sábado, 24 de octubre de 2020

La leyenda de Nube Sin Rumbo.

Cuentan los chamanes que a las puertas del pueblo indio llamado Luna Fértil, nació un bebé al cual se le atribuyeron unos poderes, ya que nació cuando el eclipse solar. Nació en el momento en que el día se transformó en noche. Su madre venía de un lugar muy lejano llamado Luz de Fuego. Y al llegar a Luna Fértil en las mismas puertas del poblado tuvo a un bebé precioso. Una niña de pelo negro y piel aceituna y la llamó Nube sin Rumbo, porque ciertamente viajaba sin rumbo fijo. Nube no se dio cuenta de sus poderes hasta cumplir los 19 años. Tenía el don de comunicarse con las fuerzas de la naturaleza, y el don de cambiar los corazones indomables y malignos por belleza y bondad.

Pero Nube no era feliz. Sentía que le faltaba algo y no sabía muy bien qué. Decidió viajar en busca de la felicidad hacia otras tierras. Con la bendición de su madre y de los ancianos de la tribu partió al amanecer. Nube viajó muchísimo, visitó otras tribus e hizo a muchas personas felices. Sin darse cuenta era vigilada por las hadas de el bosque, quienes extrañadas por tanta belleza en una mortal, tramaron algo indebido y digo indebido puesto que las hadas no son así.

Pero mientras, ella seguía sintiendo que le faltaba algo. Y viajaba y viajaba sin descanso soportando sola las inclemencias del tiempo. Pero siempre vigilada por esas hadas...

Pasaron 10 años y Nube no era feliz. Tenía un espíritu inquieto que no la dejaba descansar. No terminaba de encontrarse a si misma. Un buen día llegó a una tribu que no conocía de antes. Se presentó al jefe de la tribu, el cual quedó admirado por la valentía de la joven. Le propuso que se quedara y le ayudara a dirigir a su pueblo. Ella, resignada, aceptó. El jefe de la tribu se llamaba El Que Pinta En El Agua porque tenía aquel don. Él se enamoró locamente de Nube, pero Nube seguía encerrada en sí misma. Pero él era muy paciente y sabía esperar.

Un buen día Nube empezó a caminar hacia el bosque buscando hierbas para sus rituales y se perdió. Se le echó la noche encima y no pudo volver. Sin saber que hacer se limitó a buscar un poco de luz pero aquella noche no había luna. Encendió una pequeña hoguera y se quedó dormida.

Mientras, El Que Pinta En El Agua fue en su busca... Nube se despertó sobresaltada, alguien le tocaba la cara y se asustó. Era el espíritu de su madre que le hablaba con estas palabras: Nube, hija, no busques más. Lo que buscas no está en sitios extraños y lejanos. Está muy cerca de ti hija. Está en tu corazón. Tienes el don de cambiar los corazones de los demás, pero el tuyo está duro y frío como una roca. Mira dentro de ti hija, sólo dentro de tu corazón y de tu alma está la felicidad. Quítate la venda de tus ojos, porque estás ciega y no ves el amor que te rodea.

Aprovechando tal situación, las Hadas entonaron un cántico secreto para los mortales. Sí, las hadas llenas de envidia ya, porque al ver un mortal que poseía tanta hermosura, aún más que las mismas hadas, decidieron hacerle adormecer eternamente y esa canción llegó a oídos de Nube... Nube escuchando estas palabras y esa tonada escondida, se quedó dormida.

Durmió durante 5 años debido al embrujo de las hadas del bosque que tenían envidia de su belleza. El Que Pinta En El Agua la acompañó durante esos 5 años y la lloró día y noche. El espíritu de Nube seguía errante viajando por los confines de la tierra...

Hasta que cansado volvió al cuerpo de Nube. Cuando Nube despertó y vio a quien tenia al lado se asombró. Él, en un arrebato la besó, un largo y cálido beso que la envolvió. Nube abrió los ojos y vio todo claro. Sintió una gran paz interior y una felicidad única. Pero el cuerpo de Nube estaba muy débil y enfermo. Nada pudieron hacer por ella.

Los pocos días que le quedaron fueron los más felices de su vida. No le importaba morir porque ya se había encontrado con el rostro de la verdadera felicidad.

La noche que murió, El Que Pinta en el Agua fue hasta el lago y no paró de pintar lágrimas en él. Lágrimas y lágrimas de dolor. Ante tanto amor los dioses se compadecieron de él y decidieron hacer a Nube inmortal. Y fueron felices.

Y cuenta la leyenda que cuando él murió... Nube decidió que su espíritu le acompañaría para siempre...

Y hasta hoy mismo sus espíritus están unidos...y dependiendo de su estado de ánimo, llueve o hace sol.

Sólo el verdadero amor hace cambiar el corazón de las personas.




Autor: Desconocido.



sábado, 17 de octubre de 2020

La Piedra de Cinco Colores.

La montaña Shu seguía vomitando fuego y llamas, y los ríos de lava amenazaban con invadir todo el Japón. Por la violencia de la erupción, la base de uno de los pilares que sostenían el firmamento se quebró y un ángulo del cielo cayó sobre la tierra. A causa de este desastre. El sol y la luna no pudieron pasar por los senderos del cielo con sus carros ardientes, de modo que el mundo quedó envuelto en una noche continua.

La emperatriz Jouka corrió en busca del remedio. La oscuridad obsesionaba a su gente, y la buena emperatriz, para romper las tinieblas, mandó encender grandes hogueras en las alturas. Obteniendo así cierto vislumbre que calmo los asustados ánimos, la soberana ordenó que todos sus súbditos recogiesen piedras de cinco colores: azul, anaranjado, rojo, blanco y negro. Cuando hubo reunido una gran cantidad de ellas, las puso a hervir, junto con unos polvos finísimos de porcelana, en un enorme caldero, obteniendo así  una pasta húmeda y reluciente.

Llamó entonces a una nube que navegaba por el cielo. La nube descendió dócil a sus pies. La emperatriz subió en ella, y se hizo llevar arriba allá donde el cielo  estaba roto.

Con gran paciencia y precisión. Valiéndose de la pasta que ella misma había fabricado, reconstruyó el ángulo de cielo que faltaba. Luego volvió a bajar a la tierra, y con la concha de una enorme tortuga construyo un nuevo pedestal para el pilar deteriorado.

Mas aunque ahora todo estuviese en su sitio en el cielo, la oscuridad reinaba todavía en el mundo, ni el sol de día ni la luna de noche aparecían en el firmamento.

La emperatriz, extrañada de este hecho, convocó  a todos los sabios del imperio y pidió su consejo sobre qué debía hacer en semejante caso. El más anciano de la asamblea, dijo:

-Probablemente el sol y la luna, habiéndose encerrado en casa en el momento del desastre, no saben  que los caminos del firmamento han sido reparados. Es necesario mandar un embajador que se lo comunique. Todos aplaudieron tan sabias palabras, y la emperatriz decidió enviar inmediatamente un embajador al sol y a la luna, montado en el caballo más veloz que había en sus caballerizas.

Sus majestades la Luna y el Sol concedieron enseguida la audiencia solicitada por el mensajero terrestre, y cuando se enteraron de las reparaciones hechas por Jouka, se mostraron muy satisfechos. Salieron enseguida con sus carrozas de fuego del palacio en que habían permanecido tanto tiempo encerrados y volvieron a surcar el viejo camino, iluminando al mundo.

El cielo, después de los sabios retoques, tenía una luminosidad más suave, una belleza delicada y más nítida. Diéronse cuenta de ello, el sol en su viaje diurno, y la luna en su ronda nocturna, y para demostrar su gratitud a la que había dado un nuevo encanto a su patria celeste, pusieron todo el empeño por dar aún más viva luz de la que se beneficiaban la tierra y sus habitantes.

Los hombres se alegraron al volver a ver los dos grandes astros celestes y alzaron cánticos de bendición y alabanza a la sabia emperatriz, a quien tanto debían. Pero los honores y las loas no hicieron soberbia a Jouka. La alegría de su pueblo, el amor y la gratitud de sus súbditos fue para ella el premio más grande y más agradecido que consoló por largos años su corazón bueno y honrado.


Autor: Desconocido.



sábado, 10 de octubre de 2020

El Hada y el Leñador.

 

Su nombre era "Hoshi", ella era el hada mas hermosa de las montañas de cristal, su magia era extraordinaria y en sus ojos llevaba el brillo de las estrellas, vivía muy feliz con sus hadas hermanas entre seres increíbles como salidos de un cuento, cierto día por la mañana Hoshi despertó como siempre en su cama de cristal pero algo había cambiado en ella, pronto se dio cuenta que su magia ya no estaba!, sus alas se habían caído, ahora no podía volar y el polvo de estrellas que salía de sus manos cada vez que las movía había desaparecido, al darse cuenta de esto, sus hermanas empezaron a reír y a burlarse de ella, Hoshi se escondía en los rincones y lloraba día tras día, sentía como poco a poco iba dejando de pertenecer a ese lugar tan mágico donde a ella le encantaba vivir!

Un día Hoshi salio del castillo mientras todos dormían, y tomo el camino del bosque, tras varios días de caminar sin descanso y aun con lagrimas en sus ojos, la pequeña hada desfalleció y callo al suelo al pie de un gran árbol...

"Sora" era un joven leñador que vivía en lo mas profundo del bosque, por las mañanas iba a recolectar leña y recoger frutos silvestres, Sora caminaba como siempre por el camino cuando de pronto vio a una joven inconsciente debajo de un árbol que le daba sombra y la cuidaba, el leñador la tomo entre sus brazos y corrió a su pequeña casa al lado del rió, la recostó sobre su cama de paja y le dio de beber un poco de agua, el leñador que do inmóvil al pie de la cama tan solo observando, el no podía creer lo bella que era, al cabo de varias horas ella despertó asustada y Sora le dijo..

"No tienes porque temer, tan solo soy un leñador pero esta es mi casa, este es mi bosque y esta es mi vida, yo cuidare de la tuya y velare tu sueño hasta que las estrellas un día dejen de brillar"

Así paso mucho tiempo, Sora cuido a Hoshi y día tras día le iba enseñando el mundo donde el había crecido, le mostró la belleza de las cosas simples como los colores de las flores y la tranquilidad de su aroma, el brillo de las estrellas y soñar en poder alcanzar alguna de ellas, la sensación de escuchar los corazones latir muy fuerte cuando se acercaba uno al otro y sentir como despegaban los pies del suelo cada vez que el la tomaba entre sus brazos.

Un día por la mañana Hoshi despertó y se llevo una gran sorpresa cuando se dio cuenta que su magia había vuelto, ahora sus alas estaban en su lugar y podía sentir que era mas fuerte!, mas especial, el hada salio por la ventana olvidando a Sora que aun dormía, Hoshi regreso inmediatamente a su castillo, sus hermanas le hicieron una gran bienvenida, un grupo de elfos tocaba la trompeta mientras luces de colores iluminaban las montañas de cristal y los enanos servían ricos manjares, ella se sentía feliz, era un hada de nuevo y estaba otra vez en su hermoso castillo de cristal.

Pero Hoshi un día miro al cielo y recordó a "Sora", una extraña sensación recorrió su cuerpo cuando pudo observar que los cristales de su castillo no podían brillar mas que las estrellas cuando estaba en esa vieja cabaña al lado del río, luego miro a su alrededor y pudo darse cuenta que la verdadera magia no estaba en sus manos de hada y que no necesitaba sus alas para poder volar mas alto que los demás, Hoshi inmediatamente salio del castillo otra vez hacia el camino del bosque para buscar a Sora pero mientras avanzaba podía sentir como iba dejando a su paso el polvo de estrellas que quedaba en el camino y como sus alas se iban quebrando y cayendo poco a poco detrás de ella, una vez mas la pequeña hada desfalleció al pie del mismo árbol donde un día Sora la encontró.

Por la mañana Hoshi despertó y cuando abrió los ojos ahí estaba Sora sonriendo al pie de su cama de paja, el la abrazo muy fuerte y le dijo...

"No tienes por que temer, tan solo soy un leñador pero esta es mi casa, este es mi bosque, estos son mis sueños y te prometo que estarás en cada uno de ellos hasta que las estrellas un día dejen de brillar"

Hoshi y Sora vivieron felices para siempre, ella renuncio a ser un hada y el cumplió su promesa cuidándola y haciéndola parte de todos y cada uno de sus sueños


FIN



sábado, 3 de octubre de 2020

El Hojarasquín.


En lo más recóndito de las selvas de América deambula un fantasma singular, fabuloso y misterioso "El Hojarasquín", un árbol altísimo, su tronco es mitad hombre y medio animal sus extremidades son humanas, en ellas tiene cientos de nudos que parecen lunares pero que en realidad son bocas.

El Hojarasquín tiene copas verdes que aparentan ser cabezas zoomorfas: una de cocodrilo, una de oso, una de cóndor, una de danta, una de jabalí, una de tigre y una de caballo y en todas tiene cuerno. Del tronco del Hojarasquín se desprenden ocho inmensos brazos, de sus ramas cuelgan frutos de múltiples variedades y colores, que le sirven de ojos; cuando unos duermen otros vigilan.

El Hojarasquín tiene raíces de marfil incorruptible, camina por la selva persigue a los taladores de árboles, a los cazadores, a los saqueadores y los convierte en muertos vivientes.


El Hojarasquín puede hacerse invisible, canta, baila y vuela, a veces está de buen genio, otras veces iracundo y vomita fuego como un dragón. Él puede atravesar las llamas sin quemarse, como una salamandra virginal y todas las partes de su ser son acorazadas y blindadas. La humanidad del Hojarasquín está perfeccionada con múltiples vegetales, con roble sólido, con pino inmortal, con trébol de buen augurio, con cedro majestuoso, con olmo que dignifica la vida, con ópalo de confianza y con olivo de victoria.


El Hojarasquín tiene adherido a su corpulencia flores míticas: azahares puros para adornar a la novia el día de su boda, azucenas virginales, jazmines elegantes, violetas inocentes, lirios puros, loto para olvidar mala vida y sus pesares, margaritas proféticas, girasoles de oro, rosas amorosas, claveles de matrimonio, tulipanes de amor desgraciado y amapolas narcóticas.

Hojarasquín también tiene pegado a su maravillosa vestidura, frutas lujuriosas, limones fieles en el alma, manzanas del bien y del mal, peras eróticas, melones estúpidos y sabios, uvas embriagantes y cerezas dulces del paraíso."


El Hojarasquín se enaltece con diadema de reyes: laureles de victoria,  mirto de prosperidad, espigas de fecundidad, hongos de longevidad, higueras de la ciencia, heno de riqueza, espi­nas de pasión y musgo para protegerse.

El Hojarasquín carga en su botiquín bebidas de inmortalidad, medicamentos prodigiosos, la panacea, llantén pan del camino, mandrágora erótica, alpiste para la esperanza, almendro para la dulzura, sauce para la melancolía, magnolia para el gran amor, junco para ser flexible, encina para la fuerza, espino para la prudencia, durazno para la felicidad prohibida, cítiso para el disimulo, ciprés para el duelo, boj para la resistencia, aliso para la estimación,  y albaricoque de insensibilidad.


Además de eso al Hojarasquín la Madre Gaia y el Gran Arquitecto del Universo lo bendijo con dones divinos, sabiduría, entendimiento, consejo,  fortaleza, ciencia, prudencia y temor a la naturaleza. Gracias a eso el portentoso Hojarasquín domina los cuatro elementos de la naturaleza, agua, aire, tierra y fuego. Cuando el gigantesco Hojarasquín camina, tiene cuidado para no aplastar a sus primos del reino animal y vegetal y cuando vuela, contempla las estrellas, el sol y la luna.


El Hojarasquín es poeta, encantador, sabio y adivino, lee los astros y es inmortal. El Hojarasquín disfruta la presencia de las amazonas y de los indígenas, ve con recelo a los colonos, enfrenta a los que quieren robar sus secretos medicinales, extravía y amarra con lianas y bejucos a los intrusos y luego los devuelve.

El Hojarasquín es fascinante, complejo y mágico, protege a los animales, vegetales y tesoros de la “Madre Gaia”.



Autor: Desconocido.


sábado, 26 de septiembre de 2020

La verdad de 'Las Marías´

Hola amigos, el otro día eso que te pones a buscar cosillas para el blog, me encontré con esta historia, una historia verídica como tantas y tantas que deben existir sobre esa época y que me gustaría compartir con vosotros, os cuento:


Un documental desvela la historia de dos conocidas hermanas de Santiago

Salían cada día a pasear por las mismas calles de Santiago, siempre a las dos en punto, arregladas con una ropa y un maquillaje tan colorido como extravagante.

Todavía hay mucha gente en la ciudad que recuerda a las inseparables hermanas Coralia y Maruxa, más conocidas como Las Marías, dos emblemáticos personajes de Compostela a los que las nuevas generaciones sólo conocen por la estatua que les rinde homenaje en la entrada del parque de la Alameda.


Pero bajo esa fama de locura que les precede hasta hoy, escondían un drama personal que no todos conocen, con la Guerra Civil como telón de fondo. Así lo recoge el documental Coralia e Maruxa, las hermánas Fandiño, de Xosé Rivadulla Corcón, para cuya elaboración ha contado con testimonios de personas como  Encarna Otero, Xosé Luis Bernal o Dionisio Pereira.

Los falangistas las maltrataron para averiguar el paradero de sus hermanos

"Quienes no se rebelaban por temor veían en 'Las Marías' un grito de libertad"

Nacieron en una familia obrera de 11 hermanos, tres de ellos destacados miembros de la CNT. El documental relata cómo tras el estallido de la Guerra Civil, asesinan a uno de ellos mientras que los otros dos consiguen huir. La pesadilla para las hermanas comenzó cuando los falangistas trataron de utilizar a la familia para averiguar su paradero.


A horas intempestivas de la noche, llegaban a la casa de los Fandiño, registraban y desbarataban la vivienda, desnudaban en la vía pública a las hermanas para humillarlas y las subían al monte Pedroso de Santiago. "No está demostrado, pero hay gente que afirma que las llegaron a torturar e incluso a violar", explica Rivadulla.

Con poco más 20 años y sin haberse metido con nadie, la vida de Las Marías se convierte en un mal sueño que se prolongará desde el inicio de la guerra hasta mediados de los años 40. Rivadulla señala que esos malos tratos continuados fueron la causa de la locura que ambas sufrieron, porque "antes no eran así". Finalmente los hermanos huidos fueron arrestados y cesó la presión sobre las Fandiño.


Aun así, su situación económica era muy precaria. Las hermanas dejaron de trabajar como costureras, oficio que venían desempeñando junto a su madre, porque los clientes dejaron de llevarles ropa "por ser una familia anarquista, por miedo a significarse". Vivían en parte gracias a la caridad de los vecinos. No les ayudaban de forma directa, porque quienes las conocían sabían que no aceptarían una limosna, sino que les dejaban de forma anónima pequeñas cantidades de dinero en distintos comercios, en los que después ellas compraban.

La solidaridad de los vecinos se puso a prueba a principios de los 60, cuando un temporal tiró abajo el tejado de la casa de las Fandiño. Enseguida se organizó una gran colecta entre los vecinos de Santiago y se llegaron a juntar 250.000 pesetas. "Es espectacular", dice Rivadulla, "porque en la época eso es lo que costaba un piso".


"Manifestaron su locura mostrándose rebeldes contra la sociedad", afirma el autor. Las Marías nunca pasaron desapercibidas, no sólo por su llamativa vestimenta y sus rostros maquillados con polvos de arroz, sino por su actitud. "Ellas piropeaban a los hombres algo que, por supuesto, no se le ocurría a ninguna otra mujer. Siempre manifestaban que todos los hombres se enamoraban de ellas y flirteaban con los estudiantes". En contra de lo que pueda parecer, eran muy diferentes: Coralia, la menor y más alta, era tímida y poco habladora, mientras que Maruxa, más pequeña aunque de más edad, era la que llevaba la voz cantante.

La opinión del autor del documental es que las hermanas desempeñaron, posiblemente sin saberlo, una papel fundamental en esa época de represión. "Mucha gente que se sentía ahogada por el régimen y que no se rebelaba por temor a represalias, veían en Las Marías ese grito de libertad". Cuando en 1980 falleció Maruxa, Coralia se fue a vivir con otra hermana a A Coruña, ciudad a la que nunca se adaptó. Murió tres años más tarde después de preguntar muchas veces cuál era el camino para volver a Santiago.



sábado, 19 de septiembre de 2020

Cómo nacieron las flores. ( Leyenda Tehuelche )



Hace mucho, muchísimo tiempo, las plantas aún no tenían flores. En ese entonces vivía en el sur una bella niña tehuelche llamada Kospi, de suaves cabellos y dulces ojos negros. Una tarde de tormenta, cuando el fulgor del relámpago iluminaba todos los rincones de la tierra, Karut (el trueno), la contempló asomada a la entrada del Kau (toldo) de sus padres.

La vio tan hermosa, que a pesar de que él era rústico, hosco y bruto, se enamoró locamente de ella. Ante el temor de que la linda niña lo rechazara, la raptó y huyó lejos, retumbando sobre el cielo, hasta desaparecer de la vista de los aterrados padres de la chica. Al llegar a la alta y nevada cordillera, la escondió en el fondo de un glaciar. Encerrada allí, fue tanto el dolor y la pena que sintió que de a poco fue enfriándose hasta que se convirtió en un témpano de hielo, fundiéndose con el resto del glaciar.


Tiempo después, Karut quiso visitarla y al comprobar su desaparición, se enfureció terriblemente lanzando bramidos de desesperación. Tanto ruido rodó hasta el océano y atrajo muchas nubes que empezo a llover y llover sobre el glaciar hasta derretirlo completamente. Así, Kospi se transformó en agua y corrió de prisa montaña abajo en torrente impetuoso. Luego se deslizó por los verdes valles y empapó la tierra.

Imagen de Karras

Al llegar la primavera, su corazón sintió ansias de ver la luz, de sentir la cálida caricia del viento y de extasiarse contemplando el cielo estrellado por las noches. Trepó despacio por la raíz y tallo de las plantas y asomó su preciosa cabecita en las puntas de las ramas, bajo la forma de coloridos pétalos. Habían nacido las flores. Entonces todo fue más alegre y bello en el mundo. Por ese motivo es que los tehuelches llamaron Kospi a los pétalos de las flores.




sábado, 12 de septiembre de 2020

Urashima Tarō ( Leyenda Japonesa )


Hubo una vez un hombre llamado Urashima Tarō que atrapó a una tortuga en su red de pescar. Como las tortugas viven cientos de años, Urashima pensó que sería mejor liberarla y la dejó ir. Sin embargo, él no sabía que esta tortuga en realidad era Otohime, la hija del rey dragón, que estaba disfrazada.

La princesa-tortuga invitó al joven a la corte de su padre, donde se le apareció en la forma de una mujer hermosa y se casó con él. Después de tres días, Urashima sintió un fuerte deseo de visitar a sus padres, pero cuando volvió a su tierra descubrió que habían pasado 300 años (un día en el reino del dragón también llamado Ryūgū-jō, representa cien años en la Tierra). Como todos sus seres queridos habían fallecido, Urashima se entristeció mucho y comenzó a desear volver al lado de su esposa.

Sin saber cómo regresar, Urashima abrió la caja mágica que su esposa le había dado como muestra de su amor. Sin embargo, le había advertido que jamás la abriera. Cuando lo hizo, con la esperanza de encontrar la manera de regresar con ella, inmediatamente perdió su juventud, se volvió viejo y arrugado, y cayó muerto sobre el suelo.

De la caja se escucha una voz: «Te dije que no debías abrir la caja nunca. En ella moraba tu edad.»