarse a ella. En ese momento ella se paró, le miró a los ojos, y empezó a cantar una canción, la melodía era tan hermosa que aunque el joven druida no entendía, pues Deneb cantaba en la lengua de las hadas, su corazón se llenó de amor por ella. Se acercó hacia ella, despacio, temiendo que se asustase y se marchase, o que fuera un espejismo, fruto de su imaginación… quería comprobar que era real. Cuando terminó la canción, ella se acercó y lentamente le besó en los labios, un beso dulce lleno de amor y ternura. Pero desgraciadamente no pensó que su brillo, su luz esa energía tan intensa que tenía, pudiera dañar al joven mortal. 

El rostro del druida quedó completamente desfigurado. Al ver lo que su amor había hecho al druida, Deneb se sintió desolada y rompió a llorar, y sus lágrimas eran diminutas lucecitas. El druida intentó consolarla diciéndole que no le importaba su aspecto, que no le había dolido, que no quería que se marchase, pero ella sabía que jamás podrían estar juntos, pues su amor le mataría. 

Pero antes de marcharse, y como regalo para él, las lágrimas luminosas que había derramado, las esparció al aire, sembrando todo el cielo de lucecitas diminutas y brillantes, que cada noche brillarían, alumbrándolo y recordándole que aunque su unión fuera imposible, Deneb siempre le amaría.

Cuando regresó a las Montañas de la Luna, se encerró en el más alto de los picos, en la torre de Mármol, y desde allí todas las noches siembra de estrellas el cielo, cumpliendo así su promesa de amor.




sábado, 4 de abril de 2026

El Cerezo ( Leyenda )

Buda se encontraba en su palacio azul, más allá de las nubes. Sintió el deseo de descender sobre la tierra para ver a los hombres de cerca y leer en su alma, Se deslizo sobre el reluciente hilo de un rayo de sol y llego a una casita que se levantaba en medio del campo. Buda no tenia cuerpo, era solo una sombra luminosa. Por eso Chi-Pan, el dueño de la casita, que meditaba sentado al pie de un árbol, no lo vio.

Chi-Pan era un hombre codicioso, cruel, sin conciencia. Y en aquel momento pensaba: "Conviene realmente que Pao-Chiú, mi primo, muera. No tiene mujer, ni hijos, ni hermanos. Yo soy su pariente más próximo, su campo pasara a  ser mío, es vecino al mío y podre llenar la zanja divisoria con poco trabajo".

Buda leía como en un libro abierto en el alma del malvado y sentía un gran disgusto, una profunda tristeza. La sombra luminosa que era su cuerpo se iba cambiando con tonos oscuros. "Hoy mismo, pensaba Chi-Pan, mi primo debe morir, sí, tengo una idea buena. Quiero ponerla en práctica en seguida. Es esta: Pao-Chiú va al mercado a vender verdura, es un bobo, caerá fácilmente en la trampa”.

Llamo al pariente:

-Pao-Chiú, un poco sorprendido, avanzo hacia él. Era un hombre de rostro franco y apacible. Buda puso en su alma pensamientos honrados, leales y generosos.

-¿Me necesitas? –pregunto amablemente Pao-Chiú.

Chin-Pan le rogó que se sentara a su lado.

-Realmente no me explico como tú y yo siendo vecinos, no encontramos nunca tiempo para conversar amigablemente. A Pao-Chiú las palabras del pariente le parecieron muy simpáticas.

-Creía que tú me tenías por tonto y aburrido. Nunca me hubiese atrevido a visitarte.

-Al contrario, te aprecio muchísimo. Y quiero que vivas eternamente, como viviré yo.

-¿Vivir eternamente? No es posible.

-Hablas como un pobre ignorante. ¿No sabes que en el mundo existen ciertos cerezos cuya fruta, que debe comerse en el mismo árbol, hace inmortales a los hombres? Yo poseo uno de esos árboles milagrosos. Tiene mil años, dos mil años, que se yo.  Míralo allá abajo, el más alto. Tú treparas hasta la cima, cogerás y comerás muchas cerezas y la virtud de la vida eterna entrara en ti, resplandecerá en tu sangre.

Chi-Pan se levanto y empujo al primo hacia el cerezo.

-Sube, Buda te asiste, está contigo.

-Alabado sea Buda, exclamo muy emocionado Pao-Chiú.

Luego comenzó a encaramarse al árbol, ya no era joven, pero en aquel momento sentíase milagrosamente ágil, llego sin esfuerzo a las ramas más altas.

-Come cerezas –invitaba el primo, mirándolo cínicamente-, muchas cerezas.

Pao-Chiú arrancaba de las ramas las relucientes cerezas, se metía en la boca las encarnadas bolitas, dulces como el azúcar.

-¿Ves? –le grito Chi-Pan desde abajo, ahora has conquistado la inmortalidad, ya nadie te puede hacer ningún daño, déjate caer, lánzate tranquilamente al vacío.

El buen hombre no sospechaba el engaño, abrió los brazos y se lanzo al espacio. Pero Buda, que había leído en su alma inocente y honrada lo amparo con sus manos invisibles, lo dejo sano y contento en el suelo.

-¡Soy feliz, primo mío! – exclamo

Chi-Pan, que había esperado verlo muerto a sus pies, sufrió una fuerte decepción, luego pensó que tal vez el cerezo era efectivamente el árbol de la inmortalidad. Se encamino a su vez, comió muchas cerezas y luego se lanzo también el al vacío. Pero Buda esa vez queriendo castigar su perfidia, no lo amparo, cayo como bólido y se rompió la cabeza contra la piedra del pozo.

Pao-Chiú heredo el campo y la casa de su primo Chi-Pan. Vivió luego años trabajando y socorriendo a los mas necesitados.


Autor desconocido.


sábado, 28 de marzo de 2026

Leyenda de la primavera.

Hubo una época muy lejana en que la tierra solo conocía una estación, el invierno. El frío era intenso, la nieve cubría llanos y montañas y las plantas no tenían colores, eran rugosas y opacas.

Cierta vez los hombres partieron en busca de alimentos, que tanto escaseaban, y las mujeres se quedaron cuidando el fuego.

El cielo estaba oscuro, presagiaba tormenta.Y así fue, un trueno y luego, el viento y la nieve.

Los días pasaban y los hombres no regresaban. Los niños lloraban por sus padres y los abuelos por sus hijos. Las mujeres trataban de mantener la calma para no generar más malestar.Una madrugada, cuando casi todos habían perdido las esperanzas, aparecieron en el horizonte los hombres.

Extenuados, muertos de frío, ni podían contar las penurias que habían pasado en las cumbres. Pero había algo...algo que no podía dejar de contarse. No traían con ellos a Sumac, un adolescente valiente y noble, que se había perdido en las nieves.

La madre de Sumac, desesperada, corrió a la montaña mientras sus pies se enterraban en la nieve. Se escuchaba su voz llamando a su hijo, "¡Sumac, hijo! ¡Sumac!" Y así se perdió de la vista de todos.

Avanzó y avanzó hasta quedar rendida. Fue cuando entonces oyó la voz de Sumac. La desesperación agudizó su ingenio y pudo rescatar al muchacho casi helado. ¿Adonde lo llevaría?. El viento le habló, diciéndole, "Sube con tu hijo a la montaña más alta y toca el cielo".

La madre, con Sumac en brazos, ascendió de una montaña a otra, y en otra y en otra más, pero el cielo estaba siempre tan alto... El viento insistía: "Sube con tu hijo a la montaña más alta y toca el cielo". De pronto, un remolino la envolvió dejándola en la cumbre de un cerro altísimo. La mujer, cayendo de agotamiento, tocó las nubes que se abrieron como una gran cortina. Un trozo de cielo del más puro celeste se fue agrandando.

De él brotaron los rayos de un sol radiante, y deslizándose por ellos salieron pájaros que poblaron la tierra de trinos y aleteos, mariposas multicolores llegaron hasta las plantas en busca de flores que acababan de nacer...El viento se transformó en suave y tibia brisa, se deshizo la nieve y el agua cristalina corrió en cascadas juguetonas.

Sumac volvía a la vida mientras su madre alzaba los brazos al cielo agradeciendo a Inti, el Dios de sus antepasados, el milagro de la primavera que nacía. Cuentan que desde entonces después del invierno llega la primavera como madre amorosa, para poner su nota de calor, belleza y colores en los campos helados de la tierra.


Autor: Desconocido.


sábado, 21 de marzo de 2026

Leyenda de la Camelia Blanca.

Al principio de los tiempos, una noche las muchas estrellas, jóvenes hermanas discutían y rivalizaban entre ellas cuál era la más bella, y por más que argumentaban, todas querían ser la reina de la belleza. Y…¿a ver quién ganaba? ¡yo brillo más ¡ ¡yo soy más grande ¡ ¡yo mas ligera!.....

Como aquello no era bueno, y con sus discusiones rompían la paz del firmamento, la luna intervino y quiso poner orden en todo aquel jaleo. Y dijo la luna. Todas sois jóvenes y bellas mis queridas estrellas y como el firmamento es muy grande podréis reinar en él y lucir vuestra belleza, repartiros pues y se acabó la guerra.

Las estrellas obedientes acataron la ley nueva….Unas se esparcieron hacia el norte, otras hacia el sur, otras en grupos formando estelas de luz … una de las más grandes decidió reinar cerca de la tierra, dándonos así luz y calor provocando el crecimiento de árboles de gran belleza . Otras viajaron y viajaron buscando sitio para lucir su gran luz, su perfección, su blanco purísimo.

Cuentan que cansadas, un día que la estrella grande iluminaba la tierra, vieron un árbol que resultó ser una camelia, lucía gran cantidad de flores blancas y decidieron reposar en ella, durmiendo las estrellas cada una en una flor de la camelia.

Al día siguiente, ya recuperadas las fuerzas dieron gracias a la camelia y… fue entonces cuando se dijeron ¿no os parecen estas flores un cielo para vivir en ellas?. Así fue como las estrellas se convirtieron en camelias, desde entonces las camelias blancas son las estrellas de la tierra, compitiendo con las del cielo y brillando como ellas.


Autor: Desconocido.


sábado, 14 de marzo de 2026

El Olivo de las Brujas.

Hay un viejo olivo en Mangliano, en la Toscana, donde las personas con supersticiones han mantenido a lo largo del tiempo ciertas creencias.

Parece que en los días en los que el olivo era vigoroso y exuberante, éste fue muy generoso y dio cientos y cientos de kilos de olivas, fue un olivo que en toda la Maremma no se podía encontrar uno igual.

Un día, un pobre hombre que estaba a los pies del árbol, bajo las ramas que se doblaban hacia el suelo por el peso de sus maduras olivas, le pidió al dueño del árbol una pequeña cantidad de aceitunas para poder llenar su estomago vacío. El dueño del olivo estaba negociando el inicio de la cosecha, que podría ser a la mañana siguiente, era ambicioso y egoísta, así que de manera ruda mandó alejarse al pobre hombre.

A la mañana siguiente, los hombres y mujeres que venían a recoger la cosecha con sus grandes cestas comenzaron por el gran árbol, pero al verlo se quedaron sin palabras: el árbol que el día anterior crecía fuerte ahora estaba retorcido como por un remordimiento y entre su follaje no estaban los preciosos frutos, sólo algunas vulgares habas.

Una mujer desconcertada corrió a darle la noticia al dueño, pero el dueño incrédulo le contestó de malas maneras:

-"Vuelve derecha a tu trabajo, no tengo tiempo de escuchar tonterías".

Pero como la mujer insistía, finalmente fue a ver el olivo. Frente a sus ojos el olivo apareció con sus ramas llenas de habas. El hombre, que había sido duramente castigado salió corriendo y desapareció. Se dice que el olivo nunca más volvió a tener olivas, sólo habas.

Las brujas tomaron posesión de este extraño árbol, y ciertas noches puedes oír sus siniestros gritos y el sonido de sus danzas alrededor del retorcido tronco.

Ahora la gente pasa lejos del árbol, que en sus tiempos fue el honor de la Maremma y ha llegado a ser llamado: "El Olivo de las Brujas".



sábado, 7 de marzo de 2026

El Caballo Blanco.

En una aldea había un anciano muy pobre, pero hasta los reyes lo envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco. Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el caballo pero el hombre decía:

- Para mí, él no es un caballo, es una persona. ¿Y cómo se puede vender a una persona, a un amigo?

Era un hombre pobre pero nunca vendió su caballo. Una mañana descubrió que el caballo ya no estaba en el establo. Todo el pueblo se reunió diciendo:

- Viejo estúpido. Sabíamos que algún día le robarían su caballo. Hubiera sido mejor que lo vendieras. ¡Qué desgracia!.

- No vayáis tan lejos -dijo el viejo-. Simplemente decid que el caballo no estaba en el establo. Este es el hecho, todo lo demás es vuestro juicio. Si es una desgracia o una suerte, yo no lo sé, porque esto apenas es un fragmento. ¿Quién sabe lo que va a suceder mañana?.

La gente se rió del viejo. Ellos siempre habían sabido que estaba un poco loco. Pero después de 15 días, una noche el caballo regresó. No había sido robado, se había escapado. Y no solo eso, sino que trajo consigo una docena de caballos salvajes.


Autor: Desconocido.



sábado, 28 de febrero de 2026

La leyenda de Citli.

Transcurrían los días felices en la tribu india del bosque llamado El Amanecer. Todos los días salían los guerreros cazadores para abastecer a sus familias con lo que conseguían cazar. Uno de ellos, llamado Águila de las tinieblas, salía por primera vez. Adentrándose en el bosque llegó a un lago y quedó sorprendido al encontrar en la orilla del lago a una hermosa joven. Decidió esconderse para que no le viera.

Desde su escondite, tras la maleza pudo observar su belleza. Era muy blanca de piel y tenía el pelo largo y rizado y muy rubio.

El se enamoró al instante y decidió ir todos los días a verla pero siempre escondido. Pero ella se dio cuenta de que alguien la observaba y un buen día le sorprendió por detrás. El, asombrado por su osadía, todavía la quiso más. No hubo nadie en la tierra que se amara más que ellos dos. Pero él cada día tenía que regresar a su tribu y no podía llevarla porque los demás no la aceptarían. Al poco tiempo ella quedó embarazada y él decidió escapar de la tribu para quedarse junto a ella y cuidarla. Tuvieron un bebé precioso, una niña. Eran increíblemente felices.

Mientras tanto los guerreros de la tribu estaban enfurecidos por la partida del joven guerrero. Decidieron ir en su busca y traerlo de vuelta con los suyos. Un buen día asaltaron la pequeña cabaña donde vivían ellos. Ella al darse cuenta escondió a su bebé tras la maleza, junto al lago. Los guerreros la mataron y se llevaron su cabellera. Águila que ya volvía de su cacería no dio crédito a lo que veían sus ojos cuando llegó al lugar.

Sus llantos y lamentos llegaron más allá de las estrellas y todo el firmamento. Al rato escuchó a su bebé llorar y fue en su busca. Se sentó con su bebé a la orilla del lago mientras miles de lágrimas rodaban por sus mejillas. Observando a su niña bajo la luz de las estrellas, cayó en la cuenta que era igual a su madre. Su pelo era suave, rubio y rizado y era de piel blanca y ojos verdes. Te llamaré Citli, dijo Águila, que significa lucero nocturno, ESTRELLA. Y te prometo que cuidare de ti todos los días de mi vida. Citli creció y se convirtió en una jovencita preciosa y muy dulce. Un día su padre no volvió de cazar y ella se sentó a la orilla del río a esperarle. Pasaban los años y ella seguía esperando sentada en la orilla.

Curiosamente no envejecía y estaba cada vez más bella. Un buen día apareció por allí un joven cazador guerrero que se quedó sorprendido por su belleza, y decidió esconderse tras la maleza para observarla... Y la historia se repite...



Autor: Desconocido.


sábado, 21 de febrero de 2026

Moda ¨Therian¨.

Hola amigos, hoy no os pongo leyenda, hace mucho tiempo escribía de vez en cuando de cosas que pasaban en el día a día, hoy he visto una noticia que me ha superado, no se si habréis oído hablar sobre la moda ¨Therian¨, o yo estoy atrasa del todo o esta juventud esta tan aburrida que ya no saben hacer mas ( y perdonar por la palabra ) gilipolladas, os explico.

Los Therian, tanto chicos como chicas se dedican a comportarse y hacer totalmente todo igual que un perro, gato etc, se ponen caretas para parecerse al animal que dicen sentirse, ósea comportarse como ellos, andar, incluso he visto que los llevan con sus correas por la calle y ellos andando como los perros, subir a un taxi y al conductor en vez de hablar le ladran, como si el hombre supiese así lo que quiere el ¨gili¨ de turno.

De verdad que no entiendo a que grado de imbecilidad o lo que sea, esta llegando esta juventud, en serio que no llego a entender, que estén con los móviles a todas horas en las manos, que ni dejan de mirarlo cuando cruzan una calle, que seamos los demás los que tengamos que ir con cuidado o nos los ¨tragamos¨ ya que no miran nada, y ahora con esta moda, que es lo que les pasa?, con tantas cosas bonitas que se pueden hacer y pierdan el tiempo de esa manera, tiempo precioso que ellos no saben que ya no lo van a tener, en fin, que pena.


Pili.

sábado, 14 de febrero de 2026

El Pastor y la Tejedora. ( Leyenda China )

Niu Lang era un pastor modesto, y gracias a una de sus vacas, un día llegó a conocer a la tejedora Zhi Nu. Sin embargo, ella no era una simple tejedora, sino una diosa que quería dejar de vivir en el cielo y tener una vida terrenal. Los dos se enamoraron perdidamente uno del otro, decidieron casarse y tuvieron dos hijos, un niño y una niña.

Sin embargo, los dioses del cielo habían estado observando a Zhi Nu desde el principio y no estaban de acuerdo con su forma de vida ni con su relación, ya que una diosa no podía estar casada con un humano. Así que le pidieron que regresara de nuevo al cielo, y  ella no tuvo más remedio que obedecer.

Pero Niu Lang no estaba dispuesto a perderla y fue corriendo tras ella para impedir que se marchara. Los dioses se dieron cuenta de que iba a ser difícil poder separarlos, así que decidieron abrir un río entre ambos. A un lado del río se encontraba Zhi Nu y al otro lado su esposo, ambos muy apenados por estar separados. Tal fue la pena que sentían, que un grupo de urracas se apiadaron de ellos y volaron juntas para formar un puente que les permitiera estar juntos, aunque fuera por muy poco tiempo.

Los dos enamorados permanecen separados, pero cada séptimo día del séptimo mes del calendario lunar chino, se dice que miles de urracas se reúnen y se juntan para crear un puente que una a los dos enamorados y puedan estar juntos una noche una vez al año.


sábado, 7 de febrero de 2026

La piel del Venado ( Leyenda Maya )

Hace muchísimos años, en la península de Yucatán, México, vivían muchos venados, los cuales corrían libres y felices por aquellas praderas.

Era un lugar donde se estaba muy bien, pues el clima era excelente, había un montón de comida más que suficiente para todos, los venados vivían días tranquilos, sin preocuparse de nada… salvo de una cosa, su piel. Su piel era tan clara y tan brillante que no les permitía ocultarse de los depredadores, pues cuando el sol los iluminaba parecían un diamante de lo que brillaba, incluso, en medio de la pradera más extensa o de la selva más tupida.

Un día, un grupo de esos venados se encontraba pastando por aquellas tierras cuando de pronto escucharon las voces de unos cazadores que se acercaban a ellos. Uno de aquellos venados, que era especialmente grande y fuerte, fue perseguido por los cazadores, que le disparaban flechas intentando cogerle. No obstante, el venado era muy rápido y sus patas eran muy fuertes, por lo que pudo correr y correr para ponerse a salvo. Pero en cada lugar que se ocultaba el venado su piel brillante resplandecía, haciendo que los humanos lo encontraran rápido. Así, cuando creyó haberlos perdido de vista finalmente, la tierra debajo de sus pies desapareció y el venado cayó al vacío.

Cuando volvió a abrir los ojos se dio cuenta de que se encontraba en una cueva oculta entre la maleza y que estaba bien. A pesar de que le dolía una de sus patas, estaba bien. De pronto escuchó las voces de los cazadores, que daban gritos intentando hallarle. Su presencia se mantuvo en los alrededores unos minutos hasta que, al parecer, desistieron y se fueron de aquel lugar. Entonces el venado intentó salir de ahí para volver a encontrarse con su familia, a la que había dejado atrás durante la huida, pero le dolía mucho la pata lastimada y casi no podía moverse.

En esas que se dio cuenta de que aquella cueva era la morada de tres espíritus de la selva, que le acogieron con amabilidad y, viendo que el venado se encontraba lastimado, rápidamente se dispusieron a curar su pata utilizando un ungüento de frutos del bosque. Tras esto alimentaron y cuidaron al venado, que en el tiempo que pasó allí pudo recuperarse. Cuando ya estaba dispuesto a irse, el venado agradeció a los espíritus todo lo que habían hecho por él, pero antes de su marcha uno de los espíritus dijo:

—Debemos agradecerte nosotros a ti, pues aquí no recibimos visitas y creemos que los humanos nos han olvidado. Gracias a tu visita, sin embargo, hemos decidido concederte un deseo, lo que tú quieras. Pero piénsalo bien, porque solo será uno.

El venado entonces se puso a pensar: cosas materiales no necesitaba, tampoco comida… En realidad no había nada que deseara, salvo…

—Me gustaría que mi piel no fuera tan brillante. ¡Oh, sabios espíritus! Porque eso hace que los cazadores puedan encontrarme fácilmente.

Sin perder tiempo los espíritus asintieron y empezaron a frotar la piel del venado con lodo que se encontraba en la cueva, lodo oscuro y grueso, y luego, cuando salieron a la superficie y el sol bañó al venado, el lodo se secó y se volvió su verdadera piel. Muy agradecido con los espíritus y con lágrimas en los ojos, el venado volvió a donde se encontraba su familia.

Cuenta la leyenda que, tras esto, todos los venados que llegaron al mundo después de él también tenían la piel oscura como el lodo, lo que les permitía esconderse y encontrarse muy bien entre la selva.