Si alguna vez llegas hasta esa puerta, hasta ese lugar de mi costa, que marca la división de los dos mundos, descubrirás que el tiempo no tiene más medida que el ritmo de las mareas, o el color del horizonte.
Autor: Cosas de Meiga.
Si alguna vez llegas hasta esa puerta, hasta ese lugar de mi costa, que marca la división de los dos mundos, descubrirás que el tiempo no tiene más medida que el ritmo de las mareas, o el color del horizonte.
El día de Sant Donis (San dionisio) y es muy bonito lo que se hace, os cuento la historia que espero os guste y mas viendo las imágenes, si os gusta el mazapán ya podéis poneros un pañuelin que se os caerá la baba:), esta todo buenísimo y todas las figuritas todas todas como he dicho son de mazapán, que aproveche!!
La "Mocadorá" (significa pañuelo) es una celebración popular, que tiene lugar el día de la Comunidad Valenciana (9 de Octubre), que así mismo es el día de San Dionisio (San Donís), patrón de los enamorados valencianos.
La tradición consiste en que los hombres regalen a sus parejas un pañuelo en el que hay envueltos dulces hechos con mazapán de distintas formas y colores que representan frutas y hortalizas de la huerta valenciana.
La conmemoración de la entrada de Jaime I el Conquistador en la ciudad, comenzó probablemente con el primer centenario (1338) de la entrada a la ciudad, y poco a poco se fue convirtiendo en una fiesta anual.La víspera de la fiesta y durante todo el día de Dan Dionisio se lanzaban cohetes (en cierta ocasión se llegaron a lanzar 13.000 cohetes desde la terraza del Palacio de la Generalitad). Era una fiesta muy ruidosa y fresca para las autoridades de la época, que veían con recelo como los placeres carnales también se hacían patentes.
La tradición de la "mocadorá" se remonta al siglo XVIII, cuando tras la Guerra de Sucesión, los Decretos de Nueva Planta prohibieron la celebración de la entrada de Jaime I en Valencia, Como respuesta a la prohibición "Borbonica", los panaderos empezaron a producir unos dulces de mazapan que representaban los cohetes prohibidos, pero al mismo tiempo, por su forma falica o redonda recordaban los órganos sexuales masculinos y femeninos, son los llamados "Piuleta" y "Tronador".Los dulces iban envueltos en un pañuelo "mocador" y todo junto dulces y pañuelo constituía el regalo para la persona amada. Así fue como poco a poco el pañuelo dio nombre a la festividad, muchos valencianos consideran el 9 de Octubre como el día de los enamorados (su San Valentin particular).
Esta es mas o menos la historia del San Valentin valenciano, espero que os haya gustado, la pena que no podáis degustar las frutitas de mazapán que son una delicia, ya lo hago yo por vosotros :).Como podéis ver en las imágenes se imita toda clase de frutas, verduras y hortalizas, como la coliflor, habas, plátanos, maíz, zanahorias, manzanas, en fin de todo lo que os podéis imaginar, siendo cada pieza una pequeña obra de arte ya que son idénticas a las de verdad pero estas con la dificultad de que son en pequeño, tienen mucho merito todos los pasteleros y panaderos que hacen este trabajo.
Una semana o dos antes de la fiesta ya se ven los escaparates de centros comerciales, pastelerías y hornos llenos de Pañuelos, Fulars y Pashminas listos para ser elegidos y mejor aun, ser regalados junto a los dulces.
Estaba sentada en la ultima fila, rodeada de silencio y de pop corn, cuando la empleada se le acerco pensando que dormía. Observo primero sus ojos cerrados y después su boca que parecía sonreír. Solo entonces se percato del collar de rojo brillante y solo después supo que era sangre, Un tajo perfecto, trazado con precisión y con arte.
En la película que luego hicieron sobre el caso, la acomodadora grita, en la secuencia siguiente tenemos ya el cuerpo en la camilla entrando en la ambulancia rodeada de policías y curiosos, En realidad la chica no emitió ningún sonido ni hizo ningún movimiento. Estaba tratando de inventarse un escape desesperado, convencerse de que aquello no sucedía de verdad, porque no podía ser que la escena con la que la película comenzaba estuviera ahora fuera de pantalla y al final, cuando ya los créditos habían terminado y el cine estaba vació.Era la única parte que había visto a trozos, mientras señalaba el camino a los espectadores atrasados. Se había dicho que el Lunes, su día libre, vendría a verla con su novio. No podía saber entonces que el filme que harían sobre el crimen reproduciría la escena de la película verdadera y la mostraría a ella caminando en la penumbra con su linternita, conduciendo al tío aquel y tratando de espiar la pantalla para saber por que todos gritaban en ese momento.Por eso no supo que en ninguna de las dos películas había nadie sentado en la butaca, todavía no. La que aparecía muerta, con el cuello seccionado, era la acomodadora. Había sido solo un intercut premonitorio de la imagen que los espectadores verian cuando ella estuviera muerta. Una ocurrencia de su mente que nunca nadie sospecharía. Que alivio.Fue entonces cuando sintió el tirón en el pelo y la sensación de que le arrancaban el collar que no llevaba puesto.
"Intercut: Intercalado. En el lenguaje cinematográfico: toma entre dos escenas o secuencias que se utiliza generalmente para mostrar sucesos que están ocurriendo en otro lugar o tiempo."
Autor: Pablo Brito.
Hubo un tiempo en el que las hojas de los árboles siempre eran verdes, y en ese tiempo vivió Kamshout, un muchacho alegre perteneciente a esta tribu, al que le gustaba hablar sin parar. No importaba que no hubiera mucho que decir en un momento determinado, él siempre encontraba las palabras necesarias para hacerse oír. A veces tanta cháchara resultaba una molestia, y por ello a nadie pasó desapercibida su ausencia cuando Kamshout tuvo que marcharse para cumplir sus ritos de iniciación. En la tribu al fin había momentos en los que se podía disfrutar del silencio.
El muchacho tardó mucho tiempo en regresar, tanto que el resto de la tribu comenzó a creer que había fallecido. Sin embargo un día regreso, tan parlanchín como siempre, hablando y hablando sin parar sobre su aventura. Repetía una y otra vez que había estado en un fantástico país allá por el Norte en el que los árboles cambiaban de color. Sus hojas se volvían amarillas y caían hasta que parecían estar completamente muertos, pero después llegaba un tiempo al que llamaban Primavera en el que las hojas volvían a renacer en los árboles y todo se teñía de verde de nuevo.Hablaba de aquellos maravillosos matices y colores, de hojas secándose en el suelo tiñendo el paisaje de ocre, de árboles que volvían a vestirse de luz y verdor después de haber perdido todas sus hojas… Nadie le creyó. Nadie conocía aquellas extrañas palabras que Kamshout repetía sin parar, Otoño… Primavera… Todo debía ser una mentira del imaginativo muchacho, las hojas de los árboles eran eternas. Toda la tribu se rió de él y esto lo puso muy furioso. Se puso rojo de la rabia y no paró de repetir su historia una y otra vez hasta que las palabras se le apelotonaban en los labios.Cansado de las burlas de sus vecinos, el muchacho, furioso, decidió volver a marcharse. Al cabo de un tiempo Kamshout regresó a su tribu; pero lo hizo de una forma totalmente sorprendente, el muchacho era ahora un gran pájaro de plumas verdes y rojas. El pájaro emitía un ruido cansino con el que parecía reírse de todos. Debido a este sonido todos comenzaron a llamarlo Kerrhprrh.
El pajarraco se fue posando en todas las ramas de los árboles verdes y las fue tiñendo una a una de un color rojizo. Las hojas en ellas comenzaron a adquirir una tonalidad dorada tal y como el muchacho había descrito y poco a poco comenzaron a caerse y a vestir el suelo. Todos en la tribu estaban aterrados, lamentando la muerte de todos sus benditos árboles, y Kerrhprrh se reía ahora de ellos, como ellos lo habían hecho de Kamshout antes.En primavera la tribu contempló maravillada cómo todos los árboles volvían a brotar y a vestir sus ramas de hojas verdes y frescas, tal como el muchacho había dicho en su día.Desde ese entonces, se reúnen unos pájaros de vivos colores en las ramas de los bosques, son los loros, que se ríen constantemente de los humanos con sus picos curvos para recordar a su antepasado Kamshout, al que nadie tomaba en serio.
Esa fue la venganza que planeó Kamshout para toda la eternidad.
Leyenda adaptada del "Libro Oscuro", libro que existió en la Edad Media y que actualmente se ha perdido.
El joven estaba enamorado profundamente de la hija del guardián del Cenote sagrado, una hermosa joven de nombre Nicté-Há, que significaba ‘Flor de loto’.
Los demás no veían con buenos ojos esta unión entre un noble y una mujer de tal condición… Hasta el gran Cenote Sagrado decidió que el príncipe debía casarse con la hija de algún rey, no con la humilde Nicté-Há. Y para evitar esta unión, convocó a los grandes nobles del lugar. Entre todos decidieron que la muchacha debía morir para terminar con aquel ‘absurdo’ amor.Pero uno de los sirvientes del príncipe había oído todo, y fue a contárselo a Chacdziedzib, quien decidió mandar al mejor de sus guerreros en busca de la joven. Su intención era llevarla al palacio y casarse de inmediato con ella. Pero el guerrero fue asesinado y nunca llegó a la vivienda de la joven.
De nuevo el sirviente del príncipe se enteró de aquella desgracia y se la comunicó a su amo, quien decidió ir él mismo a por su amada.
Cuando llegó a su vivienda, la encontró junto al Cenote Sagrado, y al abrazarla, una flecha que partió de la oscuridad, se clavó en su pecho, provocándole la muerte de inmediato.
La joven cayó al agua del Cenote y el príncipe, muerto de dolor, se dejó caer con el corazón roto al mismo lugar donde estaba su amada, dejando como estela un charco de sangre.Pero los dioses, que lo habían visto todo, enviaron al Señor de las aguas y al Señor de los pájaros para ayudarles. El Señor de las aguas llegó hasta las profundidades y encontró el de Nicté-Há. Lo transformó en una preciosa flor de loto. Y el Señor de los pájaros encontró el cuerpo del príncipe, y transformó a Chacdziedzib en un pájaro cardenal.
Por eso, cuando despunta el alba, el pequeño pájaro cardenal se posa sobre la hermosa flor de loto y no deja de cantar hermosas melodías de amor.
Ilusionada, llegó al templo y encendió su lamparita. La colocó junto al resto, todas más grandes, y dijo en voz alta:
– Perdona, Buda, por no poder traerte nada más. Es todo lo que tengo, pero deseo que esta pequeña luz pueda ser bendecida con el don de la sabiduría para poder hacer felices a otros e iluminar su camino.Durante esa noche, todas las lámparas se fueron apagando. Todas, menos una, la de la anciana. Uno de los discípulos de Buda, al ver a la mañana siguiente que estaba encendida, quiso apagarla. Pensó que no había razón para que estuviera encendida durante el día. Pero por más que intentó a pagarla, no lo consiguió. Ni soplando, ni apretando la mecha… La llama volvía a surgir de nuevo. Entonces se acercó Buda y le dijo:
– ¿Qué haces? – Intento apagar esta lámpara, pero no lo consigo…– No lo lograrás nunca. Ni aunque derrames sobre ella todo el agua del océano, ni aunque traigas hasta aquí el agua de todos los lagos. No podrás apagarla jamás.
– Pero… ¿por qué?- preguntó extrañado el discípulo.
– Porque esta lámpara fue encendida con el poder del amor, con la devoción y la ilusión, con la intención de hacer felices a otros.
Moraleja: «Cada vez que intentamos proporcionar felicidad a otros, nos proporcionamos felicidad a nosotros mismos»