lunes, 4 de mayo de 2015

Las Manos del Abuelo.


Nunca volveré a ver mis manos de la misma manera…

El abuelo, con noventa y tantos años, sentado débilmente en la banca del patio, no se movía, sólo estaba sentado cabizbajo mirando sus manos. Cuando me senté a su lado no se dio por enterado y entre más tiempo pasaba, me pregunté si estaba bien. Finalmente, no queriendo realmente estorbarle sino verificar que estuviese bien, le pregunté cómo se sentía.

Levantó su cabeza, me miró y sonrió. "Sí, estoy bien, gracias por preguntar", dijo en una fuerte y clara voz. "No quise molestarte, abuelo, pero estabas sentado aquí simplemente mirando tus manos y quise estar seguro de que estuvieses bien", le expliqué.

¿Te has mirado alguna vez tus manos?" preguntó. "Quiero decir, ¿realmente te has mirado tus manos?"

Solté mis manos de las de mi abuelo, las abrí y me quedé contemplándolas.  Les di la vuelta, palmas hacia arriba y luego hacia abajo. No, creo que realmente nunca las había observado mientras intentaba averiguar qué quería decirme. El abuelo sonrió y me contó esta historia:

"Detente y piensa por un momento acerca de tus manos, cómo te han servido bien a través de los años. Estas manos, aunque arrugadas, secas y débiles han sido las herramientas que he usado toda mi vida para alcanzar, agarrar y abrazar la vida.

Ellas pusieron comida en mi boca y ropa en mi cuerpo. Cuando niño, mi madre me enseñó a juntarlas en oración. Ellas ataron los cordones de mis zapatos y me ayudaron a ponerme mis botas. Han estado sucias, raspadas y ásperas, hinchadas, cortadas, secas y dobladas. Se mostraron torpes cuando intenté sostener a mi hijo recién nacido. Adornadas con mi anillo de bodas, le mostraron al mundo que estaba casado y que amaba a alguien muy  especial.

Ellas temblaron cuando enterré a mis padres y esposa y cuando caminé hacia el altar con mi hija en su boda. Han cubierto mi rostro, peinado mi cabello y lavado y limpiado el resto de mi cuerpo. Y hasta el día de hoy, cuando casi nada más en mí sigue trabajando bien, estas manos me ayudan a levantarme y a sentarme, y se siguen uniendo para orar.

Estas manos son la marca de dónde he estado y la rudeza de mi vida. Pero más importante aún, es que son ellas las que Dios tomará en las Suyas cuando me lleve a casa.


Desde entonces, nunca he podido ver mis manos de la misma manera…
Y aún recuerdo cuando Dios estiró las Suyas y tomó las de mi abuelo y se lo llevó a casa.

Cada vez que voy a usar mis manos pienso en mi abuelo… es cierto que nuestras manos son una bendición.
Hoy me pregunto… ¿qué estoy haciendo con mis manos? ¿Las estaré usando para abrazar y expresar cariño o las estaré esgrimiendo para expresar ira y rechazo hacia los demás?.

Anónimo.





25 comentarios:

  1. Que Pensamientos tan profundos, tenía tu Abuelo.
    Cuantas Vivencias pasaron por aquellas manos.

    manolo

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  2. REalmente aqui se pone de manifiesto la sabiduria de ese abuelo cuyas fotografias de las manos encallecidas y deformadas me recuerdan a las del mio, harto de tanto trabajo en el campo y en sus labores cotidianas.
    Cierto es que nuestras manos siempre estan laborando y haciendo cosas pero lo importante es saber darlas a los demas y ofrecerlas sin ningun tipo de recelo pero eso.... Es otra historia ejejjej
    Bueno ya volvimos del puentecillo argggggg que rabia jajajaj pero es lo que hay y no nos llovió.
    Venga vamos a currar un poco, espero que lo hayais pasad0 bien estos dias.
    Besotesssssssssssssss para ti y para la prince

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  3. Cuanta verdad hay en las palabras del abuelo.
    Unas manos y sin repuesto tenemos para toda la vida y lo que hagas con ellas te llevará a la reflexión de u correcta utilización.
    Pero cuando verdaderamente alcanzan el sumun de su existencia es cuando las usas para hacer feliz a otros. Manos que dan son manos felices.
    Un besote grande Piru hoy has dejado una gran entrada.

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  4. Si nos parasemos a mirar nuestras manos.... cuantas cosas posiblemente no hariamos igual. Lo mismo que con nuestro pensamiento. Cuanta historia hay en las manos de un abuelo
    Un abrazo mi biña

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  5. Ahora miro las mías, también de abuela y me pregunto las mismas cosas !!

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  6. Realmente bonito Piruja.
    Un abrazo.

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  7. Tu relato me ha hecho llorar, nunca había pensado en todo lo que hacen las manos a lo largo de nuestra vida. Gracias por compartirlo.¡qué lástima que sea anónimo!
    Besos y abrazos

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  8. Hablan las manos como hablan las arrugas de la piel, como pudiera perfectamente hablar la mirada repleta de vida de nuestros abuelos. Hablan sus gestos, y hablan sus silencios.
    Una hermosa historia querida amiga. Nuestros mayores son la razón.
    Besos.

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  9. Pilar me miro las manos y veo que poco a poco van perdiendo la tersura, posiblemente ajadas por el frío o los años, o por lo que han dado y alguna vez quitado, no son perfectas como tampoco su dueño pero le gustan los abrazos.

    Una preciosa entrada.

    Besos

    (aún sigo apartado del blog, la última entrada la tenía programada hace tiempo y el ordenador sigue haciéndome la puñeta)

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  10. Que verdades Piruja. Si las manos pudieran hablar, nos contarian muchos cosas.
    Por las manos se nota si se trabaja duro o no. Me encanto tu relato Piruja
    Un beso
    Isa

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  11. Es verdad que nuestro cuerpo es una máquina perfecta, todo es de un valor incalculable, pero los pies y las manos son importantísimos dentro de un todo inmejorable.
    Yo entiendo este escrito como algo sublime, es una pena que no sea un escrito tuyo, me gusta gustado tanto que te conocería aun mejor al leerlo, es un escrito precioso. Un abrazo grande amiga.

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  12. Hola guapa , una historia muy bonita , y muy ciertas las palabras del abuelo sin ellas estaríamos perdidos , te deseo una feliz semana besos de flor .

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  13. Ese abuelo era un gran sabio, no hay duda de ello.
    Yo sí que he observado más de una vez mis manos, cuando las miro, no puedo por menos que recordar las de mi padre, él las tenía cuidadas y preciosas, no era un hombre de campo pero, no por eso, pudo evitar que el tiempo dejase marcado sus huellas en ellas, aún así, yo las veía perfectas, con vida, llenas de experiencia, suaves al tacto porque sabía acariciar con ellas.
    Hoy, después de leerte, cuando mire mis manos, seguro que apreciaré más detalles en ellas.
    Cariños en el corazón.
    Kasioles

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  14. Pilar, entrañable, profunda y sabia tu entrada, amiga...Nadie como el abuelo para valorar las manos, que le han ayudado a vivir, a expresarse, a sentir y a dar lo mejor de si mismo...Las manos son instrumentos divinos y debemos venerarlas, respetarlas y utilizarlas siempre para gloria del Creador, que nos las regaló..Mi felicitación y mi abrazo grande, compañera y amiga.
    M.Jesús

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  15. Pues me siento invitado para hacer muchas reflexiones, sobre que han hecho mis manos.....

    Pues me despido tendiendote mis manos....y te dejo mi saludo..

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  16. Hola Piruja, nunca me había parado a pensar en el valor de nuestras manos y gracias a ti ahora comienzo a verlas de distinta manera ¡y me gusta! Son con ellas que me comunico con todos vosotros. Gracias por darnos a conocer tan buen relato.
    Un abrazo.

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  17. Un relato muy conmovedor........me miraré las manos con más frecuencia.Besicos

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  18. Me ha encantado . Me parece un es escrito conmovedor y muy hermoso.
    Profundamente reflexivo.
    Besitos

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  19. A mí me encantaba mirar y tocar las manos de mi abuela, llenas de arrugas, con la piel muy fina y las venas gruesas transparentándose a través de ella.. Me parecían muy hermosas. Entonces no entendía bien esa fascinación, ahora entiendo que ellas me contaban muchas cosas de mi abuela.
    Una historia preciosa.

    Besos

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  20. Son una de las partes mas importantes del cuerpo y no le damos casi importancia. Es chocante, pero yo en lo primero que me fijo en las personas es en sus manos.
    Un abrazo.

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  21. Hola Piru, buenas noches,
    wow, excelente,
    hoy dejas una pregunta que todos nos deberiamos hacer, y a cada minuto,
    de hacerlo, antes de actuar, sin dudas que "casi" todo sería distinto... no crees?
    (hoy estoy muy serio, verdad) =)

    Te deseo un lindo resto de semana
    un beso grande

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  22. Hola Piruja,como verás, no me he podido resistir a comentar éste relato que tanta verdad lleva en sus letras y que sólo cuando alguien como tú lo expones de esa forma tan bonita nos percatamos de que nunca o casi nunca nos hemos mirado las manos.Me ha encantado!! como todo lo que publicas.
    Besos y mas besos!! mi Amiga linda:)

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  23. Muchísimas gracias queridos amigos por todos vuestros comentarios:)

    Besos.

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