Era un lugar donde se estaba muy bien, pues el clima era excelente, había un montón de comida más que suficiente para todos, los venados vivían días tranquilos, sin preocuparse de nada… salvo de una cosa, su piel. Su piel era tan clara y tan brillante que no les permitía ocultarse de los depredadores, pues cuando el sol los iluminaba parecían un diamante de lo que brillaba, incluso, en medio de la pradera más extensa o de la selva más tupida.
Un día, un grupo de esos venados se encontraba pastando por aquellas tierras cuando de pronto escucharon las voces de unos cazadores que se acercaban a ellos. Uno de aquellos venados, que era especialmente grande y fuerte, fue perseguido por los cazadores, que le disparaban flechas intentando cogerle. No obstante, el venado era muy rápido y sus patas eran muy fuertes, por lo que pudo correr y correr para ponerse a salvo. Pero en cada lugar que se ocultaba el venado su piel brillante resplandecía, haciendo que los humanos lo encontraran rápido. Así, cuando creyó haberlos perdido de vista finalmente, la tierra debajo de sus pies desapareció y el venado cayó al vacío.
Cuando volvió a abrir los ojos se dio cuenta de que se encontraba en una cueva oculta entre la maleza y que estaba bien. A pesar de que le dolía una de sus patas, estaba bien. De pronto escuchó las voces de los cazadores, que daban gritos intentando hallarle. Su presencia se mantuvo en los alrededores unos minutos hasta que, al parecer, desistieron y se fueron de aquel lugar. Entonces el venado intentó salir de ahí para volver a encontrarse con su familia, a la que había dejado atrás durante la huida, pero le dolía mucho la pata lastimada y casi no podía moverse.En esas que se dio cuenta de que aquella cueva era la morada de tres espíritus de la selva, que le acogieron con amabilidad y, viendo que el venado se encontraba lastimado, rápidamente se dispusieron a curar su pata utilizando un ungüento de frutos del bosque. Tras esto alimentaron y cuidaron al venado, que en el tiempo que pasó allí pudo recuperarse. Cuando ya estaba dispuesto a irse, el venado agradeció a los espíritus todo lo que habían hecho por él, pero antes de su marcha uno de los espíritus dijo:
—Debemos agradecerte nosotros a ti, pues aquí no recibimos visitas y creemos que los humanos nos han olvidado. Gracias a tu visita, sin embargo, hemos decidido concederte un deseo, lo que tú quieras. Pero piénsalo bien, porque solo será uno.El venado entonces se puso a pensar: cosas materiales no necesitaba, tampoco comida… En realidad no había nada que deseara, salvo…
—Me gustaría que mi piel no fuera tan brillante. ¡Oh, sabios espíritus! Porque eso hace que los cazadores puedan encontrarme fácilmente.
Sin perder tiempo los espíritus asintieron y empezaron a frotar la piel del venado con lodo que se encontraba en la cueva, lodo oscuro y grueso, y luego, cuando salieron a la superficie y el sol bañó al venado, el lodo se secó y se volvió su verdadera piel. Muy agradecido con los espíritus y con lágrimas en los ojos, el venado volvió a donde se encontraba su familia.
Cuenta la leyenda que, tras esto, todos los venados que llegaron al mundo después de él también tenían la piel oscura como el lodo, lo que les permitía esconderse y encontrarse muy bien entre la selva.



Fue un gran favor. Un beso
ResponderEliminarGracias, por contarnos estás leyendas tan encantadoras, donde nos deja un bonito regusto.
ResponderEliminarUn beso y un feliz fin de semana 😘
Una leyenda con final feliz, un abrazo Pili!
ResponderEliminarPrecioso, relato Piruja, emociona leer esta historia del venado con un final feliz.
ResponderEliminarTe dejo mi abrazo alargado lleno de gratitud por todo lo que compartes y por qué te recuerdo con cariño.
✨️❤️✨️🌹✨️
Menos mal que supo pedir ese deseo, y camuflar su piel para disimularse... cómo somos somos los humanos, nos deslumbran los brillores. Feliz domingo. Besos
ResponderEliminarNo podía haber mejor final para tu relato Piruja.
ResponderEliminarAbrazos.
Es fantástico que le concedieran el deseo, así queda más protegido.
ResponderEliminarHermosa leyenda.
Besitos.
Muy buena y linda leyenda.
ResponderEliminarUn beso.
Y a mí que el venado me parece el ciervo de toda la vida
ResponderEliminarSaludos
Que bonita esta leyenda me ha encantado. Muchos besos Piruja.
ResponderEliminarHola amiga .
ResponderEliminarComo siempre , nos dejas con una bonita historia o leyenda y con ese final feliz que siempre es maravilloso .
Un beso amiga .
Espero que estres bien .
Hola Pili bonita como estas??
ResponderEliminarNo te preocupes,pasa cuando quieras,no hace falta pasar si o si todos los dias,faltaría mas.
¿Como te va todo?
Deseo concedido! Debería ser así casi siempre. Precioso relato. Abrazos Piruja
ResponderEliminarExcelente leyenda, deseemos y consigamos midiendo bien el camino.
ResponderEliminarGracias siempre Piruja.
Un abrazo
Muy bonito cuento. El venado fue listo y eligió bien, para salvar su piel.
ResponderEliminarBesos Pili.
Hermosa historia. Me encantó.
ResponderEliminarBuen día, Piruja 🏙
Piruja, esta leyenda es un recordatorio muy humano de que, a veces, lo que consideramos una imperfección es en realidad nuestra mayor protección. Me impacta para bien cómo la gratitud de los espíritus transforma la vulnerabilidad del venado en una fortaleza que salvó a toda su especie. Va un abrazo.
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