sábado, 30 de diciembre de 2023

Las Arañas de Navidad.

Hace mucho tiempo, en un pueblecito de las montañas Harts, en Alemania, empezaban a prepararse para la Navidad y como era costumbre, todas las señoras se dispusieron, escoba en mano, a limpiar dejando todo reluciente para cuando llegaran las fiestas.

Hubo una vez hace mucho, mucho, tiempo, un hogar alemán, en el que la madre se encargaba de limpiar la casa para celebrar el día más maravilloso del año.

Era el día en el que nacía Jesús, el día de la Navidad. Ella limpiaba y limpiaba, para que no pudiera ser encontrada ni una sola mota de polvo. Incluso limpió esos rincones en donde, en muchas ocasiones, al hacer mucho tiempo que no se limpia, suelen aparecer minúsculas telas de araña.

En la casa, una araña había establecido su nido en las vigas del comedor y cual no sería su miedo al ver como la escoba se acercaba peligrosamente a sus pequeñas hijas. Así que las llamó a todas y se escondieron un poco más arriba, justo en un pequeño hueco entre los ladrillos, que casi no se veía.  Y allí quedaron escondidas dos o tres días, hasta que una noche vieron algo asombroso.

Del mismo suelo del comedor, había brotado un árbol centelleante de luces y lleno, desde la raíz a las puntas de toda clase de cosas brillantes y deliciosas.

Las pequeñas apenas podían contener su impaciencia, pero la madre araña no las dejó salir del nido hasta que toda la casa estuvo en silencio.

Entonces las arañitas se deslizaron por sus hilos y bajaron hasta el árbol para ver de cerca todas aquellas maravillas. Pasearon arriba y abajo mirándolo todo, tocando los adornos con sus patas y dando tantas vueltas que, al final, todo el árbol quedó envuelto en una gran masa de telarañas y había perdido todo su esplendor.

Cuando Santa Claus bajó por la chimenea aquella noche y se acercó al árbol, se dio cuenta que estaba lleno de arañas. Se rió mucho viendo lo felices que eran las arañas, pero también sabía que los niños se`pondrían tristes cuando vieran su árbol tan sucio y gris.

Santa Claus sintió lástima de las pequeñas arañas, porque también son criaturas de Dios, sin embargo pensó que la dueña de la casa no pensaría lo mismo que él.

Así que les preguntó si querían quedarse en el árbol para siempre. Algunas dijeron que si y otras decidieron volver a su nido. Santa Claus sopló sobre el árbol y, las que quisieron quedarse, se convirtieron en arañitas doradas y sus hilos en bonitas y brillantes guirnaldas que colgaba de las ramas del árbol, haciendo que este fuera aún más bonito.

Desde entonces, en Alemania, todos los años, los abuelos les cuentan a sus nietos la leyenda de las Arañas de la Navidad, y colocan con ellos las guirnaldas brillantes y de colores en el árbol. Cuenta la tradición que siempre hay que incluir una araña en medio de cada decoración.

Y esta es la razón por la que muchas personas ponen arañas y cintas doradas en los árboles de Navidad.


Autor: Desconocido.


sábado, 23 de diciembre de 2023

Deseos Cumplidos.

Hola amigos, siempre digo que no se escribir como hacéis muchos de los que me visitáis y sigo diciendo lo mismo:), pero hace unos años escribí este cuento, hoy lo comparto de nuevo con vosotros, espero que os guste:)


Anny era una niña muy dulce, tenía 11 años y pertenecía a una familia acaudalada, su padre era un hombre de negocios que aparentemente le ha ido muy bien, su madre una señora muy recta que no aguantaba a los niños, por eso Anny y sus hermanos, tenía una hermana Lucy de 8 años y un hermano Tony de 6 años, desde que nacieron estuvieron al cuidado de niñeras, no les faltaba nada material, pero solo conocían el cariño que les daban las niñeras y cuando se lo daban que no era siempre.

Una noche Anny se despertó sobresalta, se oía mucho ruido, salió fuera de su habitación y vio al personal de servicio correr y llorar, le pregunto a una de las doncellas que paso por su lado que pasaba, esta la miro llorando y no le dijo nada marchándose corriendo, Anny fue a buscar a sus padres y al llegar a la habitación de ellos fue cuando vio que estaban todos en la puerta, al entrar en la habitación vio a su madre toda seria de pie junto a la cama, entonces fue su madre cuando le dijo que su padre había muerto.

Después del entierro de su padre, al día siguiente se presentaron en la casa muchos acreedores ya que su padre les debía mucho dinero, se dieron cuenta entonces que estaban completamente arruinados y tenían que abandonar la casa, sin dinero y con lo justo de ropa salieron en busca de alguna casa para poder cobijarse, ya que los amigos les dieron la espalda, fueron a parar a uno de los barrios más humildes de la ciudad, encontraron una casa casi en ruinas pero no había otra cosa mejor, como pudieron se acomodaron en ella.

Pasaban los días y los pocos alimentos que se llevaron ya empezaban a terminarse, la madre de Anny cayó enferma del frío que hacía en la casa, sus hermanos estaban pasando hambre y Anny no sabía que hacer, salía todas las mañanas y recogía los trozos de carbón que se les caía a los carros cuando lo llevaban para venderlo, pasaba por los mercados y recogía lo que tiraban y se podía aprovechar, pero todo eso no hacía nada para quitar el hambre de todos y calentarles.

Anny se dormía todas las noches llorando pidiendo alguna ayuda, su madre cada vez estaba más enferma, se acercaba la Navidad y sus hermanos pequeños cada vez se les veía más tristes y con aspecto enfermizo, los vecinos que tenían aun siendo pobres cuando les podían ayudar en algo les ayudaban, compartían lo poco que tenían.

Un día al ir a salir de la casa se encontró con un caballero que estaba a punto de llamar a la puerta, ella se asusto mucho pensando que era un nuevo acreedor que había dado con ellos y venia a pedirles lo que no tenían, le pregunto al señor que quería y este le contesto preguntándole si era  Anny Lamfort. 

Ella le dijo que sí, entonces la cara del caballero se ilumino con una gran sonrisa, Anny le dijo que de que se reía ya que no tenia gracia ninguna, entonces este le dijo que era su tío Tony, hermano de su padre que había pasado muchos años en América donde había acumulado una gran fortuna con sus negocios, que al enterarse de la muerte de su hermano por medio de los abogados y saber la situación en que habían quedado decidió regresar y ayudarles, que su hermano pequeño llevaba el mismo nombre por el, Anny no daba crédito a lo que estaba oyendo, por fin se cumpliría el sueño que tenia y era recibir esa ayuda que tanto necesitaban.

Al cabo de unos días todos residían en la casa que su tío había comprado, su madre iba mejorando y sus hermanos tendrían una bonita Navidad, pero para que Anny tuviese esa bonita Navidad le faltaba una cosa, con ayuda de su tío fue casa por casa de sus vecinos que les ayudaron sin tener nada, y les fueron dando toda clase de alimentos, juguetes para los niños, también regalos para los mayores, a partir de entonces entre la niña y su tío se encargaron de que a aquellas personas no les faltase nada y les dieron trabajo en las empresas que su tío había abierto en la ciudad.

Llego el día de Navidad y lo iban a celebrar todos juntos incluidos los antiguos vecinos, la madre de Anny ya recuperada se acerco a sus hijos y les dio por primera vez un beso, comprendió llorando que se había perdido mucho cariño de ellos por ser como era. Otro deseo cumplido pensó Anny con lagrimas en los ojos, entonces cogió a su madre de la mano y le dijo ven conmigo, fueron entonces donde estaban todos y así celebraron esa bonita Navidad.


Pili F.


sábado, 16 de diciembre de 2023

Leyenda del Tejo y el Olivo.

Con la muerte del último ser vivo, llegó el día de la Sentencia para aquel planeta de aquel universo.

Allí estaban todos los que habían sido desde el principio de los tiempos. A un lado los humanos, al otro… los demás seres vivos. Y en el centro la Luz, la Voz y el Ejecutante. La Voz desgranaba los nombres de todo lo que un día respiró en el mar, en el aire o sobre la tierra. Uno por uno se iban acercando hasta aquel peculiar tribunal y escuchaban, en silencio, la historia de su vida. Tras oír la relación de sus hechos, el Ejecutante, a una señal de la Luz, señalaba una puerta de salida y hacia allá se encaminaba el viejecito jorobado, la niña hermosa, la matrona malhumorada, el guerrero de hierro, la langosta que asolara los cultivos, la ballena plácida, el abedul y el fresno, o el león que recorriera, rugiendo, las praderas.

Todos, absolutamente todos, desde el más pequeño al más grande, humano, animal o vegetal, rendían cuentas ante un Tribunal que sentenciaba si sus acciones merecían el premio de volver a vivir, bajo la misma forma, en otro planeta, en otro nuevo universo que ya se estaba configurando.

Sucedió que en una de las últimas filas de la izquierda, donde estaban situados toda clase de árboles, se encontraba un tejo que había crecido en una montaña abrupta. A su lado se encontraba el olivo que, traído de tierras cálidas, le había hecho compañía durante centenares de años. Ambos conversaban y comentaban, susurrando, todo lo que estaba aconteciendo a su alrededor en aquel momento.

Ahora que ya todo había acabado y esperaban el dictamen final, el tejo le rogó a su amigo que le explicara qué le había sucedido durante su vida en la tierra, porque se había quedado sin recuerdos. Y el olivo contó, desgranó con voz clara y muy despacio, que el tejo, alegre y vibrante durante cientos de años, había sido herido en su corazón por múltiples rayos y poco a poco había perdido el habla e incluso la memoria.

El olivo le explicaba a su amigo que por más que el viento, los pájaros, los insectos, las ardillas y él mismo se habían afanado en contarle cómo había sido su existencia, él era incapaz de recordar cosa alguna de su pasado. Y una fría mañana de diciembre-siguió contando el olivo- el hacha del leñador le había ahorrado sus últimos sufrimientos y quedó convertido en astillas.

Cuando le tocó comparecer al viejo tejo, la Voz habló de cada día de su vida, del bienestar y la sombra que había aportado a quienes bajo sus ramas se cobijaron, del sosiego y la tranquilidad que experimentaron los que a su lado pasaron, de cómo protegió a los caminantes y al leñador de la lluvia menuda y de todo el amor que había otorgado a pájaros e insectos. Había sido una buena vida la suya y el Ejecutante, a un signo de la Luz, le indicó una de las puertas de salida. El tejo, que ya se encaminaba hacia aquella puerta se volvió y preguntó con voz humilde a su amigo:

-¿Y qué sucedió cuando mis raíces fueron arrancadas y mis ramas y mi tronco cayeron bajo el frío filo del hacha?

El olivo contestó:

-Entonces tu recuerdo se convirtió en una silla vacía.

El olivo, que le siguió por la misma puerta, terminó de contarle al anciano tejo que el leñador, que deseaba que aquel árbol se perpetuara de algún modo, trabajó parte de su madera y con sus manos construyó una silla grande y fuerte en la que solía sentarse, al atardecer, para contemplar la llegada de las sombras sobre las montañas. El leñador cerró su corazón y sus ojos a la vida una noche de verano y aquella silla quedó solitaria y callada, como calcinado y olvidado quedó aquel planeta donde un día vivieran hombres, animales y plantas.

Y una mañana, en otro mundo claro y bello que, poco a poco, iba creando su propia historia, alguien encontró, uno junto al otro, a un tejo y a un olivo centenarios y rogó para que se perpetuaran a través de las lluvias, las nieves y los soles de todos los siglos venideros. Para que el rayo no les hiriera, ni perdieran la memoria, y que un día, en otro tiempo y en la historia de otra Tierra pudieran permanecer juntos, por los universos de los universos, amén.


Todas las imagenes son de mi querido mago Karras.


Autor: Maria del Carmen Polo Soler.


sábado, 9 de diciembre de 2023

Leyenda del primer Icaro.

Wayra como cada alba solía despertar a los tunquis, pilcos y picaflores del interior de la Selva, deleitándose luego con sus vuelos, cantos y juegos. Wayra o viento, era una deidad jóven siempre inquieto y juguetón. Una de sus labores cotidianas era acompañar a Mayu, su hermano mayor, la deidad de los ríos de la foresta. La alianza entre éstos era de irrigar el bósque y refrescarlo para que la madre suprema mantenga su presencia divina en el órden cíclico del cósmos.

Wayra había ayudado a las aves a modular sus cantos y darles una melodía y tono particular. Un día quiso hacer algo similar con los humanos, como había tantos quiso elegir uno muy trabajador.

Inmediatamente pensó en aquél agricultor que pasaba cada mañana por las riberas de mayu, vio que éste era un gran hombre de familia y de campo, que muy temprano acudía a cuidar a sus animales y trabajar su chacra, vio además, que regresaba muy tarde cuando casi la luz de tata inti se ocultaba con el ocaso del horizonte. Tananta así se llamaba el agricultor sería en adelante su elegido.

Decidió así, regalarle el silbido para acompañar su largo trayecto por medio de la Selva. Tananta en adelante, caminaría alegre y ritmicamente al son de sus silbidos, siendo éstos casi semejantes al canto de los pájaros. Ese sería el nuevo convenio.

Un día Mayu se percartó que Tananta silbaba casi como un pájaro e inmediatamente se dio cuenta que el único que podía darle esa facultad a los humanos no era otro que Wayra su hermano menor. Espero a éste y cuando lo vio le preguntó sobre lo acontecido -he oído silvar a Tananta y por un momento pensé que era un pájaro. Wayra le dijo -le he otorgado la facultad de silbar porque quería alegrar sus pasos y porque es un humano justo y trabajador. Luego Wayra agregó -no te he consultado porque no quería incomodarte.

Mayu no sólo estaba de acuerdo con la ofrenda, sino que además propuso regalarle desde el poder de sus aguas sensibilidad, fuerza y sentimiento de su energía purificadora. Así se pusieron de acuerdo para obsequiarle a Tananta el don de icarar, es decir de cantar. En adelante, el indígena caminaría por las riberas de Mayu cantando y silbando a los cuatro vientos, para honrar y respetar a las deidades del bósque. Como cualquier otro don divino, ésto permitiría tomar contacto y crear una nueva alianza con éstos dioses.

Sus primeros icaros serían bien recibidos por las demás deidades y espíritus del bósque, alguno de los cuáles había informado el acontecimiento a Pachamama la madre suprema.

La deidad mayor encargó llamar a sus hijos y les preguntó sobre este suceso. Wayra y Mayu le dijeron -Tananta es un humano sensato y respetuoso de la Selva, merece icarar para comunicarse por medio de sus cantos con los espíritus del bósque. Luego agregaron -si no te hemos informado de lo sucedido fue por no incomodarte Madre Suprema. Pachamama replicó -han hecho bien hijos míos, en adelante este será el nuevo pacto entre los humanos y las divinidades. Agregó -cada vez que los humanos canten las deidades del bósque escucharán con atención.

En adelante, Tananta no solo silbaba sino que icaraba muy contento de la nueva alianza, sus cantos  nacían desde su corazón que es su sangre, lo que le permitiría hablar con la naturaleza, calmar las aguas, calmar al viento, invocar a los espíritus y curar a los enfermos con la energía suprema purificadora. Los Icaros serían así los cantos de una nueva alianza de los dioses con los humanos, una nueva pachachaka con la pachamama.



Autor:  Arnaldo Quispe.



sábado, 2 de diciembre de 2023

El lobo y el Caribú.

En el principio de los tiempos, Kaila era el dios del cielo por encima de los inmensos bosques y llanuras heladas. Creó al Hombre y a la Mujer.

Completamente solos y libres, el hombre y la mujer observaron el mundo a su alrededor. La mujer le pidió a Kaila que poblara la tierra. Kaila le dijo a la Mujer que hiciese un agujero en el hielo, y que sacase del agujero a todos los animales. El último de los cuales fue el caribú.

"El caribú será tu mejor regalo. El te alimentara a ti y tu familia, gracias a sus pieles confeccionareis ropa y tiendas para abrigaros”, le dijo Kaila a la Mujer.

La Mujer ordenó al caribú que se multiplicara, y habitase los inmensos bosques y llanuras heladas. Así fue. Los caribús se multiplicaron y los Hijos de la Mujer también.

Los Hijos de la Mujer cazaban siempre los caribús fuertes y gordos, no deseaban los caribús débiles, porque estos no tenían buena carne ni tampoco sus pieles eran buenas. Así fueron desapareciendo los caribús fuertes y sanos, aumentando el número de caribús débiles y enfermos. Viendo que sus hijos empezaban a pasar hambre, la Mujer se puso a llorar. Kaila desde el cielo vio sus lágrimas.

“Te di el mejor de los regalos y lo malgastaste, pero como mi generosidad es grande, intentaré ayudarte.” dijo Kaila a la Mujer.

Kaila habló con Amarok, el espíritu de los lobos, que vivía cerca de él en el cielo. Le pidió que enviase lobos a la tierra para que estos se comieran los caribús débiles y enfermos.

Desde lo alto de la colina, los hombres observaban a los lobos. Después de reunirse en el bosque, la manada de lobos se dirigió sin ruido hacia los caribús que rumiaban tranquilamente. Al ver los lobos, los caribús se agruparon, formando un círculo protector alrededor de los animales débiles y jóvenes.

Los lobos se lanzaron para romper el círculo formado por los caribús y alejar a los más fuertes. Desde aquel día el espíritu de Amarok reina en el Gran Norte.

Los Inuit dejan cazar tranquilos a los lobos, porque saben que el caribú nutre al lobo, pero el lobo mantiene la buena salud de los caribús.




sábado, 25 de noviembre de 2023

La Maleta.

Esta mañana encontré en la estación de tren a una mujer vestida de oscuro. Llevaba una gran maleta con dos grandes hebillas. En el banco, dos bolsas de plástico anudadas llenas de ropa y un par de bolsos de mano con libros. En la mano, un monedero que agarraba con fuerza.

Tenía la mirada triste. Nos miramos y ella suspiró insinuando que no podría con tanto equipaje y luego encogió los hombros para quitarle importancia y decir que eso era lo de menos. Le sonreí para darle un poco aliento y le dije que no se preocupara, que cuando llegara el tren ya la ayudaría a subir sus enseres.

Me dijo que estaba nerviosa y le respondí que era normal cuando uno emprende viaje. Me explicó entonces que volvía a casa después de seis meses de duro trabajo en un centro porque su madre, que ya era mayor, le había dicho que allí la necesitaban más.

La maleta y el resto del equipaje estaban a rebosar, pero me dijo que sólo era ropa, que lo más importante era el dinero ahorrado que llevaba en el monedero y el cariño que dejaba atrás.

– No me dio tiempo casi de despedirme…Algunos ni siquiera saben que me he ido…-me dijo mientras sus ojos azules intentaban contener las lágrimas.

Subimos al tren, cada una con la mitad de sus enseres. Allí me di cuenta que llevaba un colgante de plata, una artesanía hecha a mano, con un sol, una luna y una estrella perforados. La hacían elegante pero a mi me hicieron pensar que simbolizaban sus largas jornadas de trabajo desde la mañana hasta el anochecer. Probablemente un regalo de los que gracias a ella tuvieron sus días más livianos.

Cuando llegó mi estación, la abracé y le deseé buen viaje y mucha suerte. Me sonrió con tristeza.

Antes de que la puerta del tren se cerrara me giré para mirarla. La vi. de pie, haciendo guardia delante de su gran maleta y sus bolsas. Se llevó la mano al collar y acarició el medallón.

Esta mañana encontré en la estación de tren a una mujer vestida de oscuro. Llevaba una gran maleta con dos grandes hebillas pero dos bolsas a rebosar y un par de bolsos con libros. Viajaba triste, porque todavía no se había dado cuenta que el equipaje más valioso ya lo llevaba consigo, todo el cariño de la gente que había conocido estaba en su corazón.


Fin


Autor: Lydia Giménez Llort


sábado, 18 de noviembre de 2023

Leyenda de la Victoria Regia.

Según una leyenda antigua brasileña, existió una tribu que consideraba a la Luna como una diosa a la que llamaban Jaci. Esta diosa tenia por costumbre recorrer los cielos para poder buscar a las mas hermosas vírgenes indígenas desde lo alto, y transformaba en estrellas a aquellas que consideraba mas bellas. Aunque en ocasiones se escondía tras las montañas para poder pasar mas tiempo con las vírgenes que había elegido y estas le hacían compañía durante las noches.

Un buen día, una joven guerrera y princesa de nombre Naiá, comenzó a soñar con el momento en que la diosa Luna la reclamaría para ocupar un lugar en los cielos nocturnos. A pesar de las advertencias de los sabios que le recordaron que si accedía a marcharse con Jaci, perdería su cuerpo, convirtiéndose en apenas un punto de luz sobre el oscuro tapiz celeste. Naiá ignoro toda advertencia y busco incansablemente la forma de encontrarse con Jaci, tratando de alcanzarla en interminables viajes nocturnos, pero la diosa parecía ignorar su presencia y sus constantes esfuerzos.

Durante una de esas noches de viaje, Naiá contemplo la imagen de Jaci en las tranquilas aguas de un lago, y segura de que la diosa al fin había descendido para reunirse con ella, la princesa se lanzo al agua para no volver a salir jamas. La diosa contemplo la escena y se compadeció de la muchacha, aunque en lugar de salvar su vida decidio concederle sus deseos y convertirla en estrella, pero no una cualquiera sino en una distinta.

Así fue como la princesa paso a trasformarse en la "Estrella de las Aguas", la llamada Victoria Regia, el mayor de los lirios de agua y cuyas hojas solo se abren completamente durante la noche.


Autor: Desconocido.


sábado, 11 de noviembre de 2023

El Espejo (Leyenda Japonesa)

Había una vez en Japón, hace muchos siglos, una pareja de esposos que tenía una niña. El hombre era un samurai, es decir, un caballero, no era rico y vivía del cultivo de un pequeño terreno. La esposa era una mujer modesta, tímida y silenciosa que cuando se encontraba entre extraños, no deseaba otra cosa que pasar inadvertida.

Un día es elegido un nuevo rey. El marido, como caballero que era, tuvo que ir a la capital para rendir homenaje al nuevo soberano. Su ausencia fue por poco tiempo, el buen hombre no veía la hora de dejar el esplendor de la Corte para regresar a su casa.

A la niña le llevó de regalo una muñeca, y a la mujer un espejo de bronce plateado (en aquellos tiempos los espejos eran de metal brillante, no de cristal como los nuestros). La mujer miró el espejo con gran maravilla: no los había visto nunca. Nadie jamás había llevado uno a aquel pueblo. Lo miró y, percibiendo reflejado el rostro sonriente, preguntó al marido con ingenuo estupor:

— ¿Quién es esta mujer?

El marido se puso a reír:

— ¡Pero cómo! ¿No te das cuenta de que este es tu rostro?

Un poco avergonzada de su propia ignorancia, la mujer no hizo otras preguntas, y guardó el espejo, considerándolo un objeto misterioso. Había entendido sólo una cosa: que aparecía su propia imagen.

Por muchos años, lo tuvo siempre escondido. Era un regalo de amor; y los regalos de amor son sagrados.

Su salud era delicada, frágil como una flor. Por este motivo la esposa desmejoró pronto, cuando se sintió próxima al final, tomó el espejo y se lo dio a su hija, diciéndole:

— Cuando no esté más sobre esta tierra, mira mañana y tarde en este espejo, y me verás. Después expiró. Y desde aquel día, mañana y tarde, la muchacha miraba el pequeño espejo.

Ingenua como la madre, a la cual se parecía tanto, no dudó jamás que el rostro reflejado en la chapa reluciente no fuese el de su madre. Hablaba a la adorada imagen, convencida de ser escuchada.

Un día el padre la sorprende mientras murmuraba al espejo palabras de ternura.

— ¿Qué haces, querida hija?, le pregunta.

— Miro a mamá. Fíjate, No se le ve pálida y cansada como cuando estaba enferma: parece más joven y sonriente.

Conmovido y enternecido el padre, sin quitar a su hija la ilusión, le dijo:

— Tú la encuentras en el espejo, como yo la hallo en ti.



sábado, 4 de noviembre de 2023

Laguna de Vacares.

En las alturas de Sierra Nevada, cerca del pico Veleta, existió (o quizás existe aún) una honda laguna de aguas heladas y limpísimas. Mucha personas aseguraban que la laguna estaba encantada y que era punto de encuentro para magos o brujas, sucediendo allí cosas tan extrañas que nadie, en su sano juicio, se atrevería a acercarse a ella de noche.

Sucedió que un pastor que buscaba unas ovejas perdidas, llegó un anochecer hasta las mismas orillas de la laguna, cuando le pareció oír fuertes voces. Muerto de pavor por todo lo que de sobrenatural había escuchado acerca del lugar, se refugió tras unas rocas y desde allí pudo ver  lo que pasaba.

Dos hombres muy altos y ricamente ataviados, uno de los cuales sostenía en sus manos un libro del que parecía brotar un vivo resplandor y el otro portando una gran red dorada, estaban de pie a la misma orilla del agua. El que sostenía el libro leyó con voz tonante un largo párrafo, en un incomprensible lenguaje y terminada la lectura, dijo a su compañero:

-Ya puedes lanzar la red -.

La red se hundió en al agua y al momento se vio que ya estaba bien cargada. Los dos hombres unieron esfuerzos sacándola a la orilla. Para asombro del pastor, la  red contenía un brioso caballo negro.  El hombre del libro dijo:

-"No, este no es. Echemos de nuevo la red"-.

Y la red volvió al agua y como la vez anterior enseguida se notó que estaba llena. Fuera del agua, los hombres vieron un caballo variegado, con mejor estampa que el anterior pero que tampoco pareció satisfacerles así que volvieron a echar la red al agua. Y ahora, un hermoso caballo blanco de finas patas y espesas crines, se mostró ante sus ojos.

-Este es el caballo que buscamos- dijo el hombre que había rechazado a los anteriores. -Ya podemos seguir nuestro viaje.

Los dos hombres, susurraron por turno unas palabras al oído del caballo, que asentía con la cabeza y subieron sobre el blanco animal surgido de las aguas. Durante unos momentos el caballo caracoleó alegremente y después de un breve trotecillo, se elevó en el aire como si no soportara ningún peso, describió un gran círculo sobre la laguna y en menos tiempo del que se tarda en contarlo desapareció en el cielo.

Muchos valientes subieron a la montaña y muchos tiraron grandes redes al agua, queriendo comprobar y ver lo que el pastor había visto aquel anochecer, pero nadie jamás volvió a ver a los dos extraños hombres ni nadie logró enganchar en sus redes ningún caballo volador.


Autor: Desconocido.


sábado, 28 de octubre de 2023

Samhaín, la Fiesta de las Calabazas. Halloween

Estos días como todos los años ya tenemos el famoso Halloween entre nosotros, pero lo que muchos no saben, es que esta fiesta no es originaria de EE.UU, a que todos pensabais que era de allí?, pues el que lo piense esta muy equivocados, ya que es una festividad de origen Celta y cuyo nombre originario era el de Samhain, por lo que vais a leer estaba mucho antes que la famosa celebración de EE.UU,  que poco a poco vamos adoptando sus costumbres sin saber que mucho antes ya la teníamos en nuestros países, y lo que es peor no sabemos conservar nuestras tradiciones, os cuento:

Samhain, es la festividad de origen celta  mas importante del periodo pagano que domino Europa hasta que se convirtió al cristianismo, en ella se celebraba el final de las cosechas y se consideraba el "Año Nuevo Celta", la "Fiesta de las Calabazas", se celebra cada año a finales de Octubre y principio de Noviembre sobre todo en Galicia, tradición heredada como ya hemos dicho del mundo celta que se ha conservado hasta nuestros días.

Tribus celtas que ocupaban parte de la actual Europa (en España en lugares como Galicia, el norte de Portugal, algunas zonas de Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra) hace mas de 3.000 años consideraron estas fechas como el momento en el que se abrían las puertas que separaban los dos mundos, el de vivos y el de muertos, para que las almas visitaran sus antiguos hogares. Era la noche del Samaín, donde se unían a un tiempo los misterios ontológicos, ritmos de cosechas, el fin de año y estaciones, y que tenia como objetivo la reverencia a los ancestros.

El calendario galo dividia el año en dos mitades, la mitad oscura comenzando en el mes de Samonios (lunacion: Octubre-Noviembre), y la mitad clara, comenzando en el mes de Giamonios (lunacion: Abril-Mayo). Se consideraba que el año comenzaba con la mitad oscura, así Samonios se convertía en el año nuevo Celta. Todos los meses comenzaban con la Luna Llena, y la celebración del año nuevo tenia lugar durante las "tres noches de Samonios", la luna llena mas cercana de cada mitad del año durante las cuales se celebraban las fiestas.

La festividad céltica del Samhain se describe como una unión con los difuntos que en esta fecha tenían autorización para caminar entre los vivos, dándole a la gente la oportunidad de reunirse con sus antepasados muertos. Para mantener a los espíritus contentos y alejar a los malos de sus hogares, dejaban comida fuera, una tradición que evoluciono convirtiéndose en lo que hoy hacen los niños yendo de casa en casa pidiendo dulces.

Cuando el Emperador Constantino decreto que los habitantes de su imperio se convirtieran al cristianismo, ante la imposibilidad de abolir completamente las fiestas paganas, la Iglesia decidió santificar algunas de ellas. En el siglo IX el Papa declaro el 1 de Noviembre como el día de Todos los Santos, en honor a todos los martirizados.

La misa que se decía en el día de los santos es el All Hallowmas y con los años se convirtió en All Hallows Eve, All Hallowed Eve y finalmente en el famoso Halloween.



sábado, 21 de octubre de 2023

Leyenda del Arpa Misteriosa.

Dice la leyenda que en un palacio, el administrador encontró un día un documento en el que se decía que en el desván del edificio existía un arpa misteriosa y todos los que la escuchaban entraban en éxtasis. Esto le llamó tanto la atención que  subió al desván  del enorme palacio y buscando y rebuscando encontró un arpa allá en un rincón.

Orgulloso de su hallazgo se presentó ante el rey con el documento y el arpa y le explicó todo lo que había averiguado. El rey no creía mucho todo lo que le estaba contando su administrador pero, como había puesto tanto empeño, le dijo:

- “Muy bien, veamos, organiza un concierto”.

 El administrador buscó el mejor músico del reino y organizó un concierto. El auditorio se llenó de gente y cuando el músico comenzó a tocar el instrumento …  ¡nadie entró en éxtasis!.

¡Qué gran frustración! pero, a pesar de ello, nuestro administrador, que estaba convencido de lo que había leído, no se dio por vencido y volvió a insistir al rey, que volvió a darle una oportunidad, que volvió a resultar fallida. Seguía nuestro administrador sin darse por vencido y preguntando e indagando cómo podría hacerse realidad el documento encontrado.

Un día, hablando con un vecino de la comarca, volvió a preguntar si conocía a alguien capaz de tocar el arpa. El vecino le  dijo que, en la montaña, había un ermitaño que podría ser su hombre.

Nuestro administrador, incansable, le comunicó al rey lo que había averiguado  y éste, resistiéndose mucho, le autorizó a organizar otro concierto.

-  ¡Nunca bajaba a la ciudad pero … era una invitación real! así que, accedió.

Organizado el concierto, el auditorio se volvió a llenar de la gente más importante del lugar, ataviada de sus mejores galas.

El ermitaño llegó de forma natural, tal cual vestía en la montaña, y se sentó junto al instrumento en silencio, entonces empezó a tocar el  arpa y, según iba saliendo la melodía de su cuerdas, el auditorio fue quedándose extasiado.

Al terminar el concierto, todos preguntaban a nuestro ermitaño:

- Pero… ¿cómo lo has conseguido? ¡otros grandes músicos antes lo habían intentado y no lo hicieron!

El sencillo ermitaño sólo podía dar una respuesta:

 - ¡Sólo la dejé sonar!

Dejarle que suene.

Dejad que vuestro corazón suene.


Autor: Desconocido.


sábado, 14 de octubre de 2023

La Balanza...

Una mujer pobremente vestida, con un rostro que reflejaba tristeza, entró a una tienda, se acercó al dueño y de manera humilde preguntó si podía llevarse algunas cosas a crédito; con voz suave explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar, tenían siete niños y necesitaban comida.

El dueño no aceptó y le solicitó que abandonar a la tienda. Sabiendo la necesidad que estaba pasando su familia la mujer rogó:

- “Por favor señor, se lo pagaré tan pronto como pueda"

El dueño le dijo que no podía darle crédito, ya que no tenía una cuenta de crédito en su tienda. De pie, cerca del mostrador, se encontraba un cliente que escuchaba la conversación entre el dueño de la tienda y la mujer. El cliente se acercó y le dijo al dueño de la tienda que él se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia; Entonces el dueño, amoscado, preguntó a la mujer:

- "¿Tiene usted una lista de compras?".

La mujer dijo:

- "Si señor"

- "Esta bien," dijo el dueño.

- “Ponga su lista en la balanza de platos y lo que pese su lista le daré en comestibles".

La mujer titubeó por un momento y cabizbaja buscó en su cartera un pedazo de papel, escribió algo en él y lo puso, triste aún, en uno de los platos de la balanza. Los ojos del dueño y del cliente se llenaron de asombro, cuando el plato de la balanza donde estaba el papel, se hundió hasta el fondo y se quedo así.

El dueño, sin dejar de mirar la balanza dijo:

- "No lo puedo creer"...

El cliente sonrió y el dueño comenzó a poner comestibles en el otro plato de la balanza. La balanza no se movía, por lo que continuó poniendo más y más comestibles, hasta que se llenó. El dueño se quedó pasmado de asombro. Finalmente, tomó el pedazo de papel y lo miró todavía más asombrado..

¡No era una lista de compra! Era una oración que decía: “QUERIDO SEÑOR, TÚ CONOCES MIS NECESIDADES Y YO VOY A DEJAR ESTO EN TUS MANOS" El dueño de la tienda le entregó los comestibles que había pesado y quedó allí en silencio.

La mujer agradeció y abandonó la tienda; el cliente entregó un billete de cincuenta dólares al dueño y le dijo:

- "Valió cada centavo de este billete; ahora sabemos cuánto pesa una oración". ..


Autor: Desconocido.