domingo, 1 de marzo de 2015

El caballo de siete colores (Leyenda Guatemalteca)


La grande y próspera granja de Don Isidro estaba al pie de la montaña. Una noche él y sus hijos escucharon a un tropel de caballos retozando entre sus hortalizas. Tomando linternas y escopetas se asomaron y para su sorpresa ¡vieron caballos de todos colores! Como eran caballos encantados, las balas se volvían humo en el espacio; los caballos abandonaron las hortalizas dejándolas maltrechas y sin dejar rastro, como si más que correr, volaran.


Al día siguiente, viendo el espectáculo de sus hortalizas estropeadas, se pusieron muy tristes. Sembraron de nuevo y Don Isidro ordenó al hijo mayor, Juan, cuidar las siembras durante la noche. Sin embargo, Juan cayó en un sueño muy profundo y a la mañana siguiente las hortalizas estaban maltrechas de nuevo. El padre le amonestó y dejó al cuidado del lugar al hijo de en medio, Carlos. Al igual que la noche anterior, se esparció por la granja un olor semejante al que despiden las flores del árbol conocido como "galán de noche" y carlos se durmió. El padre le regañó al ver de nuevo las verduras destrozadas y puso a velar al menor de sus hijos, José. Como era muy listo, ideó un plan para no dormirse, sorprender a los caballos y de ser posible, capturar uno. Colgó una hamaca entre dos naranjos, la rellenó con hojas de chichicaste y se recostó. Cuando llegó aquel olor suave y penetrante, empezó a bostezar, pero la comezón que le causaba el roce con las hierbas de chichicaste era tan fuerte que pudo vencer el sueño. Cuando se estaba rascando, entró el tropel de maravillosos caballos.

Guardándose la admiración, José tomó una soga y un momento lazó al más hermoso. El caballo relinchaba forcejeando para zafarse pero no pudo, porque la soga tenía atada una crucita de ocote que lo fue calmando hasta dejarlo manso. Los otros caballos, al ver que su rey había sido atrapado, huyeron despavoridos. El caballo de siete colores le ofreció a José un trato: si lo soltaba, le daria al muchacho cuanto quisiera. José le dijo que no podía, que era un pícaro y debía dar cuenta a Don Isidro de sus fechorías. El caballo de siete colores prometió arreglar las hortalizas y socorrerle en cualquier peligro. Para creerle, el muchacho le pidió que antes compusiera las siembras. El caballo cantó entonces:

Piedras blancas, piedras lisas,
ojos del alcaraván
aquí se levantarán
las mejores hortalizas.

Y en el acto crecieron las más hermosas verduras. José hizo prometer al caballito de siete colores que jamás molestaría de nuevo las hortalizas de su padre, lo soltó y el caballo se perdió como un globo de colores que se lleva el viento. Cuando Don Isidro, Juan y Carlos fueron por la mañana a ver el lugar, se encontraron con que las siembras estaban más hermosas que nunca.

El padre, orgulloso afirmó que su hijo era un valiente y corrió a abrazarlo. A los hermanos mayores les entró envidia y decidieron abandonar la casa de su padre, lléndose por un rumbo desconocido. Don Isidro enfermó de la pura tristeza y José tuvo que ir buscarlos. Cuando ellos lo vieron venir, lo tomaron por las manos y los pies y lo hecharon en un pozo muy profundo. José se acordó del caballo de siete colores y lo llamó. El caballo acudió al instante y lo salvó. José corrió a alcanzar a sus hermanos y aunque no comprendieron como pudo salir del apuro decidieron tomarlo como sirviente.

Pasando la montaña y un ojo de agua divisaron un cartel. Era un decreto real colgado de un guarumo en el que se leía: "Quien gane mañana la argolla de oro en la carrera de cintas a caballo, se casará con la princesa". Resulta que el hoyito de aquella argolla era como la cabeza de un alfiler y nadie había tenido éxito en obtenerla. Los hermanos envidiosos decidieron hacer la prueba y dejaron a José el encargo de hacer la comida. Entonces se acordó de su amigo y le llamó. Al instante acudió el caballo de siete colores y se fueron juntos a participar en la carrera.

Cuando llegaron al palacio todos los caballeros habían pasado sin lograrlo. Anunciaron al último participante y la gente se quedó muda al ver a José vestido de seda y oro sobre el caballo de siete colores, cascos de plata y montura de terciopelo se llevaba la argolla de oro.

La ceremonia se boda se realizó al día siguiente. José mando llamar a sus hermanos, los perdonó pidiéndoles que fueran por su padre para que todos estuvieran juntos. Y el caballo de sietes colores desapareció como por encanto.





Autor: Desconocido.





17 comentarios:

  1. La nobleza del caballo era mayor que la de sus hermanos humanos.

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  2. Hola Piruja, preciosa leyenda.
    El caballo tiene una gran belleza.
    Besos, buena semana

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  3. Gran leyenda, y claro el protagonista no podía ser otro que yo José,si es que somos muy astutos.

    Saludos

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  4. Me gustaría saber el nombre del autor, por ser un relato guatemalteco.

    El relato tiene mucho de un pasaje biblíco, y siento que el nombre de la flor no era "Galán de noche" sino Huele de noche. El galán de noche no da olor. El "huele de noche" sí.

    Saludos Piruja.

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  5. La nobleza de José fue a la par que la del magnifico caballo de siete colores. Si es que la gente cuando no consigue lo que quiere y lo hace otro la envidia les sale por todos los poros del alma y asi nos van las cosas jejejej.
    La leyenda es muy guapa y las fotos de los caballos no te cuento, tienen una estampa maravillosa, hasta yo me atrevería a montar uno de ellos jajajaja
    Bueno vamos a por la semanita a ver que nos depara ejje.
    Cuidate mucho y da besotesssssssssss a la prince, ah y para ti también claro ejje

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  6. La nobleza frente a la maldad de dos hermanos y como en toda buena leyenda que nos dejas triunfa la honestidad.

    Besos.

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  7. Qué maravilla cuando la inteligencia y la buena voluntad se unen...Realmente son vencedores en todas las cosas de la vida. La envidia fue vencida y el padre pudo recuperar a todos sus hijos, gracias a la grandeza interior del más pequeño...Ese caballo es símbolo de honestidad y dignidad, la naturaleza siempre está ahí tomando mil formas para ayudarnos...Mi felicitación y mi abrazo por tus bellas y entrañables historias, Pilar.
    M.Jesús

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  8. Que mala es la envidia y cuanto dolor puede ocasionar, menos mal que el hermano pequeño les perdonó dándoles una gran lección.Besicos

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  9. La alianza entre José y el caballo y su nobleza e inteligencia los hizo fuertes y vencedores. Gran historia Piruja.

    Besos

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  10. ¡Ay Piruja! Que rato mas agradable he pasado leyendo esta hermosa leyenda. Es una lección para reflexionar. Realmente las buenas obras... la virtud de la bondad, el amor, la caridad, son las que a la última suele triunfar. Y la envidia y en rencor es es la peor cosa que le pude pasar al ser humano, ésta nunca dejara ser feliz al que la padezca. Me ha gustado toda pero ese final me ha emocionado.

    Ha sido un inmenso placer pasar por tu lindo espacio.
    Te dejo mi felicitación, mi gratitud y mi estima.
    Un abrazo y feliz semana.

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  11. La manada mágica de caballos destruye a los que son envidiosos y solo se salva es que es limpio de corazón.
    Un inmenso placer pasar por tu rinconcito y leer una nueva leyenda que tanto me encantan
    Un beso Piruja
    Isa

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    1. Siiii, lo pase fenomenal en Paris, durante unos dias estare un poco rara, con nostalgia y mas nostalgia

      Besos
      Isa

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  12. Al final siempre el tiempo pone las cosas en su lugar, la envidia es un sentimiento malsano y lastimero, pero para los envidiosos, porque la sencillez, la humildad la honestidad brillan por si solos.

    Linda leyenda, Piru, como todas las que compartes, hoy nos dejas un bello ejemplar de caballo, que me encantan.

    Abrazos

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  13. La verdad es que este muchacho sacó buen partido a la promesa del caballo ¿verdad?.
    Como leyenda que es siempre encierra un mensaje, y casi siempre suelen ser mensajes de amor y perdón. Yo no creo que hubiese sido capaz después de que me tirasen a un pozo de perdonar a nadie asi que sería el malo de la leyenda jajaja.
    Oye me ha llamado la atención lo del árbol "Galan de noche", ¿sabes que por aquí llamamos con ese nombre a una especie de jazmín que además se cría mucho por tu tierra?. Que curioso ¿verdad?.
    Tu sigue buscándonos leyendas de estas para remover nuestras conciencias que están en estado comatoso en lo que se refiere a virtudes humanas a ver si una tras otra nos metes algo de sentido común como hacían nuestros antepasados al amor de una hoguera.
    Felices fiestas Piru y ya sabes.......protégete del "caloret".
    Muchos besos.

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  14. Me ha encantado la historia que nos dejas. Gran mensaje.

    Tus relatos siempre son preciosas reflexiones.
    Un besito.

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  15. ¡Como me ha gustado tu leyenda Piruja! Un caballo de colores, que habla, te salva la cosecha y la vida, ¡¡Yo quiero uno igual!!.
    Un abrazo.

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  16. Qué historia tan bonita Piruja, es preciosa y está llena de magia. Me encanta. Un beso y buen fin de semana. @Pepe_Lasala

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