sábado, 27 de octubre de 2018

Pañuelo Blanco.


En la cordillera de los Andes existe un ave de gran tamaño, llamado Cóndor. Su plumaje es de color negro y lleva una linda bufanda de plumitas blancas en su cuello. Podría pensarse que es por el frío de la cordillera, sin embargo la bufanda que lleva en su cuello tiene otra razón.

Dicen por ahí que el Cóndor no siempre tuvo esa bufandita blanca que abriga su cuello, sino hasta que perdió una apuesta con un amigo.

Una mañana, bajó el Cóndor de la montaña al valle y se encontró con un Chingolo amigo. Este pequeño pajarito sentía cierta envidia por el tamaño imponente de su amigo. Creía, equivocadamente, que como él era pequeño, era menos importante

Se pusieron a discutir quién era más importante en la cordillera, a quién quería más la gente o quién se destacaba más.

- Yo puedo sobrevolar la cordillera sin temer a las alturas – se jactaba el cóndor

- Yo me meto en los hogares y no le temo a la gente –contestaba el chingolo

- Mi gran tamaño maravilla a las personas – decía el cóndor

- Y mi canto les encanta a todos –respondía el chingolo.

Así pasaron un rato largo. El chingolo, dispuesto a ganar la discusión, tuvo una idea. El agua que bajaban de la cima de las montañas, era por demás fría. Las aves se encontraban charlando muy cerca de un arroyo y el pícaro chingolo aprovechó la situación.

- Te hago una apuesta a ver quién es más fuerte de los dos – dijo el chingolo peleador.

- No pierdas tu tiempo –contestó altivo el cóndor- la respuesta es muy fácil –agregó

- Veremos, veremos –dijo el chingolo y continuó Probemos quién resiste tomar más agua helada de este arroyo, el que pueda soportar tragar más cantidad será el vencedor.

- No es buena idea, nos enfermaremos –contestó el cóndor.

- ¿Ves? Tienes miedo, no te animas, no eres tan fuerte entonces – desafió el pequeño pajarito.

El cóndor, sintiéndose herido en su orgullo aceptó la apuesta

Dispuesto a demostrar su superioridad, el majestuoso ave juntó en su pico una gran cantidad de agua y la tragó. El astuto chingolo, en cambio, aprovechando su diminuto tamaño, arrojaba al suelo cada sorbo de agua helada. Así estuvieron un rato largo, el pobre cóndor llenando su pancita de agua helada y el mentiroso chingolo haciéndole creer a su amigo que él también tomaba. Se miraban el uno al otro a ver quién abandonaba primero.

- Basta, me doy por vencido, ya no puedo tomar más agua, me duele mucho la garganta –dijo casi afónico el cóndor.

- ¿Has visto que no eres tan fuerte? –Dijo triunfante el pequeño pájaro –te he vencido, he demostrado que soy superior a ti.

- Tienes razón, de todos modos, me siento muy mal para discutir- respondió el cóndor y comenzó a toser de un modo que preocupó al tramposo pajarito.

Los amigos se separaron, cada uno volvió a su nido. El chingolo desde el valle, escuchaba la tos del cóndor arriba en la montaña y se sintió muy culpable. Estaba arrepentido y quería enmendar su error.

Al día siguiente, voló hacia una casa y tomó con su pico un pañuelo blanco olvidado en una mesa y se quedó esperando a que su amigo bajase al valle, como cada día. No fue difícil saber que el cóndor estaba en camino, la tos podía escucharse en todo el territorio.

- Toma, ponte este pañuelito en la garganta, te ayudará con el dolor y seguro con la tos también –propuso el chingolo.

- ¿Te ríes de mi verdad? Acepté mi derrota ¿qué más quieres qué haga el ridículo? ¿Dónde se ha visto un ave con un pañuelo blanco en el cuello? –respondió molesto el cóndor.

- Sólo quiero que te cures, te has enfermado por mi culpa.

El chingolo confesó su trampita y arrepentido le pidió perdón a su amigo. El cóndor aceptó las disculpas y conservó el pañuelito en señal de amistad.

La calidez de la tela abrigando su cuello ayudó a que el cóndor mejorase muy pronto. Para ese momento, la gran ave se había encariñado con el blanco pañuelo y como no venía mal un poquito de abrigo en la cordillera, decidió dejárselo para siempre.

Así es que todos los cóndores llevan la bufanda blanca alrededor de su cuello, tal vez para que no olvidemos que la importancia de los seres, no está precisamente en su tamaño.

Fin

Liana Castello.




22 comentarios:

  1. Que lindo cuento , me has emocionado ..como me gustan estas fábulas es como volver a mi niñez sinceramente las disfruto mucho más ahora ..me encanto.
    Gracias por compartirla siempre se aprenden de ellas y de ella aprendí que aunque fallemos lo importante es reconocerlo y pedir perdón ...
    Un fuerte abrazo y feliz sábado.

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  2. Bonito cuento o leyenda que has narrado con habilidad y nos has trasmitido una gran verdad: no importa nuestro tamaño sino nuestras buenas o malas acciones. Saludos muy afectuosos y cordiales.

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  3. Me ha gustado mucho la leyenda, y precisamente ahora en España es la época de las bufandas o los pañuelos al cuello, ya que los catarros empezarán a hacer estragos y es que el frío se nos ha echado encima de golpe.
    Besos

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  4. Bellísima historia y con un final estupendo.Besicos

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  5. Es un bello relato con un buen mensaje, nunca se debe menospreciar a los demás por su apariencia.

    Saludos,un abrazo.

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  6. Las apariencias engañan y mucha fachada y poco seso.
    Didáctica leyenda.
    Besos.

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  7. Lindo y muy aleccionador relato.
    Conlleva un gran mensaje.
    Feliz domingo.
    Un beso.

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  8. Muy bonito Piruja. Que bonito se ve el Condor con su pañuelo blanco.
    Un beso.

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  9. Hola Piruja, qué leyenda más bonita, me ha gustado mucho, además parece una fábula con dos moralejas, una para el orgulloso cóndor y otra para el arrepentido pajarillo que por hacer trampas, no tenía la conciencia tranquila.

    Besos con cariño.
    Ángeles

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  10. Magnífica historia Piruja, sobre estas aves preciosas el cóndor andino.
    Un abrazo..

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  11. Como todas las tuyas, que ya echaba en falta, hoy compartes con nosotros una tierna historia donde impera la lealtad para tranquilizar la conciencia del pajarillo. Me encanta esa bufanda blanca del cóndor.
    En cuanto a la noticia que me das... ¡Cuánto lo siento! Hacía, yo creo más de un año, que no había vuelto a saber nada de Karras, se había ido del blog y dejó de comentar y escribir.
    ¡Pobre Mar! Como sé lo duro que es afrontar las ausencias, me imagino como se sentirá y desde aquí le mando mis condolencias.
    Siento que nuestro amigo se haya ido tan pronto, la verdad es que era el mago del bosque y de la fotografía.
    Te dejo un fuerte abrazo.
    kasioles

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  12. Al final se impone la verdad y todos contentos :)
    Un abrazo.

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  13. Me gustan mucho las fábulas,gracias,cariños.

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  14. Preciosa leyenda, Pilar...Ese pañuelito blanco es ejemplo de amistad...Los errores de uno por orgulloso y el otro por mentiroso quedaron subsanados. Ojalá también los humanos supiéramos arreglar de forma tan fácil las contiendas.
    Mi gratitud y mi abrazo por tus bellas historias y tu cercanía.
    Mi abrazo y feliz finde, amiga.

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  15. La vedad es que el Cóndor está muy guapo con esa bufanda blanca. Yo, salvando las distancias, me parezco a él pues en cuanto llega el frío tengo que llevar la garganta tapada, hay veces que hasta por la noche.
    Preciosa tu leyenda, como todas las que pones.
    Un besito ¡guapa!

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  16. Yo lo vi una vez en un zoo y es espectacular!!!
    Un abrazo Piruja.

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  17. Las fotos son preciosas y la leyenda,una enseñanza .Así se aprende ,leyendo bonitas historias que dejan un fondo para meditar.
    Besucos

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  18. ¡Hola Pirujiña!

    Que leyenda preciosa y también educativa. Los animales muchas veces nos dan entrañables lecciones de vida. Así lo demuestra esta leyenda; hay personas bajas de estura, pero muy grandes y de alma, y hay otras altas y muy esbeltas, pero muy pequeñas por dentro pobres de corazón.
    Que bello es cuando se comete un fallo, porque todos tenemos... Pero si sabemos repararlos, que mientras vivimos estamos a tiempo, eso es una vitorea para la felicidad nuestra y ajena también.

    M e ha gustado un montón leerte, como siempre, porque siempre no deleitan tus historias. Y es un placer. Gracias.

    Te dejo mi inmensa gratitud y mi gran estima.
    Un abrazo y se muy, muy feliz.

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  19. Ni idea como había sido que consiguió su bufanda. Me ha gustado la historia.
    Un abrazo grande.

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  20. Interesante
    El cóndor es un ave majestuosa
    Y es símbolo nacional de mi país.
    Un bello relato que explica su cuello
    Pero mas que nada que se pueden enmendar los errores siempre que haya voluntad de ambas
    En todo ello hay creatividad.

    Abrazo.

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  21. Me encantó. No conocía esta historia y eso que soy de Chile y a nuestro escudo lo representa un condor y un huemul.
    Te dejo un abrazo, Piruja.

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