sábado, 13 de julio de 2019

El hombre de los Crisantemos ( Leyenda Japonesa )


Vivía hace tiempo en  Japón un hombre llamado Kkikuo, al que gustaban muchísimo las flores y sobre todo los crisantemos. Los cultivaba en su jardín, los cuidaba con cariño, les decía palabras tiernas y los trataba como si hubiesen sido sus propios hijos.
Los crisantemos, fuese que el hombre poseía algún secreto sobre el modo de cultivarlos, fuese que se sintieran estimulados y vivificados por el amor del jardinero, crecían hermosísimos y según los rumores de la gente, eran los crisantemos más bellos de todo el Japón.

Pasaron los años. Kikuo se hizo viejo y decrépito, y un mal día cayó enfermo. Yacía solo y abandonado en su pobre cama, pensando con añoranza en su hermoso jardín, que en aquella época del año estaba florido, y en sus amados crisantemos.

-¡Si muero, tendré que abandonaros!-murmuró, mientras una lágrima resbalaba por sus marchitas mejillas.

En aquel momento oyó un rumor de voces y un ruido de pisadas. La puerta se abrió y entraron en la estancia numerosos muchachos, pintorescamente vestidos de muchos colores, y todos ellos hermosísimos. Los visitantes rodearon el lecho, se inclinaron sobre el moribundo y dijeron:

-Somos los espíritus de los crisantemos que has plantado. Nos apena muchísimo verte en este estado y por eso hemos venido a hacerte compañía.

El anciano sintiose confortado, una sonrisa  apareció en su rostro pálido y casi a pesar suyo, murmuró estas palabras:

-¡Cómo me apena dejaros florecitas mías! Mas ¿Cómo es posible que me acompañéis?

-Kikuo, dijeron a una voz los muchachos, has sido un gran amigo para nosotros, más que un amigo un padre, nos has dado toda la ternura de tu corazón y nosotros no somos ingratos. En el mismo momento en que mueras, también nosotros moriremos y te seguiremos al cielo. Te lo prometemos solemnemente.

Al cabo de unos días. Kikuo murió, cuando llegaron los vecinos a rendir los honores póstumos a sus restos mortales, vieron con asombro que todos los crisantemos que el muerto había plantado, yacían en el  suelo marchitos.




20 comentarios:

  1. Otra leyenda que no conocía y que me a gustado mucho. Me gustan mucho los crisantemos. Saludos y abrazo amiga.

    ResponderEliminar
  2. Un cuento muy triste, por acompañar a su mentor todos sesacrificaron.
    Besos Piruja.

    ResponderEliminar
  3. Tal vez por ello los Crisantemos sean las flores de los difuntos ..al menos yo siempre lo entendido así ..Me gustan mucho las leyendas que nos dejas en tu casa ..gracias Piruja por compartirlas con tod@s .. Abrazos y feliz sábado.

    ResponderEliminar
  4. Hola Piruja, me ha gustado mucho esta leyenda y todo lo que acabo de descubrir en tu blog ¡me sumo a ser tu seguidora!
    Un beso.

    ResponderEliminar
  5. Piruja me ha gustado la leyenda. Un poco triste, pero es de esta tristura libiana que te esponja el corazón. Saludos.

    ResponderEliminar
  6. Curiosa y triste historia.Besicos

    ResponderEliminar
  7. Preciosa y triste historia. Feliz día.

    ResponderEliminar
  8. Es muy bonita leyenda, aunque muy triste.
    Me ha gustado mucho leerla.
    Un beso. Feliz domingo.

    ResponderEliminar
  9. La historia es un poco triste, pero me hace pensar que, todo lo que hacemos con amor tiene una respuesta. Los crisantemos tienen alma y llegaron en su momento justo a agradecerle a Kikikuo todo el tiempo y cariño que les había dado. Muy bello e inspirador, Pilar.
    Mi gratitud y mi abrazo por tus buenas historias, amiga.

    ResponderEliminar
  10. Se fueron para siempre con él.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  11. Una bonita, pero muy triste leyenda.
    Besos

    ResponderEliminar
  12. Tan bonita como triste la historia,gracias por compartir,cariños.

    ResponderEliminar
  13. Una hermosa leyenda de la cual se puede sacar una moraleja: el que da, recibe, en este caso amor y ternura.

    Preciosa, me ha encantado leerla Piruja.
    Un abrazo. y feliz semana.

    ResponderEliminar
  14. Gracias Piruja, otra leyenda que no conocía.

    ResponderEliminar
  15. ¡Hola Piruja!

    Muy bonita y tierna leyenda que da para reflexionar amiga, como metáfora, recogemos lo que sembramos en todas las cosas de la vida.

    ¡Me ha entado, como siempre! Es un placer leerte, gracias por deleitarnos con bellas y reflexiva, historias, reina.

    Te dejo mi inmensa gratitud y mi gran estima.
    Un abrazo y se muy, muy feliz.



    ResponderEliminar
  16. Preciosa es la leyenda que compartes hoy con nosotros, quizás tenga algo que ver con el destino que la mayoría de los españoles damos a los crisantemos, el día 1 de noviembre no dejo de llevar flores de crisantemos blancos al camposanto,a mí me gustan de ese color, pero en las tumbas se ven amarillos, rosados, granates, en fin, hay una variedad de colorido que alegra esos días un recinto que, en el pueblo, permanece casi olvidado el resto del año.
    Te dejo un fuerte abrazo.
    Kasioles

    ResponderEliminar
  17. Ay Piruja que leyenda tan bonita, yo personalmente creo que las plantas, los árboles y las flores, tienen alma, yo a las mías las hablo muchas veces y seré inocente, pero creo que me escuchan y eso me llena de felicidad. Me encantan toda clase de plantas y flores y creo que desde sus pequeñas almas, nos pueden sentir todos los sentimientos que las tenemos.

    Un abrazo con cariño.

    ResponderEliminar
  18. Hola preciosa!
    Muy bonita y triste historia que no conocía, me encantan los crisantemos tengo sembrados en mi jardín.
    Acabo de descubrir tu blog, me quedo por aquí y te invito al mío.

    ❀ Fantasy Violet ❀
    Besotes! 💋💋

    ResponderEliminar
  19. Cuánta soledad en este relato. Y precisamente en Japón, donde la soledad es una pandemia.

    ResponderEliminar