Cuando llegó el momento de la boda y todos los invitados estaban presentes, el propietario mandó a uno de sus criados a la granja en busca de lo pactado. El joven llego a la casa de la novia y le dijo al granjero: Me envía mi señor a por lo que vos le habéis prometido. El hombre lo mando al campo, asegurándole que allí estaba lo que debía recoger.
Al llegar allí el criado sólo vio a la hija recogiendo el heno, se acercó a ella y le pidió lo que su padre había prometido al amo. La joven se dio cuenta de lo que sucedía y respondió con seguridad:- Lo que tu amo quiere es nuestra vieja yegua, ve al establo y recógela. Él criado cogió la yegua y la llevó a las caballerizas de la hacienda.Cuando su amo lo vio de vuelta le preguntó si había traído lo pactado, el joven sin sospechar nada le respondió que si. El amo encantado mandó a sus criados a que la subieran a un dormitorio. Los criados asustados corrieron a subir a la yegua por las escaleras y la metieron en una de las habitaciones.
El amo fue mientras a buscar a las doncellas para que prepararan a la novia con el vestido y los adornos. Cuando las mujeres vieron a la yegua en la habitación pensaron que sería una broma, riéndose mucho vistieron al animal con un traje nuevo y le colocaron las joyas, en la cabeza le pusieron una corona de mirto. Bajaron divertidas a anunciar que todo estaba listo y el amo mandó traer a la prometida.En ese momento, un cortejo nupcial entró llevando la yegua, cuando los invitados vieron a la extraña novia se echaron a reír, burlándose de su huésped. El propietario de la hacienda se sintió avergonzado y muy humillado, nunca más volvió a molestar a la muchacha que lo había engañado.
Autor: Desconocido.



