sábado, 8 de agosto de 2020

El Cocay.


Quizás alguna noche en el campo hayáis visto una lucecita que brilla y se mueve de un lado a otro, esa lucecita la hace el Cocay, que es el nombre que le dan los Mayas a la Luciérnaga. Ellos saben como este insecto creo su luz, y esta es la historia que cuentan:

Había una vez un Señor muy querido por todos los habitantes de el Mayab, porque era el único que podía curar todas las enfermedades, cuando los enfermos iban a rogarle que los aliviara, el sacaba una piedra verde de su bolsillo, después la tenia entre sus manos y susurraba algunas palabras, eso era suficiente para sanar cualquier mal.

Pero una mañana, el Señor salio a pasear a la selva, allí quiso acostarse un rato y se entretuvo horas y horas escuchando el canto de los pájaros, de pronto unas nubes negras aparecieron en el cielo y empezó a caer un gran aguacero, el Señor se levanto y corrió a refugiarse de la lluvia, pero con la prisa, no se dio cuenta que su piedra verde se le salio del bolsillo. Al llegar a su casa lo esperaba una mujer para pedirle que sanara a su hijo, entonces el Señor busco su piedra y se dio cuenta que no la tenia, muy preocupado quiso salir a buscarla, pero pensó que tardaría demasiado en hallarla, asique mando reunir a varios animales.

Enseguida llegaron el Venado, la Liebre, el Zopilote y el Cocay, muy serio el Señor les dijo:

- Necesito vuestra ayuda, perdí mi piedra verde en la selva y sin ella no puedo curar, vosotros conocéis mejor que nadie los caminos, las cuevas y cada rincón de la selva, necesito que la encontréis, quien lo haga sera bien recompensado.

Al oír esas ultimas palabras, los animales corrieron en busca de la piedra verde, mientras el Cocay, que era insecto muy tranquilo, volaba despacio y se preguntaba una y otra vez:

-¿ Donde estará la piedra ?, tengo que encontrarla, solo así el Señor podrá curar de nuevo.

Y aunque el Cocay fue desde el inicio quien mas se ocupo de la búsqueda, el Venado encontró primero la piedra, al verla tan bonita, no quiso compartirla con nadie y se la trago.

- Aquí nadie la descubrirá - se dijo -, a partir de hoy yo haré las curaciones y los enfermos tendrán que pagarme por ellas.

Pero en cuanto pensó esas palabras el Venado se sintió enfermo, le dio un dolor de panza tan fuerte que devolvió la piedra, luego huyo asustado.

Entre tanto el Cocay daba vueltas por toda la selva, se metía en los huecos mas pequeños, revisaba todos los rincones y las hojas de las plantas, no hablaba con nadie, solo pensaba en que lugar estaría la piedra verde.

Entre tanto los demás animales que iniciaron la búsqueda ya se habían cansado. El Zopilote volaba demasiado alto y no alcanzaba a ver el suelo, la Liebre corría muy deprisa sin ver a su alrededor y el Venado no quería saber nada de la piedra, así, el único en estar buscándola era el Cocay. Un día, después de horas enteras de meditar sobre el paradero de la piedra, el Cocay sintió un chispazo de luz en su cabeza:

-¡ Ya se donde esta !-, grito feliz, pues había visto en su mente el lugar en que estaba la piedra, voló de inmediato hacia allí y aunque al principio no se dio cuenta, luego sintió como una luz salia de su cuerpo e iluminaba su camino, muy pronto hallo la piedra y mas pronto se la llevo a su dueño.

- Señor, busque en todos los rincones de la selva y por fin hoy di con tu piedra- le dijo el Cocay muy contento, al tiempo que su cuerpo se encendía.

- Gracias Cocay- le contesto el Señor -veo que tu mismo has logrado una recompensa, esa luz que sale de ti, representa la nobleza de tus sentimientos y lo brillante de tu inteligencia, desde hoy te acompañara siempre para guiar tu vida.

El Cocay se despidió muy contento y fue a contarles a los animales lo que había pasado, todos lo felicitaron por su nuevo don, menos la Libre, que sintió envidia de la luz del Cocay y quiso robársela.

- Esa chispa me quedaría mejor a mi, ¿que tal se me vería en un collar?- pensó la liebre.

Así, para lograr su deseo, espero a que el Cocay se despidiera y comenzó a seguirlo por el monte.

-¡ Cocay ! Ven, enséñame tu luz- le grito al insecto cuando estuvo seguro de que nadie los veía.

- Claro que si- dijo el Cocay y detuvo su vuelo. Entonces la Liebre aprovecho y ¡zas!, le salto encima, el Cocay quedo aplastado bajo su cuerpo y casi no podía respirar, cuando la Liebre empezó a saltar de un lado a otro, creyendo que el Cocay se le había escapado.

El Cocay empezó a volar despacio para esconderse de la Liebre, ahora era el quien la perseguía y en cuanto la vio distraída quiso desquitarse. Entonces voló encima de ella y se puso en su frente al mismo tiempo que se iluminaba, la Liebre se llevo un gran susto, pues creyó que la había caído un rayo en la cabeza, y aunque daba brincos no podía apagar el fuego, pues el Cocay seguía volando sobre ella.

En eso, llego hasta un lago y en su desesperación creyó que lo mejor era echarse al agua, así evitaría que se le quemase la cabeza, pero en cuanto salto, el Cocay voló lejos y desde lo alto se rió mucho de la Liebre, que trataba de salir del lago toda empapada.

Desde entonces, hasta los animales mas grandes respetan al Cocay, no vaya a ser que un día los engañe con su luz.





sábado, 1 de agosto de 2020

En la vida nada sucede porque si....


Un día, un joven que vendía seguros de puerta en puerta para pagar sus estudios, vio que solo le quedaba una simple moneda de diez centavos y tenia hambre. decidió que pediría comida en la próxima casa. Sin embargo, los nervios lo traicionaron cuando se abrió la puerta y apareció una encantadora joven. En vez de comida, le pidió un vaso de agua, ella pensó que el joven tendría hambre y le dio un gran vaso de leche, el muchacho bebió despacito y después pregunto:
-¿ Cuanto te debo ?
- No me debes nada - respondió ella. A lo que el le contesto:
- Te lo agradezco de corazón, muchas gracias.
Cuando el joven salio de aquella casa, no solo se sintió mas fuerte físicamente, sino que también su fe en Dios y en los hombres era mas fuerte, porque estaba a punto de rendirse y dejarlo todo.

Años después, esa joven mujer enfermo gravemente, los médicos de su pueblo estaban confundidos, finalmente la enviaron a la ciudad mas cercana, donde llamaron a un especialista para estudiar su extraña enfermedad. Llamaron al Dr. Howard Nelly, cuando el medico escucho el nombre del pueblo de donde era ella, una extraña luz ilumino sus ojos, inmediatamente, vestido con su bata de medico, fue a ver a la paciente y reconoció a aquella mujer. El doctor Kelly dedico especial atención para salvar aquella vida, después de una dura lucha, se gano la batalla. E doctor pidió a la administración del hospital que le enviaran la factura total de los gastos, el la pago, después anoto algo en ella y mando que se la entregaran a la paciente. Ella tenia mucho miedo de leer el documento, porque sabia que tendría que pagar durante el resto de su vida todos los gastos. Finalmente leyó la factura y algo llamo su atención, decía lo siguiente: " Totalmente pagada hace muchos años con un vaso de leche, Dr. Howard Kelly ". Lagrimas de alegría corrieron por los ojos de esta mujer, y feliz pensó:

" En la vida nada sucede porque si. Lo que haces hoy, puede hacer la diferencia en tu vida mañana ".




sábado, 25 de julio de 2020

El espíritu del árbol ( Leyenda )


Imagen Karras
Hoy me he sentado a los pies de un árbol viejo como el mas anciano de los ancianos de Tula. El cansancio me ha vencido y me he dormido bajo sus ramas. Entre las cortinas del sueño he visto al espíritu del árbol, que sin hablar, me decía:

- Hermano, sensibiliza los corazones de tus otros hermanos para que nos comprendan. Ellos creen que no sentimos sus golpes, ni sentimos cuando una mano corta nuestros tallos aun maduros por el tiempo. Piensan que no vemos con dolor como los padres mal aconsejan a sus hijos y les permiten hacernos atrocidades.

Imagen Karras
-¿ Que daño puede hacer un arbol ?

-¿ Que daño les puede hacer una flor, para que la corten en la plenitud de su vida ?

- Tenemos entendido que regalar una flor es muestra de cortesia y amor entre muchos de ustedes, pero, ¿ acaso no comprenden que esa muestra de amor la realizan con la muerte de una vida que no les pertenece?.

No fueron puestos sobre la Tierra para destruirla poco a poco con su egoismo, sino para transformarla con el Amor.

Imagen Karras
Han logrado que casi todo en la Naturaleza les tenga miedo, y sin embargo todavia los seguimos manteniendo y les devolvemos bien por mal.

Los pajarillos huyen de ustedes y no desean su amistad. Para mantenerlos a su lado es necesario que construyan jaulas y los priven de libertad tras barrotes.

Las flores se marchitan en sus casas porque creen que tan solo las alimenta el agua y la tierra, y no comprenden que necesitan amor.


Imagen Karras
Cortan terrenos, los cercan, y separan a un árbol hermano de otro árbol hermano. Levantan las tierras a su antojo, solo para el beneficio de ustedes. Toman lo que no es de nadie y dicen: Esto es mio, su vida y su muerte me pertenecen. Creen que por sembrar una semilla, ya han creado el fruto, y dicen: Es mio y haré de el lo que crea conveniente.
Piensen que muchos hermanos míos se sentirían gustosos de morir para contribuir al bienestar de ustedes, mas no para contribuir a su ceguera devastadora y sin sentido. Muchos hermanos míos del aire se matarían a si mismos para ofrecerse a una boca que tiene hambre, mas no a una boca que tiene gula.

Tan solo les pedimos hermanos, un poco de Amor.



Autor: Desconocido.




sábado, 18 de julio de 2020

Leyenda del Árbol de la Morera.


En tiempos de Semíramis no había en toda Babilonia joven más apuesto que Píramo ni doncella más hermosa que Tisbe. Vivían con sus padres en casas contiguas y la vecindad fue uniendo a los jóvenes hasta que la amistad se tornó en amor.

Ellos deseaban casarse y aunque sus familias se opusieron, nadie pudo evitar que el amor ardiera con igual intensidad en el pecho de ambos. Ellos hablaban con miradas y señas.

En el muro que separaba las dos casas había una grieta en la que nadie se había fijado antes, pero que los amantes pronto descubrieron. Tan solo la voz atravesaba tan estrecha vía y los tiernos mensajes pasaban de un lado a otro por la hendidura.

A la mañana siguiente se encontraban en el lugar de costumbre. Un día  después de lamentar su triste suerte, acordaron que a la noche siguiente, cuando todo quedara en silencio, huirían sin que los vieran, quedaron en un famoso edificio que se alzaba fuera de los limites de la ciudad, la tumba de nino. El que llegara primero esperaría al otro al pie de una morera que estaba junto a una fuente.

Cuando llego la noche, Tisbe, sin que su familia se diera cuenta, se escabulló cautelosamente, se cubrió la cabeza con un velo, llego hasta el monumento y se sentó bajo el árbol  Mientras estaba allí sola, distinguió a la tenue luz de la Luna, una leona que con sus fauces aún exhalando el vaho de la reciente caza, se dirigía a la fuente para saciar su sed.

Tisbe huyó al verla, busco refugio en el hueco de una roca, y en su huida, dejo caer el velo. La leona, después de beber en la fuente, se volvió hacia el bosque, el velo caído en la hierba llamo su atención  lo sacudió y desgarro con su boca ensangrentada.

Píramo, que se había retrasado, llego entonces al lugar de encuentro. Cuando vio las huellas del león en la arena, palideció creyó que su amada había muerto en las garras del león, recogió el velo y lo cubrió de besos y lagrimas. "Cambien mi sangre manchara esta tela", dijo, saco su espada y se la clavo en el corazón.

La sangre que broto de la herida, penetro en la tierra y alcanzo las raíces de la morera, de forma que el color rojo ascendió por el tronco hasta llegar a los frutos, tiñendo así de rojo las blancas moras del árbol.

En ese momento, Tisbe, temblando aún de miedo pero no queriendo defraudar a su amado, se acerco con precaución y busco ansiosamente al joven, deseosa de contarle el peligro del que había escapado, cuando llegó al lugar vio que el color de las moras era distinto.

Se sobresaltó y tan pronto reconoció a su amado gritó, se golpeo el pecho y abrazo su cuerpo exánime derramando lagrimas sobre su herida y besando sus fríos labios. Llamo a Píramo y cuando la escuchó este abrió los ojos, pero los volvió a cerrar.

Ella vio su velo manchado de sangre y la vaina de la espada vacía  "Has muerto por tu mano y por mi causa", dijo, "yo también puedo ser valiente y mi amor es tan fuerte como el tuyo, te seguiré  y la muerte, la única que podía separarnos no evitara que me reúna contigo. Y vosotros, nuestros desdichados padres, no neguéis nunca nuestra unánime voluntad. Puesto que el amor y la muerte nos han unido, permitid que reposemos en una sola tumba, que tus frutos árbol  conserven siempre la marca de nuestra sangre y sirva para recordarnos". Entonces se hundió la espada en el pecho.

En ese momento se transformaron en dos gusanos de seda que acabaron tejiendo juntos en las ramas de aquel majestuoso árbol. A partir de entonces a aquel árbol se le llamó “morera”, puesto que “morera”(sāng) suena parecido a “muerta”(sàng). Desde entonces los frutos de la morera son purpura como lo fueron aquel día.


Autor: Desconocido.



sábado, 11 de julio de 2020

Leyenda Gitana del Violín.


Había una vez un matrimonio que tenía cinco hijos. La mayor era una chica de tan gran belleza, que era célebre en los pueblos de alrededor. Tenía más de veinte años y nunca había tenido ningún pretendiente. Unos decían que era muy orgullosa, otros, que era demasiado coqueta. Lo cierto es que no se sabía por qué, siendo tan hermosa ningún hombre se dirigía a ella.

Un día que iba al bosque por leña, se le apareció el diablo. La muchacha no se asustó. Por el contrario, se mostró con él muy amable y le preguntó por qué ningún muchacho quería hacerla su esposa.

El diablo se echó a reír- y contestó:

-Yo sé de un hombre que anda enamorado de ti. Si sigues mis consejos, tendrás pronto un buen novio.

La doncella contestó que estaba dispuesta a hacer todo lo que se le mandase.

Lo primero que le impuso el diablo fue que matara a su padre. Al principio la joven dudó, pues le parecía una condición demasiado cruel; pero al fin, cegada por sus deseos, consintió en darle muerte.

Un día que volvía a casa con su padre por la orilla del río, fingió tropezar con unos troncos de árbol y empujó a su padre, logrando que cayera al agua. El padre murió ahogado. En seguida se le apareció el demonio.

-Está bien -dijo- ahora haré con tu padre un precioso instrumento de música, que te ayudará para conseguir un novio.

Y haciéndolo como lo decía, convirtió a su padre en una caja de violín.
-Tendrás que matar a tu madre, para hacer de ella el arco -dijo el demonio.

Aquella condición le pareció imposible de cumplir. Pero un día que su madre estaba junto al fuego, haciendo la comida, el diablo tentó de nuevo a la muchacha, exigiéndole el sacrificio de la madre para conseguir su deseo. Esta no pudo resistir la tentación y empujó a su madre hacia el fuego. Se hizo unas quemaduras tan graves, que pronto murió.

En seguida se le acercó el demonio.
-Está bien -dijo-. Con tu madre haré el arco para el violín, pero de nada te servirá tener esto si el violín no tiene sus cuatro cuerdas. Para conseguirlas tendrás que sacrificar a tus cuatro hermanos.

Una noche, mientras dormían, decidió matarlos, y así lo hizo. Al momento se le apareció el diablo, que transformó a los cuatro niños en cuatro cuerdas de violín, pudiendo de esta manera completar este maravilloso instrumento.

-Ahora tócalo -dijo a la doncella-, y verás cómo en seguida un hermoso joven te quiere hacer su esposa.

Tan pronto tuvo el violín en las manos, empezó a tocarlo. Era tan maravillosa y tan dulce su música, que un hombre que pasaba se detuvo a escuchar. Al ver a la linda muchacha que tocaba aquel extraño instrumento, se enamoró de ella. Esta le correspondió, pues el pretendiente era un hermoso joven.

La joven se sentía feliz; no se acordaba para nada de sus padres y hermanos, y decidió casarse en seguida.

La víspera de su boda iba con su novio por el bosque, tocando el violín que le diera el diablo, cuando de repente se le apareció éste. La joven, asustada, le preguntó qué deseaba.

-Vengo por ti y por tu novio -contestó-. Te di lo que querías, y ya lo tienes; ahora ven a pagar tus crímenes.
Y cogiéndolos por el brazo, se precipitó con ellos en el infierno,

Al poco rato pasó por allí un gitano y vio en el suelo un extraño instrumento de música. Era el violín que hiciera el diablo. Empezó a tocarlo, y fue tan maravillosa su música, que en poco tiempo se hizo célebre en todo el mundo.

Los gitanos lo tocan con verdadera pasión y creen a pies juntillas que sólo el diablo pudo ser el inventor de su querido violín.


Autor: Desconocido




sábado, 4 de julio de 2020

El Libro del Tesoro.


Hace muchos años, en un reino, vivía una señora viuda con su hijo.
Cuando creyó que estaba cerca el final de su vida, lo llamó y le dijo:

- “Hemos vivido en dificultades porque somos pobres, pero te entrego esta riqueza:

- Este libro me lo regaló un mago poderoso, en sus páginas están todas las indicaciones necesarias para encontrar un gran tesoro; yo no tuve fuerzas ni tiempo para leerlo, pero ahora te lo doy. Sigue las instrucciones y llegarás a ser rico”.

El hijo, tiempo después de la tristeza inmensa por la pérdida de su madre, empezó a leer aquel libro grueso, antiguo y precioso, que comenzaba así:

- “Para llegar al tesoro, debes leer página por página. Si saltas y lees el final, el libro desaparecerá por arte de magia y no podrás hallar el tesoro”.

Luego, describía las riquezas, pero en la segunda página, el texto continuaba en lengua árabe. El joven, que ya se imaginaba rico, pero que no quiso correr el riesgo de que otro se enterara, se puso a estudiar árabe, hasta que pudo leer sin problemas. Más adelante, advirtió con sorpresa, que el libro continuaba en inglés y, después, en chino. Con paciencia, estudió cada idioma.

Mientras tanto, aprovechó el conocimiento de varias lenguas y empezó a ser conocido como el mejor intérprete de su ciudad, con lo que su situación económica ya no era tan difícil.

El libro seguía con instrucciones para administrar el tesoro. El joven, con mucha voluntad, estudió economía y comercio y se capacitó también sobre bienes muebles e inmuebles, para que no lo engañaran cuando tuviera el tesoro. Por sus nuevos conocimientos, su fama se extendió hasta la Corte, donde lo nombraron Administrador General.

Finalmente, el libro indicaba cómo usar instrumentos para llegar al lugar del tesoro, la forma de construir un puente, cómo aplanar una calle, apartar la tierra y abrir las puertas de piedra. Siempre con la idea de que nadie lo ayudara, para no confiar su secreto, el joven, quien había llegado a ser muy culto y respetado, estudió ingeniería y urbanismo.

Al ver el rey su valor y preparación, lo nombró Ministro y Arquitecto de la Corte y, finalmente, Primer Ministro. No existía en el reino alguien tan culto e inteligente como quien había llegado al final de la lectura. El día que se casaba con la hija del Rey, llegó a la última frase y pudo leer:

“la riqueza más grande, es el conocimiento”.


Autor: Desconocido.




sábado, 27 de junio de 2020

La Doncella del Fangal.



Cuenta un viejo cuentacuentos,
de los que frecuentan posadas,
que un muchacho enamoróse
de una moza imaginada.

Dijo de ella que salía
por las noches al fangal;
y en el limo sumergía
su silueta boreal.

Blanca tez se descubría
contrastando en el pantano.
Mientras nadaba, reía,
y era su contoneo ufano.

Nadie se creyó en el pueblo
una invención tan absurda.
Las historias del mancebo
eran motivo de burla.

Cierto día ya cansado,
de las chanzas soportar,
quiso el joven decidido
sus visiones demostrar.

Y en la ciénaga tupida
tras la moza se adentró.
Ella, con mirar profano
hasta el fondo lo arrastró.

No volvió el jovial chiquillo
ni a su villa, ni a su hogar.
Lo buscaron con denuedo;
fue un misterio su final.

Uno, empero, que al embalse
acercóse a investigar,
descubrió una bella imagen
invitándolo a nadar.

Fueron siete los mancebos
que aquella aldea perdió.
Hasta que cuenta se dieron
de lo que en realidad pasó.

Desde entonces no se acerca
nadie al denso lodazal.
Pues todos saben que mata,
la doncella del fangal.

Moraleja:
Burla no hagas de la “locura” del vecino;
Empujarte puede tu “cordura” al mismo sino.


Autor: Desconocido.