sábado, 30 de mayo de 2026

Historia del Campesino y la Princesa.

En un reino muy muy lejano vivía una hermosa princesa a la que muchos caballeros pretendían conquistar su corazón por su incomparable belleza.

Un día, su padre el rey enfermó de gravedad y en su lecho de muerte le dijo a la doncella:

"Hija mía, antes de morir quisiera verte feliz, quisiera te entregaras al amor y que brindaras tu corazón a aquel noble caballero que sea digno de conquistarlo"

El rey como último mandato ordenó que se presentarán todos los nobles y príncipes de los reinos cercanos para que la princesa decidiera a quien le entregaría su amor. Llegaron de todos lugares, con oro, joyas, sorprendentes regalos para conquistar a la princesa, pero ella no se decidía por ninguno.

Así que la princesa decidió hacer una justa competencia y dijo:"Aquel noble caballero que logre permanecer por 100 días bajo mi ventana será al que yo entregue mi corazón y no importa de donde venga ni cuanto oro posea, tan sólo quiero que me demuestre su amor"

Todos los hombres estaban seguros de ganar, entre ellos un joven, humilde campesino del reino, que estaba muy enamorado de la princesa pero que su diferencia de clases le impedían pretenderla.

Al llegar al día 90, toda la gente sorprendida miraba a los 4 hombres que seguían en la contienda entre ellos, el humilde campesino. ¡Para el día 95 todo la gente rodeaba la torre del palacio donde se encontraba la princesa y veían con asombro y admiración al único competidor que quedaba! aquél noble joven campesino del reino que se veía cansado, hambriento y desfallecido.

Llegó al fin el día 99, todos festejaban, bailaban y animaban al joven. La princesa discreta asomaba por la ventana y miraba con asombro de quién se trataba. Cuando faltaba una hora para cumplirse el mandato de la princesa, el humilde siervo se levantó y se marchó.

Toda la gente quedó en silencio, no podían creer lo que aquel hombre había hecho, después de pasar los peores momentos al final se rindiera.

Un niño se acercó al joven y muy intrigado le preguntó: Dime campesino ¿Porque te has dado por vencido si estabas a punto de ganar? Serías el futuro rey de estas tierras pero sobre todo tendrías el amor de la princesa que es tan bella...

El joven, mirando a los ojos al niño con gran dulzura y tranquilamente le dijo: "Es fácil mi amigo, porque la princesa no merece mi amor; he pasado muchos sacrificios, he soportado hambre, sed, frío todo para demostrarle mi amor verdadero, pero ella no me ha quitado ni una hora de agonía ni un sólo instante de dolor así que ella no merece que yo le entregue mi corazón..



Autor: Desconocido.


sábado, 23 de mayo de 2026

La Estrella Polar (Leyenda Hindú)

Erase una vez un poderoso raja, que a usanza hindú, tenia dos esposas. Con una de ellas, llamada Suniti, tuvo un hijo encantador, dhruva. A medida que crecía el muchacho el cariño del raja por el iba en aumento, lo cual despertó la envidia de la otra esposa, que supo influir de tal manera en el animo del raja que este ordeno a Suniti y dhruva que se alejaran del reino para siempre. Los había expulsado.

La pobre mujer con su hijito se retiro a una floresta donde pasaban los días alimentándose con hierbas y raíces. Sin embargo, dhruva iba creciendo y cada día era más hermoso. Un día, y sin que ella pudiera esperarlo ni imaginarlo, dhruva pregunto a su dulce progenitora:

¿Quién es mi padre?

Suniti no tuvo valor para mentirle, considero además que ningún derecho moral le asistía para engañar a su hijo, revelándole su regia procedencia, pero sin quejarse del duro destierro que los dos les había impuesto el raja.

¡Quiero conocer a mi padre! Exclamo el muchacho.

Y se puso en camino hacia el palacio real. Sin miedo alguno entro al salón del trono. El débil raja reconoció en seguida a su hijo predilecto y, con gran alegría, lo sentó en sus rodillas besándole con ternura. Pero, inesperadamente, apareció en la puerta la envidiosa esposa, que miro con ojos fríos y duros al raja, y este, tembloroso, bajo de sus rodillas a dhruva.

El niño quedo muy impresionado con esta escena. Saliendo del palacio regreso a la floresta, donde la esperaba la paciente Suniti. Le contó con detalle lo que había sucedido, preguntándole después:

¿Conoces a alguien más poderoso que mi padre? El no es el valiente rey que me dijiste, ha temblado delante de una mujer...

Si hijo mío. Hay uno más grande y poderoso, que crío cuando existe. Tiene unos ojos hermosos cual flores de loto..., pero vive muy lejos, en el corazón de la floresta, guardia del tigre y escondite de la pantera...

A medianoche despertó dhruva murmurando: ¡Quiero conocer al rey de los ojos color flor de loto...! Y marcho por la floresta, pero antes de abandonar a su madre, que dormía profundamente, rezo fervoroso: ¡Poderoso raja de los ojos color flores de loto, protege a mi madre!

Después de mucho caminar encontró dhruva unas chozas, era el lugar de penitencia de los siete Rishi, sabios penitentes sumidos en profunda meditación. Con un ingenuo candor les pregunto el camino para llegar el corazón de la floresta, pues quería conocer a un poderoso rey.

Los sabios le indicaron el que debía seguir y dhruva prosiguió el viaje. No tenía noción del tiempo transcurrido desde que dejara a su madre. No sentía hambre ni sed... Al fin llego a un claro del bosque en cuyo centro se levantaba una colina, comprendiendo que había alcanzado su meta, pero ¿donde estaría el gran raja?

Subió jadeando a la cima y se sentó en espera de que apareciese el rey de los ojos como flores de loto. Pero lo que apareció fue un tremendo tigre con las temibles fauces abiertas y rojas las pupilas ávidas de sangre. Iba a lanzarse sobre la criatura, cuando el con su decidido candor, pregunto:

¿Eres tú el gran rey que busco?

Y la fiera bajo amansada la poderosa cabeza alejándose en silencio, mas tarde llego un enorme oso, que quería saciar su hambre, pero... Al oír la voz de dhruva, volvió rápido la espalda y se escondió en la selva. Y paso por allí el gran sabio Narada quien, enterado de los deseos del niño, le dijo:

Alza los ojos, muchacho, y concentra tu mente en el gran raja de los ojos como flores de loto..., sin duda lo encontraras... Dhruva apoyo su cabeza rubia en las manos y quedo sumido en profunda meditación, susurrando: ¡OH, tu que tienes los ojos como flores de loto, manifiéstate a este niño!

En el corazón de la floresta continua dhruva rezando, pero su espíritu no esta allí ya, se trasformo en brillante estrella, que Brama eligió para su placer. Es la estrella polar, siempre quieta. Los siete Rishi forman hoy las siete estrellas de la osa menor de dhruva-tara, es decir, la estrella polar

Dhruva encontró al gran rey de los ojos como flores de loto en su corazón y quedo inmóvil contemplándolo, porque eran los ojos más bellos que nunca había visto.



sábado, 16 de mayo de 2026

Leyenda de Hanasaka.

Hace mucho, mucho tiempo, en una aldea de Japón, un viejo campesino que vivía con su mujer en una casa humilde se encontró con un perrito blanco. El viejo, que era una persona muy honesta y sincera, acogió al perrito y le dio de comer. Un día, el perro se puso a ladrar en medio del campo en el que estaba labrando el viejo: cavó y empezaron a salir monedas de oro.

El vecino del viejo, un hombre mentiroso y malvado, al verlo, se llevó al perrito, lo llevó al campo y le hizo buscar oro. Cuando el perro se puso a ladrar en un lugar determinado, el mentiroso empezó a cavar, y lo que salió fueron serpientes y sapos. El mentiroso se enfadó y mató al perro.

El viejo labrador estaba tan abatido por la pérdida del perro, que se lo llevó y plantó un árbol junto a su tumba. El árbol brotó rápidamente y con la madera hizo un mortero en el que preparar pastelitos de arroz que eran los favoritos del perro. Pero para su sorpresa, los pastelitos se empezaron a convertir en monedas de oro.

Cuando se enteró el mentiroso, le robó el mortero, sin embargo, en lugar de convertirse en monedas el arroz se convertía en lodo. El mentiroso, enfurecido quemó el mortero, y el viejo labrador, de nuevo apenado, se llevó las cenizas y las tiró sobre un campo de rábanos que también le gustaba al perrito para que crecieran sanos y fuertes, pero una racha de viento se las llevó a un cerezo muerto.

Y sucedió otro milagro, el cerezo cobró vida y empezaron a brotar flores de un rojo intenso. El rumor de que había un viejo que revivía cerezos con unas cenizas mágicas llego hasta el oído del emperador, que mandó llamar al viejo labrador. Cuando el viejo iba a mostrar las cenizas al emperador, el mentiroso apareció y le robó algunas cenizas. Se anticipó al viejo y fue a enseñarle las cenizas al emperador.

Cuando el emperador le dijo que hiciera una demostración, el mentiroso con las prisas se tropezó y le tiró las cenizas al emperador.

El emperador, como castigo de su insolencia le ordenó que lo pagara con su vida.


Autor: Desconocido. 



sábado, 9 de mayo de 2026

El Color de los Pájaros (Leyenda Indú)

Al principio de los tiempos todos los pájaros eran de color marrón, sólo se diferenciaban en el nombre y la forma.

Pero sintieron envidia de los colores de las flores y decidieron que llamarían a la Madre Naturaleza para que les cambiara de color.

Ella estuvo de acuerdo, pero les puso una condición, tendrían que pensar muy bien el color que cada uno quería porque solamente podrían cambiar una vez.

La encargada de comunicar la noticia por todo el planeta fue el Águila:

—Aviso a todos los pájaros. Reunión con la Madre Naturaleza para cambiar de color la próxima semana en el Claro del Bosque —gritaba mientras volaba.

Los pájaros pasaron una semana muy nerviosos, pensando cuál sería el color que iban a elegir. Llegado el gran día, todos se reunieron muy alborotados alrededor de la Madre Naturaleza.

La primera que se decidió fue la Urraca:

—Quiero ser negra con algunas plumas de tono azul cuando las dé el sol, blanco el pecho y blanca la punta de las alas.

La Madre tomó su paleta y la coloreó, mientras el resto de los pájaros comentaban lo elegantes que eran los colores elegidos por la Urraca.

El Periquito fue el siguiente en elegir:

—Yo quiero manchas blancas, azules y amarillas por todo el cuerpo.

Todos estuvieron de acuerdo en que esos colores le favorecían mucho.

El Pavo Real se acercó contoneándose y con su voz chillona pidió:

—Para mi hermosa cola quiero colores que se vean desde muy lejos: azules, verdes, amarillos, rojos y dorados.

Los demás pájaros sonrieron ya que conocían lo presumido que era el Pavo Real.

El Canario se acercó veloz:

—Como me gusta mucho la luz, quiero parecerme a un rayo de sol. Píntame de amarillo.

El Loro llegó chillando:

—Para que el resto de los animales me puedan ver, quiero que me pongas los colores más llamativos de tu paleta.

Todos pensaron que era muy atrevido al elegir esos colores, pero el Loro se alejó muy contento.

Poco a poco, el resto de los pájaros fueron pasando por las manos de la Madre Naturaleza.

Cuando los colores de la paleta se habían acabado y los pájaros lucían orgullosos sus nuevos vestidos, ella recogió sus utensilios de pintura y se dispuso a volver a su hogar. Pero de repente una voz le hizo volver la cabeza. Por el camino venía corriendo un pequeño Gorrión:

—Espera, espera, por favor —gritaba—, todavía falto yo. Estaba muy lejos y he tardado mucho tiempo en llegar volando. Yo también quiero cambiar de color.

La Madre Naturaleza le miró apenada:

—Ya no quedan colores en mi paleta.

—Bueno, no pasa nada —dijo el Gorrión tristemente mientras se alejaba cabizbajo por el camino—, de todas formas el color marrón tampoco está tan mal.

—Espera —gritó la Madre Naturaleza—, he encontrado una pequeña gota de color amarillo en mi paleta.

El Gorrión se acercó corriendo muy contento. La Madre Naturaleza mojó su pincel en la gota y agachándose tiernamente le pintó una pequeñísima mancha en la comisura del pico.

Por eso, si os fijáis detenidamente en los gorriones, podréis descubrir el último color que la Madre Naturaleza utilizó para colorear a todas las aves del mundo.


viernes, 1 de mayo de 2026

Leyenda del Árbol Drago.

Cuenta la leyenda que Las Hesperides eran las ninfas del ocaso e hijas de la noche que cuidaban un jardín donde estaba el huerto de Hera. Huerto en el que había un solo manzano de manzanas doradas y que aquel que comiese de ellas obtenía la inmortalidad.

Para protegerlo las Hesperides tenían el manzano bajo la custodia de un Dragón llamado Ladón.

Hércules, el héroe más grande de la Antigüedad, recibió la misión de realizar doce tareas consideradas muy difíciles o imposibles, los "Doce trabajos de Hércules". El trabajo número once consistió en robar las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides.

Hércules encontró a Atlas sosteniendo el cielo al borde del Océano, en las montañas que hoy llamamos el Atlas (Marruecos). Puesto que el dragón del Jardín de las Hespérides conocía a Atlas, Hércules lo convenció para quedarse él en su lugar sosteniendo el cielo, mientras el gigante iba a las islas y robaba las manzanas. Atlas fue al Jardín, en el que pudo entrar ya que el dragón lo reconoció, mató al monstruo, robó las manzanas de oro, y regresó donde estaba Hércules. Atlas, cansado de sostener el cielo, pretendió dejar a Hércules en esa posición, pero el héroe logró engañarle, pasarle la carga de nuevo, y huir con las manzanas.

Las manzanas regresaron a las islas, pues fueron entregadas a la diosa Atenea... que las devolvió al Jardín y a sus jardineras, las Hespérides.

Ladon, el dragón guardián muerto por Atlas, sigue vivo en sus hijos los árboles llamados dragos. Según la leyenda, la sangre que manaba de las heridas mortales del dragón cayó sobre el Jardín de las Hespérides, y de cada gota creció un drago. Estos árboles, "dracaena drago", llamados "árbol dragón", tienen un grueso tronco del cual surge de pronto un racimo de ramas retorcidas que parecen las cien cabezas de Ladon y de ramas espesas cuyas hojas simulan afiladas espadas.. Cuando se rompe la corteza, brota una savia de color rojo oscuro llamada "sangre de drago" que tiene propiedades medicinales.


Autor: Desconocido.


sábado, 25 de abril de 2026

El Callejon del Diamante ( Leyenda de Xalapa )

Desde la época colonial y hasta nuestros días, existe en Xalapa un callejón estrecho y largo como serpiente. Tan angosto, que casi se tocan sus costados. Todos lo llaman el Callejón del Diamante.

Cuenta la leyenda que en una casona del callejón vivía un matrimonio:

Ella, era una criolla hermosa, esbelta, blanca, garbosa y joven, lucia una larga cabellera color azabache, labios rojos como rosas y mejillas sonrosadas. Sobresalían dos esmeraldas entre las largas pestañas y unas cejas bien perfiladas. Moralmente era un modelo de virtud y ejemplo de esposa enamorada de su marido.

Éste era un caballero español, físicamente bien formado, que amaba a su dulce compañera con toda el alma. A esto hay que agregar que gozaban de una desahogada posición económica.

Cuando la pareja se prometió, él dio a su futura esposa un anillo con un hermoso diamante negro. Éste era de lo más extraño y en el blanquísimo anular derecho de la dama parecía un ojo diabólico.

Esta piedra según cierta superstición, "tiene la rara virtud de aumentar el amor del matrimonio y descubrir la infidelidad de la esposa".

Cuando la dama recibió la joya juró a su galán jamás separarse de ella... pero los juramentos no siempre son muy firmes y durables.

El recio íbero tenía un amigo, a quien consideraba como hermano. Un día que el esposo salió de viaje ella fue a visitar al amigo y... sucedió lo inevitable. Por razones que se ignoran, ella se quitó el anillo y lo dejó en el buró, junto al lecho. Por motivos también desconocidos, el apresuramiento, la zozobra, la dama olvidó la alhaja.

A su regresó a Xalapa el esposo no se dirigió a su casa, sino fue primero a la del amigo. Entró y lo encontró en su alcoba durmiendo la siesta y, ¡Oh sorpresa!, lo primero que vio en la mesilla de noche fue el diamante negro de su esposa. Disimuladamente se apoderó de la joya y se dirigió a su casa.

Llamó a su bella compañera y al besarle la mano, comprobó que no lucía el anillo. Como el destello del relámpago salió a lucir la daga de empuñadura de oro, incrustada de rubíes, que se clavó en el pecho de la infiel.

El caballero dejó sobre el cadáver de la esposa el anillo del diamante negro y desapareció para siempre.

La gente de los alrededores, exclamaba: ¡Vamos a ver "el cadáver del diamante"! Poco a poco la expresión cambió y solo decían...

¡Vamos al Callejón del Diamante!

Nombre que la tradición ha mantenido a través del tiempo.



sábado, 18 de abril de 2026

Don Roldán y la Princesa (Leyenda Celta)

Cuando los árabes arrasaron España, los gallegos fueron los únicos que se mantuvieron en parte libres de ellos gracias a que pelearon reciamente.

Había veces que los árabes se metían en algunos rincones de su tierra, pero rápidamente eran echados nuevamente de ella y también de las tierras vecinas como Asturias y León.

Pero los árabes eran muchos y muy potentes y los gallegos pocos, por lo que después de muchos años de luchas, que unas veces iban a su favor y otras a la de los gallegos, reinando Alfonso II que tenia la corte en Asturias, acordaron pedir ayuda a otro gran rey de mucho renombre que había en Francia.

Este rey se llamaba Carlomagno y vino a ayudar a los españoles, trayendo con el muchos guerreros comandados por unos jefes que dicen que eran doce Pares de Francia, que no había quien pudiera con ellos, todos venían a luchar contra los árabes.

Los árabes cuando vieron venir a tanta gente encima de ellos, tuvieron miedo y retrocedieron, mas de la rabia que llevaban, comenzaron a echar mano de cuanto podían, sorprendiendo algunas villas y castillos sobre los que cayeron como una tormenta quemándolo todo, lucharon con algunos condes que se llevaron prisioneros y hasta se dice que cogieron tres princesas para que les sirvieran de rehenes en su defensa.

El gran ejercito que se formo, se extendió por Navarra y Aragón, por Asturias y Castilla, a Galicia fueron pocos franceses, ya que los gallegos se bastaban por ellos mismos, pero un grupo de aquellos franceses que llego hasta Galicia venia comandado por Don Roldan, que era uno de los mas valientes de los doce Pares.

Los árabes fueron retrocediendo hasta llegar a Val de Orras, pasaron el río Sil en barcas y pontones que después quemaron, se afincaron en la otra orilla, por las montañas, cuidándose muy bien de hacerse fuertes, pues el terreno invitaba a ello y el río era difícil de cruzar.

Pero como Don Roldan supo que los árabes tenían presas a aquellas princesas, quiso liberarlas, temiendo que los mahometanos se las llevaran a un castillo en la cumbre de un monte, en un lugar que llaman el Castro, de la feligresía de San Bernabé de Valenza, tentó pasar el río con algunos caballeros arriesgados y sin miedo, pero las aguas eran muy turbulentas y profundas, por lo que tuvieron que volver a tierra con la perdida de algunos que la corriente arrastro y que se ahogaron.

Entonces Don Roldan obro lo que parece ser un milagro, ya que lo que hizo no lo podía haber echo nadie, fue con su caballo por la ribera del río, busco el lugar mas apropiado para cruzarlo frente al castillo, pico espuelas a su caballo que dio un salto enorme y el caballo fue a quedar al otro lado del rio justo enfrente del castillo.

Los árabes, cuando vieron tal acción tuvieron miedo y escaparon, pero era imposible llevarse con ellos a los prisioneros y mucho menos a las doncellas princesas, por lo que los magos de los árabes  para vengarse decidieron convertir a las princesas en piedras.

Y allí están aun los tres cuarzos blancos clavados en el suelo, como si mirasen con nostalgia hacia su tierra.

¿ Quien podrá desencantarlas ?


Chi lo sa....