sábado, 18 de enero de 2020

Las tres fechas de Bécquer...


En algunas placas colgadas en las esquinas de las callejuelas toledanas se destaca el dibujo de una hoja de los naranjos, los amantes del Toledo mágico saben descifrar su símbolo, un vivo recuerdo a Gustavo Adolfo Bécquer, a las leyendas toledanas que relató.

Se encontraba el poeta paseando un día por la plaza de Santo Domingo El Real, cuando vio como las cortinillas de una de las ventanas se levantaban para volver a caer con rapidez, ocultando a sus ojos la persona que le miraba. Bécquer volvió a pasar otra tarde y nuevamente ocurrió el mismo hecho, pero no pudo distinguir a nadie en concreto; sin embargo, su sensibilidad como poeta, no le dejo duda que se trataba de una bella mujer, que la conocía y que ella quería expresarle algo... Aquel día sacó su lápiz y apuntó en su cuaderno lo que llamo “ la primera fecha”.

Pasados unos meses, Bécquer vuelve a Toledo, y en otra de sus salidas por esta parte de la ciudad, estando dibujando la portada del viejo convento, creyó ver que desde la misma ventana, una blanca y juvenil mano le saludaba, sin que pudiera percibir rostro alguno. Nuestro poeta espero durante algún tiempo para ver si se repetía el suceso pero ya no volvió a ver aquella misteriosa mano.

Llegó la hora en que tenia que partir hacia Madrid, donde residía, pero antes de guardar sus dibujos apuntó en su cuaderno esta “segunda fecha”

Pasó un año hasta que el poeta volvió nuevamente a esta plaza sin que se le hubieran borrado del todo aquellos recuerdos. Llegándose, le pareció oír las notas de un órgano y los cantos religiosos de voces femeninas que salían del convento.

Preguntó a un mendigo que se hallaba junto a la puerta qué se celebraba ahí, y éste le contestó que se trataba de una toma de hábitos para una novicia.

Entrigado Bécquer por ver el desarrollo de este ritual, entró en la iglesia y vio como los sacerdotes envueltos en el incienso se dirigían al fondo del templo donde se hallaba la virgen que iba a ser consagrada ese día con Dios.

Vio como la abadesa, en una acto ceremonial, cortó a la joven el largo cabello que tenía, le quitó las joyas que llevaba y la desnudó de su traje ordinario para ponerle el hábito, vio también como la joven se tumbaba boca abajo en el suelo y se la cubría con pétalos de flores en medio del sonido de una triste melodía.

Acabado el rito, se abrió una puerta dentro del coro por donde la nueva esposa de Dios entró hacia la clausura; en ese momento el poeta pudo ver su rostro y se dio cuenta que él conocía a aquella muchacha sin haberla visto nunca, era la mujer de la mano blanca que le saludaba desde las ventanas del convento.

Quiso gritar para expresar sus sentimientos, pero no pudo. En aquel mismo instante se cerraba para siempre la puerta claustral.

Pregunta con impaciencia a una viejecita quién era la muchacha... y ésta le dijo que se trataba de una joven que se encontraba sola en el mundo tras la muerte de sus padres y, viéndola así, el deán de la catedral, le ofreció una dote para que pudiera tomar el velo.

Cuando nuestro poeta le pregunta donde vivía esa mujer, no pudo contener sus sentimientos al saber que era aquella casa donde vio por primera vez levantarse y caerse las cortinas de la ventana.

Esta es “La tercera fecha” de Bécquer, que nunca fue escrita porque el poeta la llevó en un sitio donde no se borraría jamás, donde nadie más la puede leer, en su corazón.




Nouaman Aouraghe - "HUELLAS, Viaje por el Toledo de las leyendas".




17 comentarios:

  1. Que triste destino para ambos.
    Besos.

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  2. Que linda historia aún triste pero el destino así lo quiso ..
    gracias Piruja tus leyendas nos recuerdan que el amor es a veces un enigma .
    Un fuerte abrazo .

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  3. Triste y bella historia.
    Adoro a Bécquer. Es uno de mis grandes favoritos.
    Un besito.

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  4. No conocía esta historia de Becquer y me ha parecido triste, el destino ppuede parecer cruel en muchas ocasiones.Besicos

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  5. ¡Qué leyenda más bonita y triste! ¡Cuántas veces habré pasado por esa plaza de Santo Domingo el Real!Y siempre que paso me imagino a Bécquer tomando notas allí para sus poesías y leyendas. Era uno de sus sitios favoritos al que gustaba visitar con frecuencia. Muy cerca de allí tenía su casa, con un jardincillo en el que plantó un limonero.Es una calle muy estrechita y aún hoy es posible ver desde fuera las ramas del árbol que plantó el poeta.Un abrazo, Piruja.

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  6. Historias,reales como la vida misma.y que siguen hoy en la actualidad.
    Son leyendas donde se encierran muchos sentimientos difíciles de comprender para muchos.
    Un abrazo.
    Marya.

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  7. Una historia muy triste de amor, que nos legó poemas maravillosos.
    Un abrazo de anís.

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  8. Gracias por traernos esta triste historia, un triste final para los dos.
    Bécquer es uno de mis favoritos.
    Como siempre es un placer leerte Piruja.
    Un beso

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  9. Guau, qué historia.

    Me quedo por aquí leyendo más...

    Un beso lector.

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  10. Hola Piruja.. Que sentimental y sensible historia, Bécquer el poeta del amor y el dolor. "grimas que la tristeza del amor arrancó a su corazón"..
    Gracias por traernos historias tan bellas..

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  11. Que triste y bella historia amiga, saludos.

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  12. La había leído alguna vez.... muy triste. Besitos.

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  13. Una leyenda muy triste, lástima que Bécquer no intentara hablar con la doncella.

    Abrazos.

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  14. Como soy toledana no me pasan desapercibidas sus hermosas leyendas, pero siempre gusta de releerlas.
    Siempre pones unas fotografías preciosas y creo que inéditas.
    Un besito

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  15. Bécquer tenía que ser el poeta adecuado para esta leyenda de imposibles amores,por cierto,tristes y bellos al tiempo y mas aún,muy cotidianos en este mundo que habitamos.
    Me ha encantado!!
    EL poeta siempre escribe triste.Algo tendrá la poesía.
    Besucoslinda

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