sábado, 18 de julio de 2026

La hija de la Luna.

Hace muchos, muchísimos siglos , vivía un anciano leñador , el cual estaba muy triste porque los dioses no le habían mandado un hijo. El y su mujer habitan solos en una mísera cabaña , sin otra esperanza que la de trabajar de sol a sol, hasta que les llegara su última hora.

Un día, como de costumbre, se hallaba en el bosque y estaba derribando un árbol de bambú con su hacha, cuando vio una luz blanca y diáfana desprenderse del tronco. Asombrado se quedó ante tal fenómeno, y más aún cuando la parte superior del árbol cayo al suelo y en la cavidad del tronco apareció en medio de una luz intensa, una niña bellísima que le tendió los brazos.

-Será mi hija- dijo el hombre, estrechándola contra su corazón. El cielo me la envía.

Y con aquella dulce carga regresó a su casa. La alegría de la mujer fue indescriptible, de tan grande, y los dos ancianos cuyas vidas tenían finalmente un objeto y podían dar salida a la ternura y el amor que encerraban sus corazones, adoptaron a la milagrosa niña. Desde aquel día el anciano, cada vez que derribaba un árbol, hallaba dentro del tronco piedras preciosas y oro en abundancia. Tanto que en tres meses se hizo riquísimo. Adquirió un magnifico coche y unos caballos estupendos e inició una nueva vida de comodidades y lujos.

Entre tanto, la misteriosa niña crecía y cada día era más hermosa. Su rostro emanaba una claridad que inundaba la casa de una suave luz , tanto que aún en el corazón de la noche , allá donde la niña aparecía , hubiérase dicho que reinaba el día. Por esta extraordinaria virtud fue llamada rayo de Luna.

La fama de la belleza de la muchacha habíase esparcido por todo el pais y llegaban de todas partes caballeros, gentilhombres, príncipes, pretendientes a su mano. Pero rayo de Luna no quería siquiera verlos y declaraba a sus padres adoptivos que se sentía tan feliz a su lado que por todo el oro del mundo no les dejaría para seguir a un hombre. Mas entre tanto, poco a poco, Rayo de Luna se hacía cada vez más diáfana estaba cada vez más triste, y una noche el padre la encontró junto a la ventana mirando fijamente la luna que resplandecía en el cielo, y llorando.

¿Qué te pasa, hijita mía?- díjole el anciano con ansiedad. ¿No eres feliz aquí con nosotros ? ¿Deseas algo?

-No, padre mío; soy muy feliz y lloro precisamente porque debo decir adiós a tanta felicidad. Habéis de saber que yo soy hija de la luna y un tiempo habité allá arriba, en el plateado planeta que ilumina vuestras noches. Pero cometí un grave pecado, y entonces me condenaron a vivir durante veinte años en la tierra. He aquí por qué me encontrasteis en la cavidad de un tronco. Ahora los veinte años han pasado y desgraciadamente mañana por la noche vendrán a recogerme. Al oír tales palabras , al anciano leñador se le oprimió el corazón. ¿Cómo podría vivir ahora sin rayo de luna? Comunicó la triste noticia a su mujer, y ambos lloraron amargas lágrimas durante toda la noche y el día siguiente.

Llegó la noche fatal. La luna llena se alzó en el cielo, iluminando el mundo adormecido bajo su diáfana luz. Un solemne silencio reinaba en la naturaleza. De pronto, una nube se desprendió del disco de plata y aproximose rápidamente a la tierra, agrandándose a sus vistas. En poco tiempo el cielo se oscureció completamente, y la inmensa nube fue a posarse sobre la casa donde habitaba rayo de Luna. En medio de la nube había una carroza de plata tirada por espléndidos caballos alados; en la carroza se sentaban numerosos caballeros suntuosamente vestidos. Uno de ellos se apeó del carruaje y quedando suspendido en el aire, gritó con estentórea voz:

-Hija de la luna, ha llegado el momento de subir de nuevo a tu reino.

Al conjuro de estas palabras, las puertas de la casa se abrieron solas, y apareció Rayo de Luna en todo el esplendor de su belleza. Abrazó a su padre, y a su madre, que la seguían sollozando, luego subió rápidamente a la carroza. Esta se puso en marcha, dejando tras de sí una estela luminosa, y subió rauda hacia el cielo, donde pronto desapareció.


Autor: Desconocido.


sábado, 11 de julio de 2026

Leyenda del arroz. ( Leyenda Hindú )

Cuenta una leyenda que el dios Shivá, tras proponerse crear un ser distinto a los demás en perfecciones, dio forma y espíritu a una inigualable doncella, a la que puso por nombre Retua-Dumila, que significa “joya esplendorosa“.

Observo Shivá su magnífica obra y se sintió tan complacido que decidió tomarla como su esposa, así no se separaría de ella jamás. Retua-Dumila se resistió en principio a llevar a cabo aquel proyecto y ante tan penosa situación fue solicitado el juicio y sabiduría de los dioses, quienes se reunieron en consejo y aprobaron aquel matrimonio.

La doncella le solicitó entonces a Shivá una condición y era que le hiciera llegar a ella un alimento de tal clase y deleite que jamás pudiera resistirse a él.

Shivá se dispuso a complacerla, y envió emisarios por todo el mundo para que buscaran tan preciado manjar, transcurrió el tiempo ninguno de ellos regresó.

Shivá se convenció entonces de la imposibilidad de complacer a Retua-Dumila y ésta empezó a entristecerse cada día más, hasta que por fin falleció en sus brazos impotentes, que no pudo hacer nada para evitarlo.

Shiva mandó entonces enterrar el cadáver con gran pompa ordenando a un prìncipe que montara guardia alrededor de la tumba.

A los cuarenta dìas de enterrada la joven, vieron los guardias con asombro aparecer una viva luz sobre la tumba y como brotaban varias plantas desconocidas.

Al ver aquellas hermosas y exóticas plantas que nadie habìa visto antes, Shivá comprendió que aquél sería el exquisito manjar que habría necesitado Retua-Dumila para vivir y su espíritu bondadoso lo había elaborado para felicidad de los mortales, entonces dijo:

– En estas plantas reside el alma de Retua-Dumila, y de aquí en adelante las llamaremos “pari” que significa arroz. Repartid sus semillas entre los hombres, porque con el tiempo constituirán uno de sus màs preciosos alimentos y les traerá felicidad.

Los primeros que usaron las semillas se llamaban Diaka Puring y Kiava-Tuwa, desde entonces se les honra como padres de los arrozales. 




sábado, 4 de julio de 2026

Leyenda de las "Lágrimas de Sirena"

Hubo una vez un joven. Cansado de las batallas entre los clanes, las masacres y las peleas, decidió retirarse a un monasterio para recuperar la paz en su alma atormentada. El monasterio estaba en el valle que había entre dos montañas, oculto a la vida del exterior para no perturbar a los que buscaban paz allí  Estaba construido con piedra, contaba con una torre principal para llamar a la meditación y dos torres dispuestas a cada lado de esta, desde las cuales podía divisarse a los viajeros que se aproximaran. A su lado fluía un arroyo que se había canalizado para que fluyera por el patio del monasterio, para así tener agua. Estaba rodeado de arboles grandes y fuertes, robles, fresnos, encinas, chopos,... Gran diversidad de plantas existían en aquel lugar, entre las cuales los animalillos del bosque se escondían de los extraños y de los viajeros que por allí pasaban.

El lugar reposaba una paz extraordinaria, y por ello el joven decidió ir allí  creía que allí conseguiría la paz que tanto ansiaba para sanar sus pecados. Atrás dejo la vida que llevaba  Atrás dejo la vida de guerrero y de riquezas, las noches de celebración y las hermosas muchachas que deseaban cortejarlo  Fue aceptado como monje, y se pasaba los días pidiendo perdón a los dioses por todo el dolor que había causado. Paseaba por los pasillos, caminaba por el patio y subía a las torres. Siempre pidiendo perdón.

Cierto día  cuando paseaba por el patio una bocecilla le llamo. El joven se giro, pero no vio nada. La bocecilla grito "¡ Aquí, en el agua!". Era una hermosa kelpie que le estaba llamando para que se acercara. El joven se aproximo y observo a la hermosa kelpie, sin dejar de preguntarse porque aquel espíritu del agua le llamaba. La joven kelpie tenia una mirada penetrante, ojos verdes, sus cabellos eran negros como la noche, y lisos como el cielo, sus labios eran rojos y carnosos. Su piel brillaba con los reflejos que el sol producía en el agua.

Finalmente la kelpie le pregunto porque pasaba los días pidiendo perdón  El joven le contó el por que de aquello. Le contó los pecados que había cometido, los excesos en los que había caído y las atrocidades cometidas. La joven kelpie escuchaba atentamente al joven. Le había estado observando todos los días desde su llegada, ya que era muy joven para estar allí  y a la kelpie le había atraído. La kelpie se había encaprichado con el, el joven era guapo y la kelpie, como son de naturaleza todos estos pequeños espíritus  quería tenerlo para ella.

Pasaron los días  y todos los días la kelpie se presentaba ante el joven, hasta que cierto día la hermosa kelpie le confeso lo que sentía  El joven, que no quería negarse abiertamente ante la divinidad temiendo el castigo, le dijo que era imposible lo que le proponía  que el no podía vivir bajo el agua, ya que no podía respirar, y ella no podía vivir en la tierra.

La joven kelpie paso días y semanas buscando una forma para que aquel joven estuviera con ella, pero siempre fracasaba. Ante la evidente verdad la kelpie se entristeció  Comenzó a llorar. Lloro y lloro porque no podía estar con aquel joven al que quería  Mientras se despedía de el seguía llorando. Su pesar era abismal, nunca había sentido nada igual por un mortal. Su corazón rompió de tristeza y dolor. Poco a poco sus lagrimas se convirtieron en pequeñas piedras de color verde grisáceo  Aquellas piedras, que manaban de los ojos de la joven kelpie, quedaron esparcidas por todos los lagos, ríos y arroyos para recordar a todos quienes encontraran sus lagrimas que una vez amo. Amo con esperanza de que se cumpliera su amor, por lo que manaban verdes, y perdió el amor con gran pesar y tristeza en el alma, por lo que manaban también grises.



sábado, 27 de junio de 2026

Leyenda del Atrapasueños.

Hace mucho tiempo, cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual Lakota estaba meditando en una alta montaña cuando tuvo una visión. En esta visión, Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría, apareció con la forma de una araña.

Iktomi le habló en un lenguaje sagrado, que sólo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender. Mientras le hablaba, la araña cogió un trozo del sauce más viejo que había, le dio forma redonda y con algunas plumas, pelos de caballo y adornos de cuentas, comenzó a tejer una telaraña.

Y mientras lo hacía, el hablaban acerca de los círculos de la vida, de cómo evolucionamos a través del tiempo, desde que nacemos hasta que envejecemos, hasta que el círculo se cierra. Entonces, Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red:

- " En cada tiempo de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas, otras malas. Si te encuentras con las buenas fuerzas, ellas te guiarán en la dirección correcta. Pero si tú escuchas a las fuerzas malas, ellas te lastimarán y te guiarán en la dirección equivocada ".

Y continuaba expresando: "Hay muchas fuerzas y diferentes direcciones, que pueden ayudar a interferir con la armonía de la naturaleza. También con el gran espíritu y sus maravillosas enseñanzas".

Mientras la araña hablaba, continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro. Cuando Iktomi terminó de hablar, le entregó al anciano Lakota la red y le dijo:

-¿Ves? La telaraña es un círculo perfecto, pero en el centro hay un agujero. Usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas, sueños y visiones de los demás. Si tú crees en el gran espíritu, la telaraña atrapará tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero.

El anciano Lakota, le pasó su visión a su gente, y los indios Sioux usaron el atrapasueños como la red de su vida. Éste se colgaba encima de la cama para escudriñar los sueños y visiones. Lo bueno de sus sueños era capturado en la telaraña de vida y enviado con ellos, lo malo de sus sueños escapaba a través del agujero en el centro de la red. Ellos creían que el atrapasueños sostenía el futuro de su destino.


Como la vieja leyenda dice, los atrapasueños ayudan a mantener los buenos pensamientos durante los sueños y a deshacerse de las pesadillas. Sólo tienes que colocarlo en el lugar donde duermas a poder ser permitiendo que las plumas se puedan mover. Si los malos sueños no te permitían dormir, ya has encontrado la solución...




sábado, 20 de junio de 2026

Una calle en silencio.

Tuvo la extraña sensación de conocer ya aquel pueblo en el que jamás había estado. Quizá eran sus calles angostas, empinadas y empedradas, bordeadas de casas grises con balcones vacíos. Tal vez porque la plaza tenía un kiosco como tantos otros, rodeado de árboles, y una fuente seca junto al monumento. Probablemente fue por la gente paseando en círculos por el centro, saludándose sin detenerse porque nada tenían que decirse o ya lo habían hecho. O fue por la melancolía de la tarde, cuando el ocaso anuncia el pronto descanso; o porque comenzaron a dibujarse sombras y éstas le trajeron recuerdos. Pero sintió que conocía el pueblo, si bien era la primera vez que lo visitaba y de ello estaba muy seguro.

Supo que era por aquella calle, una en la que sonaba el silencio. Lo leyó en los árboles tristes, las casas viejas con abolengo, la hiedra que cubría las paredes y en la sensación de un recuerdo. Se detuvo ante una puerta y dejó volar sus pensamientos. Se parecía la entrada, con tres escalones, una reja forjada y una imagen de algún santo. Se parecía a otra casa, a una casi borrada en su mente, aunque no había olvidado lo que hubo dentro. Y se parecía a otras, a miles en calles con árboles y silencio.

Observó la ventana y la cortina que se separaba. Vio durante segundos unos ojos y luego volvió a su estado el velo.

Se apoyó en un árbol, encendió un cigarrillo y lanzó el humo al viento. Un nudo le tapó la garganta y algo se le movió en el cuerpo. Era como aquélla la casa de sus recuerdos. Así como la cortina y los ojos. Y en la sala había un piano, cuadros rancios en las paredes y un gato dormilón en las rodillas del anciano. Y ella en la ventana, espiando sus movimientos, aguardando verle en el árbol, con el cigarrillo encendido y la sonrisa en los labios. Luego salía al porche y ambos se sentaban en los sillones de mimbre, oliendo el azahar de la tarde, escuchando el murmullo de la brisa, leyendo sus pensamientos.

Así fue aquella tarde sin mañana, cuando el ocaso se tiñó de luto y el llanto empañó sus ojos. Se cerró para siempre la cortina, él olvidó el camino y esperó que el tiempo borrase sus recuerdos. Pero regresaba en cada pueblo, en cada calle en silencio, en cada pared con hiedra, en cada árbol gris de la tarde, en cada crepúsculo melancólico.

Se abrió la puerta y la mujer salió al porche. Se sentó en el banco ornado de azulejos. Miró hacia el árbol, el hombre y lo que había a lo lejos. Él subió los tres peldaños y apoyó la espalda en la pared. Observó a la mujer, sin verle ni el rostro o el cuerpo. Intentó ver en ella a otra, como mimbre en los azulejos.

—¿Tiene un piano en la sala? —preguntó en tono quedo.

—No —dijo ella con una sonrisa para forasteros.

—¿Y cuadros viejos en las paredes, un gato y un abuelo?

—No —respondió ella, perpleja—, no tengo nada de eso. Vivo con mi hermana y su esposo.

Ella sonreía invitante, deseosa de conversación. El atardecer motivaba a un rato en el porche, incluso al lado de un forastero.

Él descendió los escalones y encaminó sus pasos por la calle, dentro del silencio. No, no conocía aquel pueblo, ni la calle sombría, ni la hiedra sobre los muros de piedra, ni el kiosco y la fuente seca. Se parecía a uno de sus recuerdos, a uno al que sólo volvería en sueños.


Autor: Erlantz Gamboa. 


sábado, 13 de junio de 2026

Papa, que significa ser pobre???????

Un padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.

En el automóvil, volviendo a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:

- ¿Qué te pareció la experiencia?..

- Buena - contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.

- Y... ¿qué aprendiste? - insistió el padre...

El hijo contestó:

1.- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.

2.- Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín... y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos.

3.- Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín...mientras que ellos se alumbran con las estrellas, la luna y velas sobre la mesa.

4.- Nuestro patio llega hasta la cerca.y el de ellos llega al horizonte.

5.- Que nosotros compramos nuestra comida;...ellos, siembran y cosechan la de ellos.

6.- Nosotros oímos CD's... Ellos escuchan una perpetua sinfonía de golondrinas, pericos, ranas, sapos, chicharras y otros animalitos....todo esto a veces dominado por el sonoro canto de un vecino que trabaja su monte.

7.- Nosotros cocinamos en estufa eléctrica... Ellos, todo lo que comen tiene ese sabor del fogón de leña.

8.- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas.... Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.

9.- Nosotros vivimos conectados al teléfono móvil, al ordenador, al televisor... Ellos, en cambio, están "conectados" a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.

El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo...y entonces el hijo terminó:

- Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!

Cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la naturaleza que son las grandes obras del universo. Nos preocupamos por TENER, TENER, TENER y nos olvidamos del SER, SER, SER....



sábado, 6 de junio de 2026

La Prometida del Señor.

Vivía en Noruega un señor muy rico, poseía tierras y oro en abundancia, su hacienda era extensa y sus bolsillos nunca estaban vacíos. Sin embargo este rico señor se sentía solo, pues su esposa había muerto. Un día vio a la hija de uno de sus granjeros trabajando y la muchacha le gustó. El hombre pensó que a la joven le agradaría ser su esposa y se dirigió a ella. La chica, tras oír la declaración del señor, le dio las gracias por su interés, pero lo rechazó con buenas palabras y continuó su trabajo.

El hombre no se dio por vencido y se encaminó a la casa del padre, pensando que quizá él sería más prudente que la hija y lo aceptaría. El padre de la joven se sintió satisfecho con la proposición de matrimonio y convinieron los dos en mantener el secreto hasta el día de la boda, para que la hija no tuviera oportunidad de quejarse, cuando todo estuviera preparado mandaría a la muchacha a casa del señor como si fuera a hacer un encargo.

Cuando llegó el momento de la boda y todos los invitados estaban presentes, el propietario mandó a uno de sus criados a la granja en busca de lo pactado. El joven llego a la casa de la novia y le dijo al granjero: Me envía mi señor a por lo que vos le habéis prometido. El hombre lo mando al campo, asegurándole que allí estaba lo que debía recoger.

Al llegar allí el criado sólo vio a la hija recogiendo el heno, se acercó a ella y le pidió lo que su padre había prometido al amo. La joven se dio cuenta de lo que sucedía y respondió con seguridad:- Lo que tu amo quiere es nuestra vieja yegua, ve al establo y recógela. Él criado cogió la yegua y la llevó a las caballerizas de la hacienda.

Cuando su amo lo vio de vuelta le preguntó si había traído lo pactado, el joven sin sospechar nada le respondió que si. El amo encantado mandó a sus criados a que la subieran a un dormitorio. Los criados asustados corrieron a subir a la yegua por las escaleras y la metieron en una de las habitaciones.

El amo fue mientras a buscar a las doncellas para que prepararan a la novia con el vestido y los adornos. Cuando las mujeres vieron a la yegua en la habitación pensaron que sería una broma, riéndose mucho vistieron al animal con un traje nuevo y le colocaron las joyas, en la cabeza le pusieron una corona de mirto. Bajaron divertidas a anunciar que todo estaba listo y el amo mandó traer a la prometida.

En ese momento, un cortejo nupcial entró llevando la yegua, cuando los invitados vieron a la extraña novia se echaron a reír, burlándose de su huésped. El propietario de la hacienda se sintió avergonzado y muy humillado, nunca más volvió a molestar a la muchacha que lo había engañado.


Autor: Desconocido.


sábado, 30 de mayo de 2026

Historia del Campesino y la Princesa.

En un reino muy muy lejano vivía una hermosa princesa a la que muchos caballeros pretendían conquistar su corazón por su incomparable belleza.

Un día, su padre el rey enfermó de gravedad y en su lecho de muerte le dijo a la doncella:

"Hija mía, antes de morir quisiera verte feliz, quisiera te entregaras al amor y que brindaras tu corazón a aquel noble caballero que sea digno de conquistarlo"

El rey como último mandato ordenó que se presentarán todos los nobles y príncipes de los reinos cercanos para que la princesa decidiera a quien le entregaría su amor. Llegaron de todos lugares, con oro, joyas, sorprendentes regalos para conquistar a la princesa, pero ella no se decidía por ninguno.

Así que la princesa decidió hacer una justa competencia y dijo:"Aquel noble caballero que logre permanecer por 100 días bajo mi ventana será al que yo entregue mi corazón y no importa de donde venga ni cuanto oro posea, tan sólo quiero que me demuestre su amor"

Todos los hombres estaban seguros de ganar, entre ellos un joven, humilde campesino del reino, que estaba muy enamorado de la princesa pero que su diferencia de clases le impedían pretenderla.

Al llegar al día 90, toda la gente sorprendida miraba a los 4 hombres que seguían en la contienda entre ellos, el humilde campesino. ¡Para el día 95 todo la gente rodeaba la torre del palacio donde se encontraba la princesa y veían con asombro y admiración al único competidor que quedaba! aquél noble joven campesino del reino que se veía cansado, hambriento y desfallecido.

Llegó al fin el día 99, todos festejaban, bailaban y animaban al joven. La princesa discreta asomaba por la ventana y miraba con asombro de quién se trataba. Cuando faltaba una hora para cumplirse el mandato de la princesa, el humilde siervo se levantó y se marchó.

Toda la gente quedó en silencio, no podían creer lo que aquel hombre había hecho, después de pasar los peores momentos al final se rindiera.

Un niño se acercó al joven y muy intrigado le preguntó: Dime campesino ¿Porque te has dado por vencido si estabas a punto de ganar? Serías el futuro rey de estas tierras pero sobre todo tendrías el amor de la princesa que es tan bella...

El joven, mirando a los ojos al niño con gran dulzura y tranquilamente le dijo: "Es fácil mi amigo, porque la princesa no merece mi amor; he pasado muchos sacrificios, he soportado hambre, sed, frío todo para demostrarle mi amor verdadero, pero ella no me ha quitado ni una hora de agonía ni un sólo instante de dolor así que ella no merece que yo le entregue mi corazón..



Autor: Desconocido.


sábado, 23 de mayo de 2026

La Estrella Polar (Leyenda Hindú)

Erase una vez un poderoso raja, que a usanza hindú, tenia dos esposas. Con una de ellas, llamada Suniti, tuvo un hijo encantador, dhruva. A medida que crecía el muchacho el cariño del raja por el iba en aumento, lo cual despertó la envidia de la otra esposa, que supo influir de tal manera en el animo del raja que este ordeno a Suniti y dhruva que se alejaran del reino para siempre. Los había expulsado.

La pobre mujer con su hijito se retiro a una floresta donde pasaban los días alimentándose con hierbas y raíces. Sin embargo, dhruva iba creciendo y cada día era más hermoso. Un día, y sin que ella pudiera esperarlo ni imaginarlo, dhruva pregunto a su dulce progenitora:

¿Quién es mi padre?

Suniti no tuvo valor para mentirle, considero además que ningún derecho moral le asistía para engañar a su hijo, revelándole su regia procedencia, pero sin quejarse del duro destierro que los dos les había impuesto el raja.

¡Quiero conocer a mi padre! Exclamo el muchacho.

Y se puso en camino hacia el palacio real. Sin miedo alguno entro al salón del trono. El débil raja reconoció en seguida a su hijo predilecto y, con gran alegría, lo sentó en sus rodillas besándole con ternura. Pero, inesperadamente, apareció en la puerta la envidiosa esposa, que miro con ojos fríos y duros al raja, y este, tembloroso, bajo de sus rodillas a dhruva.

El niño quedo muy impresionado con esta escena. Saliendo del palacio regreso a la floresta, donde la esperaba la paciente Suniti. Le contó con detalle lo que había sucedido, preguntándole después:

¿Conoces a alguien más poderoso que mi padre? El no es el valiente rey que me dijiste, ha temblado delante de una mujer...

Si hijo mío. Hay uno más grande y poderoso, que crío cuando existe. Tiene unos ojos hermosos cual flores de loto..., pero vive muy lejos, en el corazón de la floresta, guardia del tigre y escondite de la pantera...

A medianoche despertó dhruva murmurando: ¡Quiero conocer al rey de los ojos color flor de loto...! Y marcho por la floresta, pero antes de abandonar a su madre, que dormía profundamente, rezo fervoroso: ¡Poderoso raja de los ojos color flores de loto, protege a mi madre!

Después de mucho caminar encontró dhruva unas chozas, era el lugar de penitencia de los siete Rishi, sabios penitentes sumidos en profunda meditación. Con un ingenuo candor les pregunto el camino para llegar el corazón de la floresta, pues quería conocer a un poderoso rey.

Los sabios le indicaron el que debía seguir y dhruva prosiguió el viaje. No tenía noción del tiempo transcurrido desde que dejara a su madre. No sentía hambre ni sed... Al fin llego a un claro del bosque en cuyo centro se levantaba una colina, comprendiendo que había alcanzado su meta, pero ¿donde estaría el gran raja?

Subió jadeando a la cima y se sentó en espera de que apareciese el rey de los ojos como flores de loto. Pero lo que apareció fue un tremendo tigre con las temibles fauces abiertas y rojas las pupilas ávidas de sangre. Iba a lanzarse sobre la criatura, cuando el con su decidido candor, pregunto:

¿Eres tú el gran rey que busco?

Y la fiera bajo amansada la poderosa cabeza alejándose en silencio, mas tarde llego un enorme oso, que quería saciar su hambre, pero... Al oír la voz de dhruva, volvió rápido la espalda y se escondió en la selva. Y paso por allí el gran sabio Narada quien, enterado de los deseos del niño, le dijo:

Alza los ojos, muchacho, y concentra tu mente en el gran raja de los ojos como flores de loto..., sin duda lo encontraras... Dhruva apoyo su cabeza rubia en las manos y quedo sumido en profunda meditación, susurrando: ¡OH, tu que tienes los ojos como flores de loto, manifiéstate a este niño!

En el corazón de la floresta continua dhruva rezando, pero su espíritu no esta allí ya, se trasformo en brillante estrella, que Brama eligió para su placer. Es la estrella polar, siempre quieta. Los siete Rishi forman hoy las siete estrellas de la osa menor de dhruva-tara, es decir, la estrella polar

Dhruva encontró al gran rey de los ojos como flores de loto en su corazón y quedo inmóvil contemplándolo, porque eran los ojos más bellos que nunca había visto.



sábado, 16 de mayo de 2026

Leyenda de Hanasaka.

Hace mucho, mucho tiempo, en una aldea de Japón, un viejo campesino que vivía con su mujer en una casa humilde se encontró con un perrito blanco. El viejo, que era una persona muy honesta y sincera, acogió al perrito y le dio de comer. Un día, el perro se puso a ladrar en medio del campo en el que estaba labrando el viejo: cavó y empezaron a salir monedas de oro.

El vecino del viejo, un hombre mentiroso y malvado, al verlo, se llevó al perrito, lo llevó al campo y le hizo buscar oro. Cuando el perro se puso a ladrar en un lugar determinado, el mentiroso empezó a cavar, y lo que salió fueron serpientes y sapos. El mentiroso se enfadó y mató al perro.

El viejo labrador estaba tan abatido por la pérdida del perro, que se lo llevó y plantó un árbol junto a su tumba. El árbol brotó rápidamente y con la madera hizo un mortero en el que preparar pastelitos de arroz que eran los favoritos del perro. Pero para su sorpresa, los pastelitos se empezaron a convertir en monedas de oro.

Cuando se enteró el mentiroso, le robó el mortero, sin embargo, en lugar de convertirse en monedas el arroz se convertía en lodo. El mentiroso, enfurecido quemó el mortero, y el viejo labrador, de nuevo apenado, se llevó las cenizas y las tiró sobre un campo de rábanos que también le gustaba al perrito para que crecieran sanos y fuertes, pero una racha de viento se las llevó a un cerezo muerto.

Y sucedió otro milagro, el cerezo cobró vida y empezaron a brotar flores de un rojo intenso. El rumor de que había un viejo que revivía cerezos con unas cenizas mágicas llego hasta el oído del emperador, que mandó llamar al viejo labrador. Cuando el viejo iba a mostrar las cenizas al emperador, el mentiroso apareció y le robó algunas cenizas. Se anticipó al viejo y fue a enseñarle las cenizas al emperador.

Cuando el emperador le dijo que hiciera una demostración, el mentiroso con las prisas se tropezó y le tiró las cenizas al emperador.

El emperador, como castigo de su insolencia le ordenó que lo pagara con su vida.


Autor: Desconocido. 



sábado, 9 de mayo de 2026

El Color de los Pájaros (Leyenda Indú)

Al principio de los tiempos todos los pájaros eran de color marrón, sólo se diferenciaban en el nombre y la forma.

Pero sintieron envidia de los colores de las flores y decidieron que llamarían a la Madre Naturaleza para que les cambiara de color.

Ella estuvo de acuerdo, pero les puso una condición, tendrían que pensar muy bien el color que cada uno quería porque solamente podrían cambiar una vez.

La encargada de comunicar la noticia por todo el planeta fue el Águila:

—Aviso a todos los pájaros. Reunión con la Madre Naturaleza para cambiar de color la próxima semana en el Claro del Bosque —gritaba mientras volaba.

Los pájaros pasaron una semana muy nerviosos, pensando cuál sería el color que iban a elegir. Llegado el gran día, todos se reunieron muy alborotados alrededor de la Madre Naturaleza.

La primera que se decidió fue la Urraca:

—Quiero ser negra con algunas plumas de tono azul cuando las dé el sol, blanco el pecho y blanca la punta de las alas.

La Madre tomó su paleta y la coloreó, mientras el resto de los pájaros comentaban lo elegantes que eran los colores elegidos por la Urraca.

El Periquito fue el siguiente en elegir:

—Yo quiero manchas blancas, azules y amarillas por todo el cuerpo.

Todos estuvieron de acuerdo en que esos colores le favorecían mucho.

El Pavo Real se acercó contoneándose y con su voz chillona pidió:

—Para mi hermosa cola quiero colores que se vean desde muy lejos: azules, verdes, amarillos, rojos y dorados.

Los demás pájaros sonrieron ya que conocían lo presumido que era el Pavo Real.

El Canario se acercó veloz:

—Como me gusta mucho la luz, quiero parecerme a un rayo de sol. Píntame de amarillo.

El Loro llegó chillando:

—Para que el resto de los animales me puedan ver, quiero que me pongas los colores más llamativos de tu paleta.

Todos pensaron que era muy atrevido al elegir esos colores, pero el Loro se alejó muy contento.

Poco a poco, el resto de los pájaros fueron pasando por las manos de la Madre Naturaleza.

Cuando los colores de la paleta se habían acabado y los pájaros lucían orgullosos sus nuevos vestidos, ella recogió sus utensilios de pintura y se dispuso a volver a su hogar. Pero de repente una voz le hizo volver la cabeza. Por el camino venía corriendo un pequeño Gorrión:

—Espera, espera, por favor —gritaba—, todavía falto yo. Estaba muy lejos y he tardado mucho tiempo en llegar volando. Yo también quiero cambiar de color.

La Madre Naturaleza le miró apenada:

—Ya no quedan colores en mi paleta.

—Bueno, no pasa nada —dijo el Gorrión tristemente mientras se alejaba cabizbajo por el camino—, de todas formas el color marrón tampoco está tan mal.

—Espera —gritó la Madre Naturaleza—, he encontrado una pequeña gota de color amarillo en mi paleta.

El Gorrión se acercó corriendo muy contento. La Madre Naturaleza mojó su pincel en la gota y agachándose tiernamente le pintó una pequeñísima mancha en la comisura del pico.

Por eso, si os fijáis detenidamente en los gorriones, podréis descubrir el último color que la Madre Naturaleza utilizó para colorear a todas las aves del mundo.