Un día, cuando el bisonte corría por las praderas, se dirigió hacia donde viven los pequeños pájaros que anidan en el suelo. Los pájaros avisaron al bisonte y a los zorros que iban en la dirección donde tenían sus nidos, pero nadie, ni los zorros, ni el bisonte, les pusieron atención. El bisonte corrió y pisoteó bajo sus pesadas patas los nidos de los pájaros, incluso cuando escuchó a los pájaros llorando, siguió corriendo sin parar.
Nadie sabía que Nanabozho estaba cerca. Pero Nanabozho se enteró de la desgracia sucedida con los nidos de los pájaros y sintió pena por ellos. Corrió, se plantó delante del bisonte y los zorros y los hizo parar. Con su bastón golpeó fuertemente al bisonte en los hombros. El bisonte, temiendo recibir otro golpe, escondió la cabeza entre sus hombros. Pero Nanabozho solamente dijo: "Tú, a partir de hoy, siempre llevarás una joroba sobre tus hombros. Y llevarás la cabeza gacha por vergüenza."Los zorros corrieron para escapar de Nanabozho, escarbaron agujeros en el suelo y se escondieron dentro. Pero Nanabozho los encontró y les castigó: "Por ser crueles con los pájaros, siempre viviréis en el frío suelo".
Desde entonces, los zorros tienen sus madrigueras en agujeros en el suelo y los bisontes tienen joroba.
Autor: Desconocido.
Pobrecitos bisontes. No pueden librarse de la memoria de esa mala acción. Y los zorros, bueno... También tienen su historial.
ResponderEliminarMe encantan tus historias, te imagino contándonoslas, alrededor de una fogata o frente a una chimenea. Qué lindo!
Fuerte abrazo!
Curiosa leyenda, una pena no saber quienn fue su autor y en que año la escribió.Besicos
ResponderEliminarQue historia interesante,gracias,abrazos.
ResponderEliminarDesconocía esta leyenda ejemplarizante para prevenir que quien se porta mal con los demás recibirá su justo castigo: incluso cuando esa joroba ni siquiera se vea porque sea moral y, en mi opinión, debe ser más dura de soportar. Es claro que tú presentas un texto amable dirigido a aleccionar a los niños y a mi me ha gustado mucho leerlo al tiempo que, como ves, me estoy enrollando con el tema. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Piruja, es un placer leer, todas estas historias, que nos pones.
ResponderEliminarYo lo siento por el bisonte, pero no se puede ir por la vida, pisando a todo el mundo.
Que tengas un buen día y una buena semana.
Un abrazo
Que hermosa historia
ResponderEliminarmi querida Piruja, llevas
magia en tu pluma.
Besitos dulces
Siby
Otra que no conocía. Un lujo leerte amiga. Saludos.
ResponderEliminarHoy en día el bisonte es sustituido por las máquinas cosechadoras, que destrozan todos los nidos existentes en el campo.
ResponderEliminarBesos
Una historia preciosa querida amiga.
ResponderEliminarTe mando un beso.
Ahora los bisontes somos los humanos... los más temidos depredadores.
ResponderEliminarBonita leyenda y gran enseñansa nos dejas.
Un abrazo.
Hermosa leyenda.
ResponderEliminarSiempre muy grato leerte.
Un beso.
Pues cuando nos toque a nosotros el castigo...
ResponderEliminar...ni te cuento.
Un abrazo.
Linda historia
ResponderEliminarOtra bonita historia. Besos.
ResponderEliminarAl leer Nanabozho me recordó a Na-Na-Bocho, espíritu o deidad de los animales según tribus indio-americanas (o Nativo-Americanas) mencionado en un libro que me gusta mucho: El Fabricante de Lluvia.
ResponderEliminarHermosa leyenda que nos muestra cómo las gentes antiguas trataban de explicar la joroba del bisonte y las guaridas de los zorros. Todo en la vida tiene un sentido y ellos trataban de darle su lógica.
ResponderEliminarMi felicitación y mi abrazo por tus bellas historias, Pilar.