sábado, 8 de junio de 2024

La Flor del Pensamiento. ( Leyenda )

Cuentan que en una época lejana, en una aldea, una muchacha llamada Mulán, hija de un cacique, necesitaba escapar de su padre porque él no aceptaba que se viera con Cazuke, su novio.

Un día, ella se puso a pensar cómo escapar de Itu, su padre, quien la había obligado a encerrarse por una semana sin comer. Cansada de las órdenes de su progenitor, decidió escapar cortando las sogas que trababan la puerta y distrayendo a los guardias. 

Así logró huir, pero, luego de un mes, Itu la encontró en la choza de Cazuke y muy furioso, la obligó a casarse con uno de los esclavos. Mulán Fastidiada, le obedeció.

A la hora de la boda, recibió un regalo especial de Cazuke, un ramo de flores y una carta muy romántica. La carta decía: “Estas flores son para que siempre pienses en mí, no me olvides…”

Al leer y pensar durante mucho tiempo en aquella carta, se quedó dormida. Al día siguiente, la joven murió.  

La gente de la tribu  encontró en el lugar donde la enamorada había pasado la noche, una hermosa flor blanca.

Decidieron llamarla “la flor del pensamiento”, en honor a Mulán quien nunca logró olvidarse de su amor y pensaba en él día tras día.


Autor: Desconocido.



sábado, 1 de junio de 2024

Sacrificio de Amor.

Esto sucedió en un pueblecito de leñadores situado al lado de las montañas. El dieciocho años era alto, esbelto y musculoso, dado que había aprendido a ser leñador desde la infancia. Ella de trece años era rubia, de pelo largo, tanto que le llegaba hasta la cintura, tenia los ojos celestes, hermosos y maravillosos.

La historia cuenta que se hicieron novios con la complicidad de todo el pueblo, hasta que un día, cuando ella tuvo los dieciocho y el veintitrés, el pueblo entero se puso de acuerdo para ayudar a que ambos se casaran.

Les regalaron una cabaña con una parcela de arboles para que el pudiera trabajar como leñador. Después de casarse se fueron a vivir allí para la alegría de ellos, de su familia y del pueblo que tanto había ayudado en esa relación.

Vivieron allí durante todos los días de un invierno, un verano, una primavera y un otoño, disfrutando mucho de estar juntos. Cuando el día del primer aniversario se acercaba, ella sintió que debía hacer algo para demostrarle a el su profundo amor. Pensó hacerle un regalo, un hacha nueva relacionaría todo con el trabajo, un pulóver tejido tampoco la convencía, pues ya le había tejido varios en otras ocasiones, una comida no era suficiente agasajo...

Decidió bajar al pueblo para ver que podía encontrar allí y empezó a caminar por las calles, sin embargo, por mucho que buscaba, no encontraba nada que fuera tan importante y poder comprar con las monedas que semanas antes, había ido guardando de las sobras de las compras pensando que se acercaba la fecha del aniversario.

Al pasar por una joyería, la única del pueblo, vio una cadena de oro expuesta en el escaparate, entonces recordó que había un solo objeto material que el adoraba verdaderamente y que consideraba valioso, se trataba de un reloj de oro que su abuelo le había regalago antes de morir. Desde chico el guardaba ese  reloj en un estuche de gamuza, que dejaba siempre al lado de su cama, todas las noches abría la mesilla de luz, sacaba del estuche aquel reloj, lo limpiaba, le daba un poquito de cuerda, se quedaba escuchándolo hasta que la cuerda se terminaba, lo volvía a limpiar, lo acariciaba un rato y lo guardaba nuevamente en el estuche.

Ella pensó:" Que maravilloso regalo seria esta cadena de oro para el reloj ". Entro a preguntar cuanto valía y ante la respuesta, una angustia la invadió. Era mucho mas dinero del que ella había imaginado, mucho mas de lo que ella había podido reunir, hubiera tenido que esperar tres aniversarios mas para poder comprárselo, pero ella no podía esperar tanto.

Salio del pueblo un poco triste, pensando que hacer para conseguir el dinero necesario para el regalo, entonces pensó en trabajar, pero no sabia como, pensó y pensó hasta que al pasar por la unica peluquería del pueblo, se encontró con un cartel que decía:" Se compra pelo natural ", y como ella tenia ese pelo rubio que no se había cortado desde niña, no tardo en entrar a preguntar.

El dinero que le ofrecían alcanzaba para comprar la cadena de oro y todavía sobraba para una caja donde guardar la cadena y el reloj, no lo dudo y le dijo a la peluquera:

- Si dentro de tres días regreso para venderle mi pelo, ¿Usted me lo compraría?

- Seguro - fue la respuesta.

- Entonces en tres días estaré aquí.

Regreso a la joyería, dejo reservada la cadena y volvió a su casa, donde no dijo nada.

El día del aniversario, ellos dos se abrazaron un poquito mas fuerte que de costumbre, luego el se fue a trabajar y ella bajo al pueblo. Se hizo cortar el pelo bien corto, después con el dinero que le dieron se dirigió a la joyería, compro la cadena de oro y la caja de madera, cuando llego a su casa, cocino y espero que se hiciera la tarde, momento en que el solía regresar. A diferencia de otras veces que iluminaba la casa cuando el llegaba, esta vez bajo las luces, puso dos velas y se coloco un pañuelo en la cabeza, ya que el también amaba su pelo y ella no quería que de momento se diese cuenta que se lo había cortado, ya habría tiempo después para explicárselo.

El llego, se abrazaron muy fuerte y se dijeron lo mucho que se querían. Entonces ella saco de debajo de la mesa la caja de madera que contenía la cadena de oro para el reloj. El fue hasta el ropero y extrajo de allí una caja grande que le había traído mientras ella no estaba, la caja contenía dos enormes peinetones que el había comprado...vendiendo el reloj de oro del abuelo.


Autor: Desconocido.


sábado, 25 de mayo de 2024

Leyenda del Roble Albar.

Un día, hace no mucho tiempo, un hombre que se apoyaba contra un roble albar, en un viejo parque de Surray, escuchó lo que el árbol pensaba. Eran sonidos muy curiosos, pero los árboles piensan, como se sabe, y algunas personas pueden entender lo que estos piensan.

Este viejo roble, y era un roble muy viejo, se decía para sí:

-”Cómo envidio a las vacas del prado que pueden andar por todo el campo, y aquí estoy yo. Todo alrededor de mí es tan hermoso y maravilloso, los rayos del sol y la brisa y la lluvia… Y sin embargo estoy enraizado en este lugar.”

Y años más tarde, el hombre descubrió que en las flores del roble albar había un gran poder, el poder de curar a mucha gente enferma, y de éste modo recolectó las flores del roble y las convirtió en medicina. Y muchísimas personas fueron curadas y volvieron a sentirse bien.

Algún tiempo después de ésto, en una calurosa tarde de verano, el hombre estaba reclinado al borde de un campo de trigo, muy próximo al sueño, y escuchó a un árbol pensar, y algunas personas pueden oír el pensamiento de los árboles. Y el árbol hablaba consigo mismo muy sosegadamente y decía:

-”Ya no envidio a las vacas que andan por los prados, ahora puedo ir a los cuatro puntos cardinales y curar a los enfermos.”

Y el hombre miró hacia arriba y descubrió que era un roble albar el que estaba pensando.


Autor: Desconocido.


sábado, 18 de mayo de 2024

El Caballo y su Potro.

Cuentan que cierto día, estaban en el bosque un caballo y su pequeño hijo, ambos gustaban de correr sin rumbo fijo, solo por el placer de sentir el cálido aire sobre sus cabezas.

Padre e hijo disfrutaban mucho de estas carreras y el compartir sus conversaciones que tanto bien hacia a ambos, siempre tenían pláticas de lo más amenas y realmente existía una comunicación constante entre ellos.

Una mañana, salieron como era su costumbre a correr, estaban muy felices porque era un día espléndido, cuando de repente el pequeño caballo tropezó y cayó rodando, su padre se detuvo de inmediato volviendo sobre sus pasos para ver que le había sucedido a su pequeño hijo.

Se acerco a él para averiguar si se encontraba bien, y el pequeño no lograba levantarse, muy asustado le dijo a su padre: – Siento que no podré volverme a levantar, me siento muy lastimado de una pata.

- Hijo, debes levantarte, acaso ¿Te has roto algo?- Padre, le dijo el caballito, creo que no me he roto nada, sin embargo, un caballo nunca se cae y cuando lo hace, le resulta sumamente difícil levantarse.

- Hijo, estás equivocado, algunos animales como nosotros caen, pero vuelven a levantarse y tu te levantarás, porque tu no tienes nada roto, tu voluntad hará que te levantes y vuelvas a caminar y a correr como siempre lo has hecho, no permitirás que tu mente te haga tomar una decisión equivocada, creyendo que porque has caído no podrás levantarte, además, yo te ayudaré a hacerlo, porque yo precisaré de tu ayuda, cuando caiga y necesite levantarme igualmente.

- Pero padre, ¿cómo podría yo ayudarte a levantar si soy tan pequeño?

- Hijo no se necesita fuerza física para dar esa clase de ayuda, solo se requiere un gran amor, esa es la clase de ayuda que necesitamos, sentirnos apoyados por nuestros seres más queridos, y yo te amo mucho y por esa razón te digo que te levantes, porque todavía tenemos muchos caminos que recorrer juntos.

Y nuestro pequeño caballito, se levantó, se sacudió el polvo, empezó a caminar junto a su amado padre y pronto empezaron a correr como era su costumbre.

CAERSE no es lo importante, lo importante es LEVANTARSE cuantas veces sea necesario.


Autor: Desconocido.


sábado, 11 de mayo de 2024

Las Manos del Abuelo.

Nunca volveré a ver mis manos de la misma manera…

El abuelo, con noventa y tantos años, sentado débilmente en la banca del patio, no se movía, sólo estaba sentado cabizbajo mirando sus manos. Cuando me senté a su lado no se dio por enterado y entre más tiempo pasaba, me pregunté si estaba bien. Finalmente, no queriendo realmente estorbarle sino verificar que estuviese bien, le pregunté cómo se sentía.

Levantó su cabeza, me miró y sonrió. "Sí, estoy bien, gracias por preguntar", dijo en una fuerte y clara voz. "No quise molestarte, abuelo, pero estabas sentado aquí simplemente mirando tus manos y quise estar seguro de que estuvieses bien", le expliqué.

¿Te has mirado alguna vez tus manos?" preguntó. "Quiero decir, ¿realmente te has mirado tus manos?"

Solté mis manos de las de mi abuelo, las abrí y me quedé contemplándolas.  Les di la vuelta, palmas hacia arriba y luego hacia abajo. No, creo que realmente nunca las había observado mientras intentaba averiguar qué quería decirme. El abuelo sonrió y me contó esta historia:

"Detente y piensa por un momento acerca de tus manos, cómo te han servido bien a través de los años. Estas manos, aunque arrugadas, secas y débiles han sido las herramientas que he usado toda mi vida para alcanzar, agarrar y abrazar la vida.

Ellas pusieron comida en mi boca y ropa en mi cuerpo. Cuando niño, mi madre me enseñó a juntarlas en oración. Ellas ataron los cordones de mis zapatos y me ayudaron a ponerme mis botas. Han estado sucias, raspadas y ásperas, hinchadas, cortadas, secas y dobladas. Se mostraron torpes cuando intenté sostener a mi hijo recién nacido. Adornadas con mi anillo de bodas, le mostraron al mundo que estaba casado y que amaba a alguien muy  especial.

Ellas temblaron cuando enterré a mis padres y esposa y cuando caminé hacia el altar con mi hija en su boda. Han cubierto mi rostro, peinado mi cabello y lavad y limpiado el resto de mi cuerpo. Y hasta el día de hoy, cuando casi nada más en mí sigue trabajando bien, estas manos me ayudan a levantarme y a sentarme, y se siguen uniendo para orar.

Estas manos son la marca de dónde he estado y la rudeza de mi vida. Pero más importante aún, es que son ellas las que Dios tomará en las Suyas cuando me lleve a casa.

Desde entonces, nunca he podido ver mis manos de la misma manera…

Y aún recuerdo cuando Dios estiró las Suyas y tomó las de mi abuelo y se lo llevó a casa.

Cada vez que voy a usar mis manos pienso en mi abuelo… es cierto que nuestras manos son una bendición.

Hoy me pregunto… ¿qué estoy haciendo con mis manos? ¿Las estaré usando para abrazar y expresar cariño o las estaré esgrimiendo para expresar ira y rechazo hacia los demás?.


Anónimo. 


sábado, 4 de mayo de 2024

Leyenda de la Playa de las Catedrales.

Si alguna vez llegas hasta esa puerta, hasta ese lugar de mi costa, que marca la división de los dos mundos, descubrirás que el tiempo no tiene más medida que el ritmo de las mareas, o el color del horizonte.


Si alguna vez te quedas con los pies anclados en la arena contemplando cómo se abren y se cierran los pasadizos secretos donde, según se dice, duermen los hombres que el mar retiene  hechizados en su abrazo de espuma, recuerda que estás bordeando el mayor de los misterios.


Cada día, o cada noche, nunca a la hora prevista, nunca a la hora exacta, las aristas del umbral se iluminan de Soles o de Lunas. Ese es un momento mágico en el que, según la leyenda, se podría predecir el futuro y recuperar el pasado.


Y dicen los viejos marineros que en los horas más oscuras, en las noches en las que la Luna desaparece para renacer, unos puntos brillantes marcan los límites y el centro de esa puerta y que son los ojos verdes de las sirenas que iluminan desde siempre, desde todos los tiempos, los senderos del mar de regreso a casa.


Y cuentan que si, cuando el limite más bajo de la marea coincide con el momento en que el sol  empieza a descender por el horizonte estas frente a esa puerta, puedes pedir un deseo por que ese es un momento en que los Dioses están mas cerca de ti y mas atentos a lo que puedas pedirles.


Eso se dice de ese lugar. La catedral mas misteriosa, mágica y bella del mundo…


Autor: Cosas de Meiga.


sábado, 27 de abril de 2024

La Dama de las Estrellas.

Es la historia de “La Dama de las estrellas”, como se la llama entre las hadas nocturnas. Las hadas nocturnas son las hadas más tímidas y reservadas del país. Viven en los picos más elevados de la mayor cordillera del país “Las Montañas de la Luna”. De hecho, según una leyenda ancestral, la Luna que alumbra vuestro mundo no es sino un hada, que fascinada por vuestro mundo pero demasiado tímida para acercarse, quedó para siempre atrapada entre los dos mundos, desde donde lo que más le gusta es amparar y proteger a los amantes, por eso es la Luna la que rige los ciclos vitales… Por eso todas las mujeres enamoradas invocan a la luna, saben que las bendecirá con ver su amor correspondido.

Pero no era de la Luna de quien quería hablaros, sino de la Dama. En su juventud fue un hada llamada Deneb, la más brillante y luminosa de todas las hadas nocturnas. Y como casi todas nosotras en algún momento de nuestras vidas, sintió la llamada de la aventura y visitó vuestro mundo. Por entonces vuestro mundo era joven, cuando todavía los mortales respetaban todo lo que les rodeaba, vivían en armonía con la naturaleza y le rendían culto.

La joven Deneb se sintió fascinada sobre todo por un hermoso robledal, extenso y tupido, y le gustaba pasear bajo sus árboles durante el día, y bailar en un hermoso claro sembrado de flores, en las noches a la luz de la luna llena.

En una de esas noches de luna llena dio la casualidad que pasaba por allí un joven druida, que estaba recolectando el sagrado muérdago para sus ceremonias mágicas, le sorprendió la luz que se desprendía del claro, pues era noche cerrada y aunque había luna llena, las altas y frondosas copas de los robles la ocultaban en parte. El druida, curioso, decidió investigar y descubrir a que se debía ese fenómeno; y cuál fue su sorpresa al ver que la causante de aquel resplandor no era otra cosa que una hermosísima doncella, vestida de blanco y que resplandecía casi más que la misma luna, y que bailaba, casi flotaba etérea en el claro, sobre un lecho de flores silvestres.

La visión le dejó unos minutos como privado de sus sentidos, incapaz de moverse, de articular palabra, casi sintió que se le paraba el corazón… Al recobrar sus sentidos sintió como si su corazón se inundara de esa luz que emanaba la doncella, y en su mente sólo había espacio para una sola cosa, saber quién era, de donde venía, acercarse a ella. En ese momento ella se paró, le miró a los ojos, y empezó a cantar una canción, la melodía era tan hermosa que aunque el joven druida no entendía, pues Deneb cantaba en la lengua de las hadas, su corazón se llenó de amor por ella. Se acercó hacia ella, despacio, temiendo que se asustase y se marchase, o que fuera un espejismo, fruto de su imaginación… quería comprobar que era real. Cuando terminó la canción, ella se acercó y lentamente le besó en los labios, un beso dulce lleno de amor y ternura. Pero desgraciadamente no pensó que su brillo, su luz esa energía tan intensa que tenía, pudiera dañar al joven mortal. 

El rostro del druida quedó completamente desfigurado. Al ver lo que su amor había hecho al druida, Deneb se sintió desolada y rompió a llorar, y sus lágrimas eran diminutas lucecitas. El druida intentó consolarla diciéndole que no le importaba su aspecto, que no le había dolido, que no quería que se marchase, pero ella sabía que jamás podrían estar juntos, pues su amor le mataría. 

Pero antes de marcharse, y como regalo para él, las lágrimas luminosas que había derramado, las esparció al aire, sembrando todo el cielo de lucecitas diminutas y brillantes, que cada noche brillarían, alumbrándolo y recordándole que aunque su unión fuera imposible, Deneb siempre le amaría.

Cuando regresó a las Montañas de la Luna, se encerró en el más alto de los picos, en la torre de Mármol, y desde allí todas las noches siembra de estrellas el cielo, cumpliendo así su promesa de amor.